viernes, 3 de julio de 2026

Crónicas del Fracaso Útil [Construcción soberana y eficiente 100% Socialismo]

 




CUANDO EL SOCIALISMO CONSTRUYE RASCACIELOS DE GALLETA

Venezuela lo ha vuelto a hacer. En un país donde el hambre es una política de Estado y la electricidad es un mito urbano que se cuenta a los niños antes de dormir (como en Cuba), el régimen ha decidido innovar, ya no basta con hacer mierda la economía, la moneda y la salud pública; ahora los güeones han decidido experimentar con la arquitectura efímera, esa que con un estornudo se cae a pedazos.

Un doble terremoto sacudió el territorio y, mientras el mundo mira con horror, el gobierno venezolano hace la mejor güeá que sabe hacer: jugar al escondite con las cifras.

«Mmm, no sabemos todavía»

«Hay que aguardar es muy prematuro dar cifras»

«No tenemos datos aún»

 

La Aritmética Creativa del Régimen

Empecemos por el deporte nacional: contar muertos. Algunos medios, probablemente optimistas o mal informados, hablan de 900 fallecidos. La OMS, que tiene la molesta costumbre de basarse en datos reales, asegura que son 2.300. Pero, seamos sinceros con la güeá, en Venezuela los números son como las promesas de campaña: conceptos ‘perkeles’ abstractos que dependen totalmente del güeón que los diga y de cuánta hambre tenga el güeón que los escuche.

¿900? ¿2.300? ¿Diez mil? Para el régimen chavista, probablemente sean solo «bajas colaterales de la guerra económica» o, mejor aún, «víctimas de un sabotaje sísmico orquestado por la CIA para desestabilizar el hormigón revolucionario». Porque claro, es mucho más probable que el imperio estadounidense imperialista haya hackeado las putas placas tectónicas para tirar edificios que admitir que el cemento fue sustituido por arena y esperanza.

 

Edificios de «Alta Calidad»

(según el manual del socialismo)

Lo verdaderamente fascinante de la güeá —si uno tiene la guata para el cinismo— es la facilidad con la que colapsaron las estructuras, ¿Cacharon? No hablamos de chozas de barro hechas con bosta de vacas y paja, sino de edificios que se suponía eran de «buena calidad» y de pronto ¡PLUF! se vinieron abajo con una gracia y una rapidez que harían sentir envidioso a un castillo de naipes en medio de un huracán.

Y uno se pregunta, con genuina curiosidad científica de trol:

¿De qué mierda estaban hechos esos edificios? Porque el comportamiento del concreto armado suele ser resistir, no desintegrarse como una galleta Oreo mojada en café. Parece que el régimen bolivariano implementó un nuevo estándar de construcción: el «Papel Maché y masa de galletas Revolucionarias».

Es una técnica vanguardista donde el acero es opcional, el cemento es una sugerencia y la estructura se mantiene en pie gracias a la fuerza del pensamiento positivo y los discursos sobre la soberanía nacional. Claramente, el hormigón no era lo suficientemente «socialista» porque era demasiado rígido y no se adaptaba a la flexibilidad moral de los contratistas del gobierno.

 

¿Dónde están los expertos? ¿En una fiesta de cumbia?

Aquí llegamos al punto neurálgico de la güeá: la formación profesional de los güeones.

¿Dónde chucha se graduaron los ingenieros y arquitectos que firmaron esos proyectos?

¿En qué universidad ‘vittuperkele’ se enseña que un edificio debe plegarse como un acordeón al primer temblor?

Uno sospecha —como buen «bombofiquiano»— que el proceso de certificación en Venezuela ha sido simplificado a más no poder. Probablemente, el título de «Experto en Estructuras» se entrega ahora en una fiesta de cumbia o reguetón, entre un trago de ron y un baile pegado, donde el requisito principal no es saber calcular la carga de una viga, sino saber aplaudir con entusiasmo los discursos del líder chavista de turno. Seee, ¿Para qué vamos a mentir? ¿Para qué hacernos los güeones? 

«Mila, helmano, el edificio se ve delecho, el colol es bonito y el contlatista es plimo del cuñado del ministlo. ¡Filma aquí y vámonos a bailal!».

Así se construye la patria veneca, supongo. Con menos cálculo integral y más ritmo tropical.

 

El Brillo de la Ausencia:

Delcy Rodríguez y el Arte de Desaparecer

Y mientras la gente escarba entre los escombros buscando sobrevivientes, la presidenta feucha Delcy Rodríguez ha decidido aplicar la técnica del «estilo invisible». Y digamos las güeás como son la güeona ha brillado por su ausencia.

Es comprensible. Delcy es una experta en la retórica del ruido, pero cuando el ruido es el de miles de toneladas de concreto cayendo sobre la cabeza de los ciudadanos, el discurso se queda corto

¿Qué podría decir esa güeona?

¿Que... los edificios cayeron para «democratizar el espacio urbano»?

¿Que... el terremoto fue un acto de resistencia antisistémica?

 


Probablemente esa güeona no quiera hablar porque sabe que cada palabra que pronuncie, que cada güeá que salga de su trompa será un clavo más en el ataúd de la legitimidad de un régimen que ha gobernado por décadas basándose en la negligencia criminal. Es mucho más fácil callar —haciéndose los güeones— y esperar a que el polvo se asiente, o mejor aún, esperar a que el mundo se distraiga con otro escándalo para seguir fingiendo que el país no es un cementerio a cielo abierto.

 

Conclusión de la güeá:

El Colapso Final

Lo que ha pasado en Venezuela no es un desastre natural; es un desastre administrativo acelerado por la naturaleza. El terremoto solo hizo el trabajo sucio de revelar lo que ya sabíamos, lo que ya cachábamos: que el régimen veneco-zurdoide-chavista ha construido un país de cartón, donde todo —desde la economía 'perkele' hasta los rascacielos— está diseñado para colapsar.

Felicidades al régimen izquierdista, han logrado lo imposible: crear una arquitectura tan ineficiente, tan callampa, que hasta la Tierra se sintió obligada a intervenir para derribarla. Ahora, solo queda esperar a que organicen la fiesta de cumbia para celebrar que, al menos, los escombros son «soberanos» de todo su güeveo.

No quise tratar la tragedia desde la empatía (que en Venezuela ya se agotó), sino desde la disección brutal de la incompetencia estatal de toda esa panda de izquierdista de mierda que siguen gobernando y maltratando a ese pobre pueblo.

 Nos vemos.



 

Escrito por: Olog Krevalora.

Portada rediseñada varias veces por: Vëthriön Asathørn. Creada con AI.

Portada final rediseñada por:  Vëthriön Asathørn.

Edición final: Olog Krevalora.