Crónica directa, sin pelos en la lengua, sobre una diplomacia QL que da más pena que
rabia.
¡Andamos enchuchaos por la concha ‘ su madre!
Güeón, hay momentos en la historia de un país en que uno
espera que su presidente, ese pobre güeón al que le pagamos el sueldo con
nuestros impuestos, saque la voz, aunque sea un puto carraspeo, aunque sea un
«oiga, disculpe» con la timidez de un cabro chico pidiendo permiso para ir al
baño en clases. Pero no, con este güeón de José Antonio Kast tenemos algo
mejor: el silencio elevado a política de Estado.
EL ESTRECHO DE MAGALLANES: CUANDO ARGENTINA SACA PECHO
Y CHILE SACA... ¿QUÉ GÜEÁ SACÓ CHILE?
Argentina soltó su postura sobre el Estrecho de Magallanes
con la soltura de raja de quien pide otro asadito, y desde La Moneda escuchamos
un sonido que los expertos en acústica llaman «el eco del vacío». Ni un puto
comunicado firme, ni una declaración QL con dientes, ni siquiera una indirecta
pasivo-agresiva de esas güeás que se estilan en los grupos de WhatsApp
familiares.
Nada. Cero. Zip. Nulo absoluto.
Y uno se pregunta emputecido:
¿Para esta güeá votan todos los güeones?
¿Para tener un presidente blandengue que frente a un roce de soberanía
reacciona con la vehemencia de un florero de living? ¿Con la pasividad de un
sillón viejo? Nooo, corta tu güeveo.
MILEI EN LA MONEDA:
EL MOMENTO PERFECTO PARA HABLAR... QUE KAST USÓ PARA
RESPIRAR
Y por si el silencio frente a la cancillería argentina no
fuera suficiente, llegó Javier Milei EN PERSONA a La Moneda, ¡En persona po’
güeón!, cara a cara, a metros de distancia, la oportunidad servida en bandeja
de plata, con servilleta bordada y toda la güeá.
¿Qué chucha hizo Kast? Sonrisita güeona, apretón de manos,
la fotito QL posera para los medios putos. Quizás un «qué gusto verlo, hermano
trasandino». Y del Estrecho de Magallanes, ni una puta palabra, como si el tema
fuera un pariente incómodo del que nadie quiere hablar en la cena de Navidad.
¡Concha su madre, que rabia tenemos!
¿Saben que hubiéramos hecho nosotros (el team trollish)?
Pescamos del cogote a ese pelucón QL, lo llevamos a punta de patadas a la
oficina y le sacamos la concha su madre... lo arrastramos por todo el pasillo
del Palacio Presidencial, y de un combo le volamos esas patillas QLs... y luego lo
sentamos para que hablemos.
Ya lo dijimos cuando Kast era candidato la primera vez —y nos
llovieron palos por decirlo—: ese güeón tiene una pasividad casi soporífera,
como si alzar la voz fuera un delito tipificado en el Código Penal, como si
tener carácter fuera equivalente a andar pegándole combos a la gente en la
calle. Firmeza no es agresión, cabrito. Firmeza es hacer la pega para la que te
contrataron, no pa’ caerle bien a todos los conchas de su madre de la región
sudaca, ¿Cachai o no?
¿Tiene razón la oposición maraca? Obvio que sí, y nos duele
decir esta güeá.
Y aquí viene la parte incómoda: los güeones de la
oposición, que muchas veces critican por criticar, por deporte, por reflejo
pavloviano... esta vez tienen toda la razón del mundo. Defender los intereses
de Chile no es opcional, no es un «cuando tenga ganas», no es un «si me acuerdo»,
es la obligación número uno de quien se sienta en ese sillón, ¿Cachai o no
cachai Kast? ¿Necesitai un GPS pa’ cachar la güeá? ¡Pégate los gomazos! ¿Tenís sangre en las venas o tenís refrigerante como sangre? ¡CORTA TU GÜEVEO PO' GÜEÓN!
Cuando la oposición —panda de reconchas de su madre— te
está diciendo la verdad y tú la ignoras porque viene del bando contrario, no
eres estadista: eres un cabro chico enojado.
PARTE DOS
Y ahora, cabros y cabras, señoras y señores, el pelambre
que todos estaban esperando, vamos a la güeá que importa, a la güeá
verdaderamente trascendente, lo que la historia maraca nunca te dirá.
Milei: El personaje... porque hablar de él como presidente
ya es un ejercicio de imaginación digno del realismo mágico. Ese güeón es como
un loco salido de alguna historieta full crazy de bajo presupuesto.
LA CAMINÁ
Ese torombolo camina como si recién se hubiera cagado en
los pantalones y estuviera evaluando cuánto tiempo puede aguantar hasta llegar
al baño más cercano pa’ descargarse. Tiene esa mezcla exquisita de títere de cemento
con marioneta a la que se le cortaron dos hilos. Pasos rígidos, brazos tiesos,
como robot con la batería al 12%... ¡GUUUUAAAAAJAJAJAJAJA! ¡Puta que nos gusta
reírnos de los lúseres! ¡JAJAJAJA! 😂
LOS ZAPATOS
Ah, los zapatos. Esas güeás son un capítulo aparte. Zapatos
de plataforma tamaño monolito de 2001: Odisea del Espacio. Parecen los zapatos
de seguridad de un obrero de la construcción, pero pintados de negro brillante
para disimular. Feas la güeás, toscos, ordinarios, zapatos que gritan «mido
menos de lo que dice mi cédula» desde 40 metros de distancia.
¿De dónde habrá sacado esos zapatos tan rasquientos?
¿Los habrá comprado en alguna feria de las pulgas? 😁
EL TRAJE
El traje merece un funeral... desplanchado, arrugado, como
si con él hubiera dormido una caña de tres días y se hubiera vestido a lo flash
porque llegaba tarde a una audiencia con el presidente de un país vecino. Si
vas a una reunión, por lo menos vístete decente, no vas a la feria de la
esquina a comprar lechugas, agüeonao. Ese traje se cachaba que era algo grande
y tenía más arrugas que frená de cuncuna. 😂
LAS PATILLAS Y EL PELO
Las patillas parecen recortadas con tijeras de podar por un
jardinero con Parkinson. Y el pelo... el pelo es un ecosistema aparte, un
monumento al desorden, un homenaje capilar al caos primigenio del universo. Es
como si Milei se levantara en la mañana y se pusiera una dinamita en la cabeza
pa’ peinarse... ¡JAJAJAJAJA! 😂
LA CARA
Y la cara. Ese caracho es de un güeón que acaba de meterse
un pase generoso de ‘psicotrópicos’ y está tratando de mantener la compostura
mientras los ojos le bailan como cumbia. Ese güeón tiene esa mirada de «estoy
aquí pero mi cerebro está en otro plano dimensional», ¡GUUAAAAAJAJAJA! 😂
CONCLUSIÓN:
DOS PRESIDENTES, UN SOLO BOCHORNO
Al final de la güeá, la cumbre presidencial en Santiago nos
dejó una postal para el bronce: un güeón que no dice ni una güeá y otro güeón que
no debería decir ni una güeá. Uno vestido de estadista sin actitud de
estadista sino de monumento de bronce, y otro con actitud de personaje de circo ‘crazy’ que se cree Donald
Trump, pero versión gama baja.
Puta, seamos sinceros con la güeá: Chile merece un
presidente con pelotas po' güeón. Merece un presidente bacán que hable claro y preciso cuando
hay que hablar, que golpee la mesa cuando hay que golpearla, y que no confunda
la prudencia con la parálisis cerebral o de hocico.
Y Argentina... bueno, Argentina merece al menos un
presidente que se vista, se vea y hable bien y que además sepa dónde se guarda
la plancha.
Mmm, unas preguntas finales: ¿A qué rechucha vino ese pobre
güeón de Milei a Chile?
¿Vino a dar explicaciones de la güeá?
¿Anda limosneando plata para enviar a Israel?
¿Vino a pedir plata para no güeviar más con el asunto del
Estrecho de Magallanes? ¿Qué onda?
¿Vino al persa a comprarse ropa y zapatos feos?
Chao cabros, nos vemos...
¡KAST!
¡NECESITAMOS
UNA EXPLICACIÓN DE LA GÜEÁ!
Escrito por: El Dream Team Trollish
del blog.
Portada diseñada por: Olog
Krevalora.
Edición
final: Dream Team Trollish..


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