«Los bosques esconden juramentos bajo un
cielo de ceniza,
la escarcha parte las piedras con un murmullo
letal,
y la niebla cubre los senderos con su corona
de brisa,
mientras la luna degüella los ecos en un rito
fatal.
El oscuro cielo a ratos quieto y sempiterno
observa susurrante toda esta tierra umbría,
el viento del sur furioso grita como el
infierno,
sobre los árboles, coirón y la tierra baldía.
La soledad abre criptas en la raíz de la
montaña,
y el frío lame los huesos con un aliento
infernal,
donde antiguos pactos despiertan bajo la
sombra huraña,
como pumas que celebran un sacramento
sepulcral.
La oscuridad enseña idiomas de antigua
penumbra,
la misantropía florece como un invierno
ancestral,
y cada árbol parece un monje perdido en la
tundra,
custodiando secretos prohibidos por un dios
abismal.
Siempre hay un búho vigilando desde la torre
del vacío,
sus ojos atraviesan la bruma con fulgor
espectral,
porque incluso la muerte se arrodilla ante el
frío sombrío,
cuando el bosque susurra su evangelio
funeral.
Lejos del ruido, en tierras de la
misantropía,
el odio a la carne se vuelve un altar,
buscando el refugio perdido de la lejanía
donde ningún rastro se pueda encontrar».
Poema escrito por: IAn «Ülveer» Moone.
Pequeño aporte al poema: Vëthriön Asathørn.
Edición final: Vëthriön Asathørn.
Poema dedicado a las Tierras de Magallanes y
a la Madre Naturaleza.

