lunes, 1 de junio de 2026

Sala de Autopsias Sociales y Políticas [Luna Park: La producción del siglo]



¡SORPRESA CABROS!

LA LUNA SIGUE SIENDO UN SET DE FILMACIÓN EN NEVADA:

CRÓNICA DE LA «ÚLTIMA» FARSA

 

¡Vaya, vaya, cabros! Parece que la NASA ha decidido que ya ha pasado suficiente tiempo desde la última vez que nos vendieron un cuento de hadas espacial. Hace apenas unas semanas, el mundo entero quedó «boquiabierto» ante las imágenes y los datos de la más reciente «incursión lunar». Porque, claro, ¿Qué sería de los impuestos gringos sin que el gobierno les regale un espectáculo de efectos especiales digno de un Oscar, financiado con miles de millones de dólares públicos?

 

Hablemos de esta «hazaña». La NASA, en su infinita generosidad y transparencia, nos ha presentado una serie de fotografías tan nítidas que casi puedes oler el barniz fresco del estudio. Es realmente conmovedor ver cómo, en pleno siglo XXI, con toda la tecnología disponible, las imágenes siguen teniendo ese aire tan «estético» y convenientemente encuadrado, como si un director de fotografía estuviera gritando: «¡Corte!», justo antes de que el astronauta tropezara con un cable de iluminación. 

Lo más fascinante es la narrativa. Nos dicen que ahora es «diferente», que la tecnología ha avanzado, que esta vez es «realmente» posible establecer una base en la Luna. ¡Qué optimismo! Es casi tierno pensar que creemos que han logrado resolver el problema de la radiación cósmica y los cinturones de Van Allen con un par de parches de software y mucha esperanza. Seguramente, los astronautas están allí arriba disfrutando de un aire acondicionado maravilloso mientras nosotros, los simples mortales, miramos el cielo preguntándonos por qué mierda no vemos el despliegue logístico con un telescopio decente. 

Y luego están los datos. ¡Oh, los gloriosos datos! La NASA nos bombardea con gráficas, telemetrías y reportes técnicos que son tan complejos que solo un puñado de personas en el mundo pueden entenderlos. Es una estrategia brillante: si haces que la mentira sea lo suficientemente aburrida y técnica, la gente simplemente asentirá con la cabeza para no parecer ignorante, mientras el presupuesto sigue fluyendo hacia el agujero negro de la burocracia espacial.

Es admirable el compromiso de la agencia con la continuidad. Mantener la farsa durante décadas requiere una disciplina militar. Imaginen la cantidad de extras, maquilladores y editores de video que deben estar bajo contratos de confidencialidad estrictísimos. Probablemente tengan un sindicato propio: el «Sindicato de Constructores de Paisajes Lunares Artificiales».

Pero no seamos malpensados. Seguramente todo es verdad. Seguro que esos módulos —unos fierros y harto aluminio—aterrizaron con la delicadeza de una pluma, y que las comunicaciones no tuvieron ni un solo retraso sospechoso que sugiera que la señal venía de una antena en el desierto de Arizona y no de un cuerpo celeste a 384,400 kilómetros.

Así que, felicidades a la NASA por otro éxito rotundo en el arte de la cinematografía gubernamental. Gracias por recordarnos que la realidad es opcional cuando tienes el presupuesto adecuado y una población dispuesta a creer que el cielo es el límite, siempre y cuando haya un renderizado en 4K que lo respalde.

Nos vemos en la próxima «misión». Yo ya estoy haciendo mis apuestas: ¿creen que la próxima vez aterrizarán en Marte o simplemente alquilarán un set en Marruecos?

 

II

Los «Actornautas»:

Entre el Método Stanislavski y el Exceso de Laca en el Espacio

(Continuación de nuestra serie: «Luna Park: Cine Espacial para Masas»)

Si pensaban que la escenografía de Nevada era la parte más impresionante de la producción, es que no han prestado atención al verdadero talento detrás de la farsa: los «actornautas». Esos valientes guerreros del drama que, en lugar de enfrentar el vacío mortal del espacio, enfrentan el verdadero terror de cualquier artista: ¡olvidar su línea frente a millones de espectadores en una transmisión en vivo!

Hablemos primero de la «gravedad cero». Es realmente conmovedor observar cómo estos actores se dedican a flotar con una gracia casi coreográfica. Es evidente que han pasado meses en entrenamientos intensivos... no de supervivencia, sino de gimnasia y manejo de arneses invisibles. Hay momentos donde el «vuelo» es tan convincente que casi puedes ver el cable de acero tensándose mientras el actor intenta desesperadamente no chocar contra la pared del set. Es un despliegue de acrobacia digno de un circo, pero con el presupuesto de un país pequeño.

Y luego, entremos en el terreno de la estética: el cabello.

Aquí es donde la NASA realmente se ha descuidado. Se nos dice que en el espacio no hay gravedad, por lo tanto, el cabello debería flotar como una medusa en un acuario. Sin embargo, hemos visto transmisiones desde la Estación Espacial Internacional (EEI) donde el peinado de algunos astronautas se mantiene con una rigidez arquitectónica envidiable.

¿Cuál chucha es el secreto?

¿Una nueva ley de la física que solo se aplica a los protagonistas?

¡Por favor! Es obvio que el departamento de vestuario y maquillaje ha abusado de la laca extra fuerte. Es fascinante imaginar al equipo técnico gritando: «¡Rápido, más fijador! ¡Que el flequillo no se mueva, aunque el astronauta haga una voltereta, o el público empezará a sospechar que están en un estudio con aire acondicionado!».

Es admirable que, incluso en la «frontera final», la prioridad sea mantener un look impecable para la cámara. Nada dice «Hello, estoy explorando el cosmos» como un cabello que podría resistir un huracán categoría 5 gracias a tres latas de laca industrial.

Pero el verdadero espectáculo comienza con los «errores de continuidad». Esos momentos mágicos donde el velo se rasga y la realidad se asoma por un segundo.

¿Quién no ha disfrutado de esos pequeños deslizamientos en vivo? Un cable que aparece donde no debería, una burbuja de aire que sube sospechosamente en un tanque de entrenamiento que «supuestamente» es el espacio exterior, o ese instante donde un astronauta mira hacia un lado y, por un segundo, parece estar buscando al director para preguntarle si puede repetir la escena porque se le olvidó decir la palabra «estratosférico».

Esos errores son los «condoros (bloopers)» más caros de la historia de la humanidad. Cada vez que un actor se equivoca o que un efecto especial falla, la NASA probablemente entra en pánico en la sala de control, mientras el editor de video suda frío tratando de cortar la señal diciendo: «¡Interferencias solares! ¡Perdimos la conexión por un momento!». ¡Qué beneficioso que el Sol siempre decida interrumpir la transmisión justo cuando alguien olvida que no debería haber gravedad en su café!

Es realmente enternecedor ver cómo estos ‘actornautas’ mantienen la compostura… se merecen un premio Oscar, o al menos un bono generoso por soportar el estrés de fingir que no sienten el suelo bajo sus pies mientras intentan convencerte de que están a 400 kilómetros de altura.

Así que, la próxima vez que veas a un astronauta flotando con el cabello perfectamente esculpido y una sonrisa ensayada, recuerda que no estás viendo ciencia; estás viendo una obra de teatro vanguardista. Solo falta que empiecen a vender el ‘merchandising’ con el programa de la obra y los créditos de los maquilladores.

 

¡Sigan mirando hacia arriba, queridos ciudadanos del mundo! Pero no olviden mirar también los cables, porque ahí es donde reside la verdadera «magia» del espacio.




 

Escrito por: El staff de Trollish News.

Portada diseñada por: Vëthriön Asathørn.

Edición final: Vëthriön Asathørn. 

Casi un Edithorial [Mörsugur]

 


Mörsugur, mandag 1°

I

El invierno está cada vez más cerca... aunque los tonos sean otoñales.

La pregunta de rigor: ¿Será frío o muy frío este invierno?

La nieve, año tras año, disminuye... cae un poco, se derrite, llueve... ya no hay esos días de Luna llena, sin nieve o pluvia que dé esa sensación de frío magallánico, como era hace unos años.

Hoy todo es pendular.

No sabía si escribir un editorial... la verdad, no hay mucho que decir.

Sigue esta mecánica de la constancia, de lo repetitivo... en todo orden de cosas.

La decadencia del mundo es palpable día a día.

Los humanos siguen viviendo de esperanzas y sueños rotos.

La ignorancia es la nueva dicha de esta especie que nació para ser esclavizada.

 

II

La política chilena se sigue debatiendo entre dimes y diretes, como senado romano, a veces a gritos, vociferando estupideces, con retóricas incendiarias, con «inutilismo» progresivo.

El gobierno de Kast sigue en este purgatorio donde cada cosa que hace es cuestionada, el «pirañismo» de la izquierda es cada vez más brutal, aprovechan cada estornudo y cada tropezón para vomitar sus odios internos, para «biliar» la política, para crear más separatismo... luego se callan y crean el teatro del victimismo, y en eso son maestros... lanzan la piedra y luego... ya saben.

 

Todos queríamos un gobierno de derecha, por varias razones... casi siempre políticas, seamos francos... quien diga que es apolítico, miente.

… Ha sido, por ahora, decepcionante... es como un buque que se hunde por errores propios. El conglomerado de «derecha» no necesita enemigos, se depredan solos. En esto, la labor del Partido de Johannes Kaiser ha sido bastante cuestionable... y uno se pregunta si ellos hubieran hecho algo mejor... cualquiera opina con el facilismo del diario del lunes.

Por otro lado, no le quito responsabilidad a J.A. Kast... siempre opiné que él no tenía la materia prima para ser presidente, tiene falta de carácter, es muy vainilla, muy soluble al agua oscura de la política local.

 

III

En lo internacional todo sigue igual, peor, al revés, de aquí, de allá... Donald Trump sigue bailando en su mundo personal de Bilz y Pap, sigue creyendo que ganó una guerra, pero donde aún no consigue nada. Los iraníes también siguen este juego bipolar de la «guerra-pausa-guerrita-conversaciones inútiles-guerra», y presionan a Trump a ceder en sus peticiones... dos ganadores, un solo cinturón... ambos levantando las manos de vencedores... y quienes han perdido... siempre... es la pobre gente... esa que calla por el miedo... que sigue a los esquizoides líderes teocráticos que los han esclavizado por siglos.

Esta tormenta conveniente siempre deja desechos, premia a los mismos de siempre: la élite. Cualquier conflicto mundial encarece todo, pierden los pueblos, llena los bolsillos de quienes son dueños de todo… y la gente sigue comprando mentiras, sigue callando, sigue aceptando este abuso.


IV

¿Estamos igual o peor?

Ahora se vienen los juegos del hambre… las nuevas vacunas, las nuevas plagas… la de moda: ‘hanta virus’, conocido coloquialmente como ‘chanta virus’… es como el Pedrito y el Lobo, hay que estar atentos… tal vez nadie se ha dado cuenta que todo lo previo fue diseñado precisamente para que los opositores bajen la guardia… todo es posible. Todo es un test, todo es una prueba, algo buscan… todos estos virus no son mas que la antesala a algo mayor. Desviar la atención, sondear terreno, aprender… y vaya que lo han hecho, mientras tanto Bill Gates sigue engordando su cuenta.

¿Cómo es posible que no haya ningún organismo que detenga a este psicópata que con cada experimento se vuelve más millonario?

Soltó mosquitos diseñados en laboratorios. Liberó garrapatas. Es dueño de la OMS. Es un influyente en las vacunas, sin ser médico. Trabaja en la forma de destruir algo en el interior del humano para que ya no crea en Dios. ADN y otras cosas. Todo con la permisividad de los gobiernos del mundo.

Todo es una pesadilla.

Todo es un desastre.

Todo ocurre casi en silencio.

Bienvenidos a este editorial lleno de oscuridad y verdad.



 

«El simple hecho de mirar al cielo nos marea.

Increíblemente diminutos, una gota en el océano,

una mota de polvo en una piedra...

Infinitesimales.

 

Eso es lo que somos.

Algunos tienden a olvidarlo.

Otros se esfuerzan por no pensarlo.

Todos bajan la vista y siguen adelante.

 

Se esfuerzan por creer que tenemos un significado,

una meta.

Se cuentan historias a ellos mismos

y a eso le llaman... vida.

 

Aun así, hagamos lo que hagamos,

nuestras vidas nunca se parecen

a las historias que nos contamos.

 

Se resisten, se nos escapan.

No deberíamos lamentarlo.

Decidimos muy pocas cosas.

En el fondo, la vida puede prescindir de nosotros».

 

[Del Film: L'Homme qui rétrécit – Adaptado para el Editorial]

 

 

Escrito por: Vëthriön Asathørn.

Portada diseñada por: Vëthriön Asathørn. Creada con AI.

Ajustes finales: Vëthriön Asathørn.