La
República de la Memoria RAM
(cuando
los exvoceros reinician el disco duro)
Por el Comité Científico de Trollish
News, especialistas en detectar «caras de palo» con tecnología de última
generación.
Hoy, nuevamente ando venenoso...
Puta, hay fenómenos que desafían
toda lógica:
—El Triángulo de las Bermudas.
—Las pizzas con piña.
—Objetos voladores no identificados que salen desde el interior de los volcanes.
—Las reuniones que pudieron ser un
correo.
—La cantidad exagerada de realities
en la televisión chilena...
Y después está el fenómeno político
más extraordinario de Chile: El Exvocero Cuántico, una criatura ‘perkele’
fascinante.
Mientras ocupa el cargo, vive en una
dimensión donde todas las güeás están bajo control, las críticas son campañas,
los problemas son herencias y las soluciones «están en proceso».
Pero basta con abandonar el
gobierno... y ¡PUM! Sufre una transformación digna de documental de National
Geographic.
De pronto el güeón o güeona
desarrolla visión de águila. Empieza a detectar todos los problemas que
misteriosamente jamás vio cuando tenía un podio, un micrófono y una credencial
oficial.
II
Esta semana, desde mi humilde
laboratorio troll, el detector de contradicciones explotó.
Apareció ella, Camila Vallejo
criticando al gobierno de José Antonio Kast y uno piensa... ok, perfecto. Esa
güeona es oposición, ese es su trabajo.
Hasta ahí, todo la güeá normal.
Lo curioso de la güeá no es que
critique, lo curioso es escuchar determinadas críticas como si los últimos años
hubieran sido dirigidos por un comité de expertos bacanes y no por un gobierno que
tuvo más errores que aciertos y del cual ella fue una de sus principales
voceras, ¿Cachai? El care’rajismo a todo volumen.
Güeón, es como ver al capitán del
Titanic dando una charla titulada:
«Consejos para
evitar chocar con icebergs».
¿Con qué cara aparece criticando
cuando en su gobierno no fueron prolijos en ni una güeá?
Resulta que hace unos días tuvimos
el placer —y digo placer como quien dice «placer de meterte un dedo en el ojo»—
de escuchar a la exvocera de Kast, la Mara Sedini, soltando sus perlas de
sabiduría política, esas que suenan como un loro borracho repitiendo frases de
manual de «cómo ser un político chanta sin que te funen». Y apenas nos
estábamos recuperando de esa sobredosis de estupidez, aparece la otra ‘perkele’:
Camila Vallejos, la exvocera del gobierno del merluzo de Gabriel Boric, la
misma que durante cuatro años defendió con uñas y dientes las políticas más
descabelladas de la izquierda caviar chilena, ahora se para frente a las
cámaras y suelta: «El gobierno de Kast no está cumpliendo».
¿Perdón?
¿De dónde chucha sale esta mina?
¿Del planeta «Cara de Raja»?
¿Del país de «Yo hice lo mismo, pero
ahora critico porque estoy aburrida»? Porque, con todo respeto —y no tengo ni
uno—, esta güeona fue la vocera de un gobierno que convirtió la seguridad en
una utopía digna de un cuento de hadas comunista. Durante el gobierno de Boric,
las fronteras chilenas eran más abiertas que las piernas de una prostituta en
viernes por la noche. Cualquier criminal, cualquier pobre de cualquier país
bananero, cualquier narco con aspiraciones artísticas, entraba a Chile como si
fuera un parque de diversiones.
«¡Bienvenidos, hermanos
latinoamericanos! Pasen, pasen, aquí la delincuencia es gratis y el Estado les
paga el pasaje».
¿Y qué dice ahora? «Kast prometió
cosas que no cumplió». ¡No güevees! ¿En
serio? ¿Esa es tu crítica, Vallejos? Que ¿Kast prometió güeás y no las cumplió?
¡Pero si tu gobierno fue una máquina de promesas incumplidas! Boric prometió
terminar con las AFP, y ¿Terminó con las AFP’s? nop... terminó con la paciencia
de todos los chilenos. Prometió seguridad, y logró que los delincuentes
tuvieran más derechos que las víctimas. Prometió crecimiento económico, y logró
que la economía chilena creciera... en deuda pública.
Y ahora esta güeona, con una
desfachatez que merece un monumento en la plaza de la hipocresía, se atreve a
hablar.
¿No tiene nada que hacer en su
partido comunista? ¿No tiene que ir a repartir volantes pidiendo «justicia
social» mientras vive en un departamento en Vitacura? ¿No tiene que organizar
alguna marcha para pedir «derechos humanos» mientras su gobierno dejó que los
mapuches radicales quemaran iglesias y camiones como si fuera un asado gigante?
¡No, que corte el güeveo! Que deje
de hablar tanta ‘paska’ y se dedique a lo que sabe hacer: callarse y esperar a
que el próximo gobierno de izquierda la saque del olvido. Porque si algo ha
demostrado la política chilena es que estos personajes son como los zombis:
siempre vuelven, siempre están ahí, siempre listos para soltar su discurso
prefabricado mientras el país se va lentamente a la mierda.
III
No estoy diciendo que este güeón de Kast
sea intocable ni mucho menos. Porque aquí nadie recibe un cheque en blanco.
Prometió bastantes güeás y hasta el
cansancio, y cuando un político promete convertir la realidad en tráiler de
película de acción, después tiene que demostrar que la película existe y no era
puro CGI electoral, ¿Cachan o no?
¿Hay gente esperando más?
Claro que sí.
¿Es válido exigirle?
Obviamente.
Para esa güeá ganó.
Gobernar no consiste en inaugurar
frases para Twitter, consiste en administrar un país.
IV
Pero hay una güeá que produce un
efecto secundario bastante divertido y es escuchar a ciertos exvoceros hablar
con una autoridad moral que parece haber sido impresa en una impresora 3D, o ex
de algún gobierno que ya pasó y que hablan con una autoridad digna de
semidioses, y que en suma son una panda de mediocres, resentidos de mierda y
lúseres que hicieron poco o nada por Chile.
Uno los escucha y piensa:
«Qué impresionante...
pareciera que nunca hubieran estado ahí».
Es como si alguien saliera de una
película de tres horas diciendo:
«No entendí el
final».
¡Compadre, usted era parte del
elenco! ¡Ahora cierre el hocico y quédese en su casa disfrutando las lucas que
se ganó sin hacer nada!
V
La política chilena tiene una
costumbre preciosa.
Todos los güeones descubren la
delincuencia... cuando ya no gobiernan.
Todos los güeones descubren la burocracia...
cuando ya no firman decretos.
Todos los güeones descubren la
inflación... cuando dejan de explicar por qué existe.
Todos los güeones descubren las
promesas incumplidas... cuando las promesas son del adversario.
Güeón, es una sincronización tan
perfecta que sospecho que existe un calendario oculto. Seee.
Día uno fuera del gobierno:
«Buenos
días. Desde hoy puede comenzar a indignarse públicamente».
Y entonces aparecen las conferencias,
los análisis, las entrevistas, las columnas, los hilos de X, las publicaciones
en Instagram, los videos pencas de TikTok. Todos diciendo exactamente la misma
güeá:
«Esto
no puede seguir así»
¡Qué alivio la güeá!
Lástima que ese descubrimiento
llegara justo cuando entregaron las llaves de La Moneda.
VI
Lo más entretenido de la política no
son las diferencias ideológicas… es la elasticidad de la memoria.
Tiene propiedades físicas
extraordinarias po’ güeón, se estira, se encoge, desaparece, y vuelve
mágicamente cuando conviene.
Si Einstein hubiese conocido la política
chilena, probablemente habría escrito otra teoría: La Relatividad del Pasado.
Todo depende de quién esté
gobernando.
Y ojo. Esta güeá no es patrimonio
exclusivo de la izquierda. La derecha hace exactamente el mismo deporte cuando
le toca.
Cambian los colores, cambian los
slogans, cambian las corbatas, pero el libreto parece venir fotocopiado desde
la misma oficina.
Cuando gobiernan: «Las cosas son
complejas».
Cuando son oposición: «Era
facilísimo».
Cuando vuelven a gobernar: «Ahora sí
son complejas».
¿Cachai? es el ciclo natural de la
fauna política chilena.
Mientras tanto, el ciudadano común,
ese que trabaja de sol a sol para ganar una miseria, que se rompe el lomo para llevar
el sustento al hogar observa el espectáculo ‘vittuperkele’ como quien mira una
teleserie que lleva treinta temporadas.
Ya conoce al villano. Ya conoce al
héroe. Y sabe que en seis meses probablemente intercambiarán papeles.
Porque en Chile la oposición siempre
tiene todas las soluciones... hasta que gana las elecciones. Ahí descubre que
gobernar era un poquito más difícil que escribir comunicados de prensa.
¿Te acuerdas o no Camila Vallejos?
VII
Lo verdaderamente impresionante del
güeveo no es la capacidad de criticar, es la confianza con la que algunos güeones
hablan esperando que nadie recuerde absolutamente nada de su inoperancia. Como
si el país entero hubiera sufrido un formateo masivo, como si los archivos
hubieran desaparecido. Como si YouTube no existiera. Como si las hemerotecas
fueran un mito. Como si Internet hubiera decidido practicar el budismo y
olvidar el pasado.
Güeones políticos, lamento informar
que la güeá no funciona así. Internet lo recuerda todo.
IX
Desde este rincón troll no pido silencio
para nadie. Todo lo contrario, que los güeones hablen, que opinen, que
critiquen, pero acepten que cuando uno pasó años defendiendo un gobierno lúser,
inevitablemente carga una mochila política, ¿Cierto Vallejos?
Y esa mochila ‘vittuperkele’ no
desaparece por cambiar de bancada comunicacional.
Al final, cabros, la política
chilena parece un campeonato mundial de lanzamiento de responsabilidades. Ni un
güeón falla, todos encuentran a quién culpar, todos tienen explicaciones, todos
tienen justificaciones, todos tienen diagnósticos.
La única güeá que escasea son los
espejos.
Porque el verdadero deporte nacional
no es el rodeo, ni el patético fútbol, ni agarrarse a chuchadas en redes
sociales. Es actuar como si el pasado hubiera prescrito apenas se cambia de
oficina.
¿Esperamos más de Kast? ¡Obvio que
sí! El güeón prometió un montón de güeás y hasta ahora ha cumplido algunas,
como bajar la criminalidad un poco, poner más vigilancia en las fronteras, y al
menos no dejar que los narcos se paseen como si fueran dueños del país.
Pero, seamos sinceros, uno espera
que un gobierno haga más que simplemente «no ser tan nefasto como el anterior».
Kast tiene que ponerse las pilas, porque si no, en cuatro años la gente va a
estar extrañando hasta a Boric, y esa güeá sería el verdadero infierno.
Pero mientras tanto, que la Vallejos
se calle la boca (que no está diseñada para hablar...), que se meta sus críticas por donde le quepan, y que deje de
hinchar las pelotas. Porque si hay algo más ridículo que un político mintiendo,
es un político mintiendo después de haber fracasado estrepitosamente. Y ella,
queridos amigos, es la reina de ese circo.
Y cuando esa güeá ocurre, queridos lectores de Trollish News, no queda otra alternativa que hacer lo que mejor sabemos hacer: reír, güeviarlos y burlarnos sin asco.
Porque si uno pierde el sentido del humor frente a semejante espectáculo... corre el riesgo de empezar a tomar en serio a los mismos actores güeones que, elección tras elección, insisten en vendernos la secuela de una película cuyo final penca ya vimos demasiadas veces.
¡Heippa kaikki, nähdään
toisessa numerossa!
Artículo escrito por: Olog Krevalora.
Portada diseñada por: Vëthriön
Asathørn. Creada con AI.
Edición final: Olog Krevalora.
Una idea del equipo creativo de Trollish News.


.gif)