Francisco
Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas (Madrid, 14 de septiembre de 1580 —
Villanueva de los Infantes, 8 de septiembre de 1645) fue un notable escritor,
poeta y hombre político del Siglo de Oro español, representante del conceptismo
y figura clave de la literatura barroca.
Resumen biográfico:
Origen y familia: Nació en una
familia hidalga de Madrid con raíces en Cantabria. Quedó huérfano de padre a
temprana edad y sufrió problemas físicos (cojera y miopía severa) que marcaron
su infancia.
Formación: Estudió en el Colegio de San Pedro y San Pablo (luego
Colegio Imperial) y en las universidades de Alcalá y Valladolid, con sólida
formación en lenguas clásicas, filosofía, teología y humanidades.
Inicios literarios: Publicó poemas
desde joven (aparecen en antologías de 1605) y escribió prosa satírica y
picaresca (La vida del Buscón). Desarrolló pronto una elegancia conceptista,
afín a la concisión, el ingenio retórico y la agudeza satírica.
Enemistad literaria: Mantuvo una
famosa rivalidad literaria con Luis de Góngora —símbolo de la confrontación
entre conceptismo (Quevedo) y culteranismo (Góngora)— que dio lugar a ataques
personales y satíricos mutuos.
Carrera política y
cortesana: Fue cercano a nobles poderosos (por ejemplo, el duque
de Osuna) y trabajó en misiones diplomáticas y administrativas en Italia.
Obtuvo el hábito de la Orden de Santiago en 1618 y ocupó diversos cargos en la
Corte; en 1632 llegó a ser secretario del rey.
Destierros y
prisiones: Por su implicación con sectores vinculados al duque de
Osuna y por polémicas políticas y religiosas fue desterrado varias veces y
sufrió encarcelamientos (entre ellos en San Marcos, León, en 1639). Pasó
temporadas en la Torre de Juan Abad, donde escribió parte de su obra.
Pensamiento y vida
personal: Adherido al neostoicismo, estudió y tradujo a Epicteto
y Séneca; cultivó una vida pública de cortesano, con episodios polémicos y un
carácter satírico y polémico. Se casó brevemente en 1634 (matrimonio que duró
meses).
Últimos años y
muerte: Tras su liberación en 1643 intentó apartarse de la
Corte; se retiró definitivamente en 1644 y murió en 1645 en Villanueva de los
Infantes. Sus restos fueron identificados siglos después.
Obra y legado (breve):
Géneros: Poesía (más de 800 poemas), prosa satírica, teatro,
ensayos políticos y filosóficos, traducciones y novelas (La vida del Buscón).
Obras destacadas: Los Sueños
(sátiras y fantasías morales), El Buscón (novela picaresca),
político-religiosos como Política de Dios, y una abundante producción poética
que incluye sonetos famosos (por ejemplo, «Amor constante más allá de la
muerte») y letrillas satíricas («Poderoso caballero es Don Dinero»).
Estilo: Máximo
exponente del conceptismo barroco: concisión, juegos de palabras, antítesis y
densidad conceptual. Fue muy influyente y, al mismo tiempo, polémico por su
tono satírico y por pasajes misóginos y antisemitas en algunos escritos.
Recepción editorial: Muchas de sus
obras circularon en manuscrito; las ediciones póstumas y recopilaciones (1648 y
1670) fueron claves para su transmisión; la crítica moderna lo considera uno de
los grandes del Siglo de Oro.
¡CÓMO DE ENTRE MIS MANOS TE RESBALAS!
«¡Cómo
de entre mis manos te resbalas!
¡Oh,
cómo te deslizas, edad mía!
¡Qué
mudos pasos traes, oh, muerte fría,
pues
con callado pie todo lo igualas!
Feroz,
de tierra el débil muro escalas,
en
quien lozana juventud se fía;
mas
ya mi corazón del postrer día
atiende
el vuelo, sin mirar las alas.
¡Oh,
condición mortal! ¡Oh, dura suerte!
¡Que
no puedo querer vivir mañana
sin
la pensión de procurar mi muerte!
Cualquier
instante de la vida humana
es
nueva ejecución, con que me advierte
cuán
frágil es, cuán mísera, cuán vana».
Edición
final: Vëthriön Asathørn.
