I
OVEROLES BLANCOS
Basta de paños tibios. Basta de
buscarle cinco patas al gato cuando el país se quema, literalmente. Llevamos
años viendo el mismo espectáculo patético: una protesta «estudiantil» que
empieza con consignas de mierda y termina con una escuela incendiada, un carabinero
con el cráneo roto y una ciudadana de a pie que no puede llegar a su casa
porque un grupo de energúmenos descerebrados —hijos de la gran puta— con
overoles blancos decidió que su «lucha» justifica el terrorismo callejero.
Y lo peor de toda la güeá es la
hipocresía de mierda. La izquierda más rancia (parásitos QLs), los «defensores
de los derechos humanos» de salón (rechuchas grande de su madre) y los
profesores comunistas (maricones de mierda) que se llenan la boca con la «justicia
social» son los primeros en salir a lavarse las manos cuando las cámaras
muestran la destrucción. «Es la desesperación», dicen los caras de raja. «Es la
falta de diálogo», lloran como niñas. ¡No, güeón!, es delincuencia, es
vandalismo y es una falta de respeto absoluta a una sociedad que se parte el
lomo trabajando como burros mientras estos pendejos conchas de su madre queman
todo a su paso.
¡Que paren de gozar!
Detrás de cada capucha, de cada molotov y de cada destrozo en un liceo de Santiago, Valparaíso o Concepción, hay una estructura. No es casualidad, el comunismo, esa ideología caduca y satanista que sigue mamando del tesoro público, está metido hasta los huesos en estas cagás de movilizaciones. Son ellos los que organizan, los que financian, los que adoctrinan y los que, cuando la cagada ya está hecha, se borran como si nada. Son los mismos que lloran por «presos políticos» cuando detienen a un tipo que fue pillado con las manos en el fuego y un cóctel molotov en la mochila. No entienden que esas hienas no son presos políticos, son delincuentes. Y punto.
Y hablemos de los famosos «overoles
blancos»...
Güeón, ¿Qué clase de enfermo mental
se pone un uniforme de trabajo limpio para ir a destruir el trabajo de otros?
Estos hijos de perra no son estudiantes, son mercenarios del caos. Muchos ni
siquiera estudian, son militantes de grupúsculos anarquistas, trotskistas o
simplemente psicópatas QLs con tiempo libre y ganas de romper cosas… porque
saben que no les va a pasar nada. Saben que el sistema judicial chileno es una
papa. Saben que, si los agarran, un juez progre les dará arresto domiciliario
total o los soltará con una amonestación. Saben que sus putos viejos, muchas
veces cómplices de esta mierda, los van a defender con uñas y dientes,
echándole la culpa al «sistema», al «neoliberalismo», «a la derecha» o al «Imperio».
II
REGISTRO NACIONAL DE VÁNDALOS E INCIVILIDADES
Por esa güeá, la idea de un Registro
Nacional de Vándalos no solo es necesaria po’ güeones, es urgente. Y no me
vengan con el cuento QL de que es «fascista» «de extrema derecha» o «represivo».
Fascista es permitir que un grupo de
imbéciles chuchas de su madre decida cuándo y cómo se destruye la propiedad
pública y privada.
Fascista es que un profesor tenga
que revisar si viene armado un alumno porque el Estado, la puta justicia, o los
políticos no son capaces de poner orden al güeveo.
La medida QL es simple: si te
detienen destruyendo, pierdes todo beneficio estatal.
¿Beca? Se te va, pico.
¿Asignación familiar? Chao, pico.
¿Ayuda del gobierno? Olvídate, pico.
¿Y los padres? También deben
responder. Si un cabro QL de 16 años está quemando un colegio, los papás tienen
que pagar los daños con su patrimonio. Así de simple la güeaíta. Así de duro
debe ser este güeveo.
III
CONTROL EN LOS COLEGIOS
¿Y la revisión de mochilas en los colegios? ¡Por
supuesto que hay que hacerla! ¿Acaso esperamos a que otro desgraciado cagao del
casco mate a una inspectora como pasó en el norte para recién tomar medidas? ¡No,
po’ güeón! La seguridad de los estudiantes y los trabajadores de la educación
está primero. Si un pendejo manfinflero lleva un cuchillo o una pistola al
colegio, no es un «joven conflictuado», es un peligro público el imbécil de
mierda. Y los padres que permiten eso son cómplices de la güeá. Punto y se
acabó.
Los que se rasgan las vestiduras con
estas medidas son los mismos güeones que justifican la violencia, los mismos chuchas
de su madre que salen en la tele con cara de indignación selectiva, los mismos güeones
que firman cartas pidiendo «no estigmatizar a los estudiantes». No po’ güeón,
no se estigmatiza a los estudiantes, se estigmatiza a los delincuentes. Y si un
estudiante decide ponerse una capucha y lanzar una piedra o una bomba
incendiaria, deja de ser estudiante para convertirse en un vándalo. No hay
medias tintas en esta güeá.
Este país no puede seguir siendo
rehén de una minoría violenta que actúa con total impunidad. Basta de discursos
bonitos y verborreas QLs, basta de «entender el contexto». El contexto es que
hay una puta izquierda organizada que usa a jóvenes tontos útiles con cerebro
de mosquito para generar caos, mientras ellos se sientan en sus escritorios a
planificar la siguiente marcha «pacífica» que terminará en saqueos, destrozos y
violencia.
El contexto es que hay una justicia de
mierda que mira para el lado y un montón de jueces conchas de su madre que
liberan a cuanta escoria les presentan en los putos juzgados. El contexto es
que los padres ya no crían, los crían los profes izquierdistas progres y las
ideologías de mierda.
Así que sí, aplaudo la medida del
registro. Y ojalá venga con mano dura la güeá. Que sepan que, si tocan a un
carabinero, si queman una sala, si rompen una ventana, les va a costar caro la
güeá. Que no habrá ONG QL que los salve. Que no habrá putos «derechos humanos»
para los que violan los derechos de los demás. Ojalá esta sea la primera piedra
de un cambio real de la güeá, porque si no, seguiremos viendo el mismo circo,
con los mismos payasos, quemando el mismo país.
IV
CHUCHADAS FINALES
Y a los conchas de su madre de overoles
blancos, a los comunistas rapiñeros QLs de salón y a los inútiles padres
cómplices: ¡Lárguense a la mierda rechuchas de su madre! Este país es de los
que trabajan, de los que construyen, y de los que respetan las leyes. Ustedes
no tienen cabida aquí.
¡Chao, me emputecí!
Artículo: Gandworf.
Portada diseñada por: Vëthriön Asathørn. Creada con AI.
Edición final: Vëthriön Asathørn.




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