domingo, 26 de julio de 2026

Trollish News [Kast: El gobierno de la mala cuea]




El Gobierno de Kast:

La Mala Cuea Hecha Presidencia

Escrito por Olog Krevalora: Un observador con hielo en las venas, un vodka amargo en la mano y una pluma bien afilada.

 

Intro

Miren, cabros, si hay algo que merece un monumento a la resiliencia (o a la mala cuea cósmica) es el gobierno de José Antonio Kast. Porque, seamos sinceros con la güeá, el hombre llegó al poder con la misión de «ordenar la casa», y la única güeá que ha logrado es que a la casa se le prenda fuego, se le inunde, y encima le roben el televisor. No es un gobierno, es una teleserie de terror producida por Netflix y escrita por un guionista que odia a Chile.

 

El Legado del «Barbón Comunista»

 (O cómo Boric dejó la caja fuerte vacía y se fumó el último pucho verde)

La primera güeá que se encontró Kast al llegar a La Moneda fue una sorpresa digna de un chiste malo: las arcas fiscales estaban más vacías que la cabeza de un influencer en horario estelar, y todos cachamos al tiro la jugada... el «Barba de la zorra» de Gabriel Boric, ese güeoncito que hablaba de «derechos sociales» y se tomaba fotos con la guitarra, dejó el país en la ruina. ¿Casualidad? No, cabritos, esa güeá se llama mariconada política con todas sus letras. Fue una venganza premeditada, onda: «Toma, Kast, gobierna con esto, que te van a salir canas verdes».

Y le salieron. Y se le cayeron algunas.

 

La Guerra del Petróleo:

Cuando Trump e Irán se Pelean por un chorro de aceite y Chile paga el pato

Justo cuando Kast estaba aprendiendo a firmar decretos sin mancharse, llega la joyita de la geopolítica: la crisis del Estrecho de Ormuz. El «pelo de nube» de Trump (que parece un algodón de azúcar con rabia) y los «viejos barbones pederastas de Irán» (como los llamó un sabio bloguero) se agarran a combos y a chuchadas por el control del petróleo. ¿El resultado? Todas las güeás suben de precio: el pan, la bencina, los condones que uso al mayoreo, hasta el chicle que te compras en el almacén de la esquina, y todo por culpa de un puñado de locos vittuperkeles que juegan a la guerra con tanques de juguete. Kast, desde su escritorio, solo atina a decir: «Pero si yo solo quería bajar los impuestos, güeón».

Todo por culpa de una panda de enfermos de mierda.

 

El Quilombo Ministerial

(O cómo Kast eligió a sus güeones con un dado trucado)

Luego vino el desfile de ministros que parecía un casting de «Bailando por un Sueño» pero en versión fracaso. Tipos que no llegaban al trabajo, otros que entraban y se iban al tiro, secretarios de Estado que confundían «seguridad nacional» con «irse de carrete un viernes», un quilombo de marca mayor.

¿Mal ojo? ¿Mala cuea? No, simplemente Kast tiene un talento especial para elegir a los güeones más incompetentes del directorio, es como si tuviera un radar para detectar a la persona menos indicada para cada cargo:

—«¿Tú sabes de economía?»

—«No, pero tengo un primo que vende completos».

—«¡Contratado!»

—¿Tú sabes como ser vocera de gobierno?

—«No, pero improvisando se aprende, además soy seca para el karaoke»

—«¡Contratada!»

 

Las Promesas Incumplidas:

Seguridad, Fronteras y Otras Mentiras Piadosas

«Vamos a poner orden en la frontera», dijo Kast. «Vamos a devolver la seguridad a las calles», prometió. ¿Y qué güeá tenemos? La misma delincuencia de siempre, pero con más memes. Las fronteras siguen siendo un colador por donde entra de todo, desde venezolanos feos hasta aliens aburridos. Y la gente, que votó por él con la esperanza de un cambio, ahora solo atina a rascarse la cabeza y preguntar:

—«¿Y la mano dura, jefe?».

 

El Frente de Mal Tiempo: Cuando Chile se convierte en Venecia (Pero sin turistas y con caleta de barro)

Y para rematar la güeá, la naturaleza se puso en modo «odio a Kast». Un frente de mal tiempo que azotó el norte, centro y sur del país, dejando casas inundadas, puentes caídos y a todos con el agua hasta el cogote. ¿El resultado? Un gastadero futuro de plata monumental para reconstruir todo: casas, puentes, carreteras... y mientras tanto, el ministro de Hacienda llora en una esquina mientras cuenta los billetes mojados. Mala cuea otra vez, pero de la gruesa.

Con tanto barro, humedad y gérmenes que habitan en el agua sucia no se espanten si más de alguno termine con: «culo de pantano».

 

La Hocico de Tarro de Mara Sedini:

El Golpe Final

Y cuando ya creíamos que la güeá no podía empeorar más, aparece Mara Sedini, la mujer que, con una sonrisa extremadamente blanca de «yo no fui», y una lengua más afilada que un cuchillo, hizo bolsa al gobierno de Kast en un dos por tres. Escándalos, filtraciones, declaraciones que parecían sacadas de una teleserie de las 8. La oposición (comunistas ‘aka-huoras) se frotaban las manos, los memes explotaron, y Kast solo atinó a mirar al techo y preguntarse:

—«¿En qué momento me cambiaron la vida por un capítulo de 'El Marginal'?».

 

El Apocalipsis que Falta:

Meteorito, Volcanes y Zombis

La única güeá que falta, cabros, es que caiga un meteorito en Santiago, que los volcanes se activen en modo «apocalipsis jurásico» y que una horda de zombis llegue a comerse a todos los güeones que quedan. Porque, seamos sinceros con el güeveo, con la mala cuea que arrastra Kast, no me extrañaría que mañana amanezcamos con el Apocalipsis en vivo y en directo:

—«Señor presidente, los zombis están en la puerta de La Moneda».

—«Diles que vuelvan mañana, que hoy tengo reunión con el FMI».

 

Conclusión de la güeá:

El Gobierno de Kast es un Chiste Cósmico

Así que ya saben, cabros, si alguien les pregunta cómo va el gobierno de Kast, díganle que va como el pico, pero con estilo, que la mala cuea no es un accidente, es una tradición chilena, y que mientras tanto, nosotros, los mortales, solo podemos reírnos para no llorar, comprar pan con la bencina más cara de la historia y esperar que el próximo meteorito caiga en otra parte.

 

¡Salud, Chile! Que la fuerza te acompañe, Kast La vai a necesitar caleta. Y dile al güeonaje que te acompaña en esta desventura que dejen de dar tanto jugo, que paren de gozar.

Nos vemos.



 

Artículo escrito por: Olog Krevalora.

Portada diseñada por: Vëthriön Asathørn. Creada con AI.

Edición final: Olog Krevalora.