EL
DRAMA DEL SIGLO
Donald
Trump y el «Robo» del Siglo en Oslo
Hagan silencio todos los güeones,
detengan las guerras, apaguen los televisores y cancelen sus suscripciones a
Netflix, porque ha ocurrido una tragedia de proporciones bíblicas: Donald Trump,
el hombre que convirtió el tuit en arma de destrucción masiva, se ha dado
cuenta de que en Noruega no le tienen preparado un trofeo dorado.
Hablo del mismo que intentó comprar
Groenlandia, que amenazó con bombardear sitios culturales iraníes y que tiene
más demandas por acoso que un club de striptease en hora pico, ahora está
llorando porque Noruega no le dio un premio de paz.
Para el actual mandatario gringo
—que posee la humildad de un gladiador romano en un día de victoria— que no le
hayan entregado el Premio Nobel de la Paz es, básicamente, un crimen de lesa
humanidad. Según «pelo de nube», Noruega —ese rincón gélido donde la gente es
feliz, donde tiene salud pública y donde las minas ricas abundan— «apesta» y se
ha convertido en un «país de mierda». Nada de güeás... lo dijo directo y sin
escalas.
Es obvia la güeá, porque todos
sabemos que la mejor manera de ganar un premio a la Paz es agarrando a
chuchadas a todo el mundo, amenazando con aranceles y tratando de convertir la
diplomacia en un reality show que sea de calidad.
¡Qué cara de raja tan impresionante!
Realmente, el nivel de «care'rajismo» de este güeón debería ser, por sí solo,
motivo de un Nobel en la categoría de «Cara de Palo Nivel Galáctico».
¿EN
QUÉ PLANETA VIVE DONALD?
Probablemente en uno donde él es el
centro de gravedad y los demás somos simples satélites destinados a aplaudir
cada vez que dice una palabra que termine en «Enorme». Güeón, es fascinante
observar su proceso mental... en su cabeza, él es el arquitecto de la armonía global,
aunque su método de «paz» consista en decir «están todos despedidos» mientras
mueve los dedos como si estuviera lanzando hechizos invisibles.
Pero no nos engañemos, el Nobel de
la Paz es solo el principio. El hambre de gloria de Trump es insaciable (tiene
más hambre que sangre de Alien). Si el mundo no reconoce su genialidad,
simplemente tendrá que expandir sus horizontes hacia donde no haya nadie que
pueda decirle «no» (o donde no haya leyes que lo detengan).
¿QUÉ
SIGUE EN LA LISTA DE DESEOS DEL HOMBRE MÁS MODESTO DEL MUNDO?
• Emperador de la Luna: Imaginen el despliegue, un hotel dorado en el Mar de la
Tranquilidad, con un muro lunar para evitar que los extraterrestres ilegales
entren sin visa. «Haremos que la Luna sea grande de nuevo».
• Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares en
Neptuno: Porque, sinceramente, ¿qué otro
güeón tiene la capacidad estratégica para liderar una invasión de tritones
espaciales? Sus órdenes serían simples: «Neptuno es muy azul, quiero que sea
más naranja».
Neptuno tiene vientos de 2,100 km/h.
Ni sus tuits llegan tan rápido, además, ¿qué mierda va a invadir ahí? ¿Nubes de
metano? Hasta Putin se ríe de esa güeá, y ese güeón se cree zar po' güeón.
• Siguiente Dalai Lama: Este es el paso lógico, ¿Cachai? después de todo, el
camino a la iluminación consiste en desprenderse del ego. Trump ha dominado el
arte de inflar el ego hasta que ocupe todo el espacio disponible en la
habitación; técnicamente, es un maestro Zen en la disciplina del «Yo, Yo y Yo».
Seamos francos: la verdad es que Trump tiene la misma relación con la
realidad que un pez con una bicicleta po' güeón, no tiene ni puta idea de cómo
funciona, pero insiste en intentarlo. ¡Hey!, Trump: el Nobel de la Paz no es un
premio de participación, no es un trofeo de «participaste en la vida», no es un
premio a tu bronceado de caracho ni a tu pelo que parece un gato muerto, es un
reconocimiento a décadas de trabajo real, no a cuatro años de «yo hice más que
todos los otros güeones» con cero evidencias.
Mientras tanto, Noruega sigue siendo
ese país «de mierda» con indicadores sociales envidiables, mientras Donald
sigue esperando que el comité Nobel despierte de su «estupidez» y reconozca que
el mundo sería un lugar mucho más pacífico si todos simplemente aceptaran que
él es la persona más increíble que jamás haya pisado la Tierra... ¡Obvio!
Pero bueno, ¿qué más se puede
esperar del güeón que dijo que ganaría el Nobel por «haber hecho más por la paz
que nadie»? Es el mismo que amenazó con «fuego y furia» a Corea del Norte, que
abandonó el acuerdo climático de París y que llamó «hijos de puta» a países
africanos. Sí, Donald, eres un pacifista nato, ¡La cagaste para ser tan bacán!
Así que, señor Trump, siga soñando,
quizás algún día le den el Nobel... pero de la Vergüenza, ese sí te lo has
ganado con creces, con honores, con distinción máxima y con una mención
especial por tu contribución al arte de hacer el ridículo internacional.
Y Noruega, tranquila, no apestas.
Solo apesta el ego de Donald Trump.
¡Que pare de gozar, por favor! O
mejor aún, que siga, seee, que siga... porque ver a un güeón con «pelo de nube»
pelearse con un comité noruego desde su mansión... es el único entretenimiento
gratuito que nos queda en este inagotable circo llamado realidad.
Artículo escrito por: El Dream Team de Trollish News.
Portada: T.N. Creada con AI.
Edición final: Dream Team de Trollish News.

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