El
Gobierno de Kast:
La
Mala Cuea Hecha Presidencia
Escrito por Olog Krevalora: Un
observador con hielo en las venas, un vodka amargo en la mano y una pluma bien
afilada.
Intro
Miren, cabros, si hay algo que
merece un monumento a la resiliencia (o a la mala cuea cósmica) es el gobierno
de José Antonio Kast. Porque, seamos sinceros con la güeá, el hombre llegó al
poder con la misión de «ordenar la casa», y la única güeá que ha logrado es que
a la casa se le prenda fuego, se le inunde, y encima le roben el televisor. No
es un gobierno, es una teleserie de terror producida por Netflix y escrita por
un guionista que odia a Chile.
El
Legado del «Barbón Comunista»
(O cómo Boric dejó la caja fuerte
vacía y se fumó el último pucho verde)
La primera güeá que se encontró Kast
al llegar a La Moneda fue una sorpresa digna de un chiste malo: las arcas
fiscales estaban más vacías que la cabeza de un influencer en horario estelar, y
todos cachamos al tiro la jugada... el «Barba de la zorra» de Gabriel Boric,
ese güeoncito que hablaba de «derechos sociales» y se tomaba fotos con la
guitarra, dejó el país en la ruina. ¿Casualidad? No, cabritos, esa güeá se
llama mariconada política con todas sus letras. Fue una venganza premeditada,
onda: «Toma, Kast,
gobierna con esto, que te van a salir canas verdes».
Y le salieron. Y se le cayeron
algunas.
La
Guerra del Petróleo:
Cuando
Trump e Irán se Pelean por un chorro de aceite y Chile paga el pato
Justo cuando Kast estaba aprendiendo
a firmar decretos sin mancharse, llega la joyita de la geopolítica: la crisis
del Estrecho de Ormuz. El «pelo de nube» de Trump (que parece un algodón de
azúcar con rabia) y los «viejos barbones pederastas de Irán» (como los llamó un
sabio bloguero) se agarran a combos y a chuchadas por el control del petróleo.
¿El resultado? Todas las güeás suben de precio: el pan, la bencina, los
condones que uso al mayoreo, hasta el chicle que te compras en el almacén de la
esquina, y todo por culpa de un puñado de locos vittuperkeles que juegan a la
guerra con tanques de juguete. Kast, desde su escritorio, solo atina a decir: «Pero si yo
solo quería bajar los impuestos, güeón».
Todo por culpa de una panda de
enfermos de mierda.
El
Quilombo Ministerial
(O cómo
Kast eligió a sus güeones con un dado trucado)
Luego vino el desfile de ministros
que parecía un casting de «Bailando por un Sueño» pero en versión fracaso. Tipos
que no llegaban al trabajo, otros que entraban y se iban al tiro, secretarios
de Estado que confundían «seguridad nacional» con «irse de carrete un viernes»,
un quilombo de marca mayor.
¿Mal ojo? ¿Mala cuea? No,
simplemente Kast tiene un talento especial para elegir a los güeones más
incompetentes del directorio, es como si tuviera un radar para detectar a la
persona menos indicada para cada cargo:
—«¿Tú sabes de economía?»
—«No, pero tengo un primo que vende completos».
—«¡Contratado!»
—¿Tú sabes como ser vocera de gobierno?
—«No, pero improvisando se aprende, además soy seca
para el karaoke»
—«¡Contratada!»
Las
Promesas Incumplidas:
Seguridad,
Fronteras y Otras Mentiras Piadosas
«Vamos a poner orden en la frontera», dijo Kast. «Vamos a devolver la seguridad a las calles», prometió. ¿Y qué güeá tenemos? La misma delincuencia
de siempre, pero con más memes. Las fronteras siguen siendo un colador por
donde entra de todo, desde venezolanos feos hasta aliens aburridos. Y la gente,
que votó por él con la esperanza de un cambio, ahora solo atina a rascarse la
cabeza y preguntar:
—«¿Y la mano dura, jefe?».
El
Frente de Mal Tiempo: Cuando Chile se convierte en Venecia (Pero sin
turistas y con caleta de barro)
Y para rematar la güeá, la
naturaleza se puso en modo «odio a Kast». Un frente de mal tiempo que azotó el
norte, centro y sur del país, dejando casas inundadas, puentes caídos y a todos
con el agua hasta el cogote. ¿El resultado? Un gastadero futuro de plata
monumental para reconstruir todo: casas, puentes, carreteras... y mientras
tanto, el ministro de Hacienda llora en una esquina mientras cuenta los
billetes mojados. Mala cuea otra vez, pero de la gruesa.
Con tanto barro, humedad y gérmenes
que habitan en el agua sucia no se espanten si más de alguno termine con: «culo
de pantano».
La
Hocico de Tarro de Mara Sedini:
El
Golpe Final
Y cuando ya creíamos que la güeá no
podía empeorar más, aparece Mara Sedini, la mujer que, con una sonrisa extremadamente
blanca de «yo no fui», y una lengua más afilada que un cuchillo, hizo bolsa al
gobierno de Kast en un dos por tres. Escándalos, filtraciones, declaraciones
que parecían sacadas de una teleserie de las 8. La oposición (comunistas ‘aka-huoras)
se frotaban las manos, los memes explotaron, y Kast solo atinó a mirar al techo
y preguntarse:
—«¿En qué momento me cambiaron la vida por un capítulo
de 'El Marginal'?».
El
Apocalipsis que Falta:
Meteorito,
Volcanes y Zombis
La única güeá que falta, cabros, es
que caiga un meteorito en Santiago, que los volcanes se activen en modo «apocalipsis
jurásico» y que una horda de zombis llegue a comerse a todos los güeones que
quedan. Porque, seamos sinceros con el güeveo,… con la mala cuea que
arrastra Kast, no me extrañaría que mañana amanezcamos con el Apocalipsis en
vivo y en directo:
—«Señor presidente, los zombis están en la puerta de
La Moneda».
—«Diles que vuelvan mañana, que hoy tengo reunión con
el FMI».
Conclusión
de la güeá:
El
Gobierno de Kast es un Chiste Cósmico
Así que ya saben, cabros, si alguien
les pregunta cómo va el gobierno de Kast, díganle que va como el pico, pero con
estilo, que la mala cuea no es un accidente, es una tradición chilena, y que
mientras tanto, nosotros, los mortales, solo podemos reírnos para no llorar,
comprar pan con la bencina más cara de la historia y esperar que el próximo
meteorito caiga en otra parte.
¡Salud, Chile! Que la fuerza te
acompañe, Kast… La vai a necesitar caleta. Y dile al güeonaje que te
acompaña en esta desventura que dejen de dar tanto jugo, que paren de gozar.
Nos vemos.
Artículo escrito por: Olog Krevalora.
Portada diseñada por: Vëthriön Asathørn. Creada con AI.
Edición final: Olog Krevalora.


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