LA
APUESTA
En el bar local estaban tan seguros
de que su camarero era el hombre más fuerte de los alrededores, que apostaron
un millón de pesos.
El camarero apretará un limón hasta
exprimir todo su jugo en un vaso y le dará el limón (ya exprimido) a otra
persona. Cualquiera que pueda sacar una gota más de jugo que el camarero gana
la apuesta.
Muchas personas lo intentaron
durante un tiempo (levantadores de pesas, estibadores, etc.) pero nadie
consiguió extraer una gota más del limón.
Un día, un güeón flaco —falto de
cazuelas— entra en el bar, vestido con un traje de poliéster y portando gafas
de pasta gruesas. Dice con una voz chirriante:
—«Me gustaría probar la apuesta».
Después de calmar su risa, el
camarero acepta, coge un limón y lo exprime. Luego entrega los restos arrugados
al hombrecito.
Pero la risa de la multitud se torna
en total silencio cuando el hombrecito aprieta el puño alrededor del limón y
caen seis gotas en el vaso.
A medida que la multitud aplaude, el
camarero paga el millón de pesos, y le pregunta al hombrecito:
—«¿Qué güeá hace para ganarse la
vida? ¿Es usted un leñador o acaso un ex levantador de pesas?».
El güeón flacuchento respondió:
—«Trabajo para el Departamento de
Impuestos del Gobierno». 😁
EVOLUCIÓN
El siguiente documento muestra la
evolución de un hombre durante una semana sin su mujer. El perro fue quien peor
lo pasó de los dos.
Lunes
Me he quedado solo en casa. Mi mujer
está ausente toda la semana. Es un cambio que me viene de perlas. Presiento que
el perro y yo lo vamos a pasar en grande. He preparado un riguroso programa de
actividades, y sé exactamente a qué hora me levantaré, cuánto tardaré en
ducharme y arreglarme, y cuánto en preparar el desayuno.
También he calculado el número total
de horas que me llevará lavar los platos, hacer la limpieza, sacar a pasear al
perro, ir de compras y cocinar. Ha sido una grata sorpresa darme cuenta de que
me queda mucho tiempo para hacer lo que quiera. No sé por qué las mujeres hacen
que el trabajo doméstico parezca tan complicado, cuando en realidad es mínimo
el tiempo que hay que dedicarle... TODO ES CUESTIÓN DE SABER ORGANIZARSE.
A la hora de la cena me he servido
un bistec y le he dado otro al perro. Puse en la mesa un bonito mantel, una
vela y un florero con rosas para crear un ambiente agradable. El perro ha
comido paté acompañado de una ración de exquisitas verduras. De postre le serví
galletas. Yo tomé un poco de vino y me fumé un habano. ¡¡No me había sentido
tan a gusto en mucho tiempo!!
Martes
Repaso mi programa: creo que
necesita algunos ajustes menores. Le he explicado al perro que, desde luego, no
todos los días son de fiesta, así que no debe esperar paté y bistec a diario,
ni que le sirva cada comida en tres tazones, pues tendría más loza que lavar.
En el desayuno me he dado cuenta de
que el zumo de naranja hecho en casa tiene un inconveniente: hay que lavar el
exprimidor cada vez que se usa. Una solución es preparar zumo para dos días,
así la frecuencia se reduce a la mitad. También he averiguado que las salchichas
pueden calentarse junto con la sopa, lo cual representa una olla menos que
lavar.
Definitivamente, no pienso pasar la
aspiradora todos los días, como quería mi mujer. Pasarla cada tres días es más
que suficiente. La clave está en usar zapatillas para estar en casa y limpiarle
las patas al perro. Por lo demás, me encuentro de maravilla.
Miércoles
Empiezo a creer que los quehaceres
domésticos llevan más tiempo del que me había imaginado.
Tendré que reconsiderar mi
estrategia.
Primer paso: he salido por un poco
de comida para llevar; así no perderé tanto tiempo cocinando. No debe tardar
uno más en preparar la comida que en comérsela.
Hacer la cama es otro problema
añadido: primero hay que levantarse, luego ventilar la habitación y luego
extender sábanas y mantas. ¡Un cacho! Creo que no es necesario hacer la cama
todos los días y menos si voy a acostarme en ella todas las noches. Es una
tarea sin sentido.
Ya no preparo nada especial ni complicado
para el perro. Le he comprado alimento enlatado para mascotas. Puso cara de
asco, pero de nada le servirá. Si yo tengo que conformarme con comida
preparada, él también puede hacerlo.
Jueves
¡No más zumo de naranja! ¿Cómo puede
ensuciar tanto una fruta güeona que parece tan inocente? ¡Es increíble!
¡Inconcebible! De hoy en adelante compraré zumo embotellado, listo para beber.
Descubrimiento: he conseguido salir
de la cama sin desarreglar casi las sábanas; después sólo he tenido que alisar
un poco la colcha con las manos. Desde luego, hacer esto requiere práctica y no
puede moverse uno mucho mientras duerme. Tengo la espalda dolorida, pero una
ducha caliente me dejará como nuevo.
He dejado de afeitarme todos los
días, pues me parece un desperdicio de tiempo; además, así gano unos minutos
muy valiosos que mi mujer nunca pierde porque a ella no le sale barba ni
bigote.
Descubrimiento: es absurdo usar un
plato limpio en cada comida. Lavar los platos tan a menudo empieza a
destrozarme los nervios. El perro también puede comer en un solo tazón: al fin
y al cabo, no es más que un animal.
Nota: he llegado a la conclusión de
que no hace falta pasar la aspiradora más que una vez a la semana. Salchichas
en la comida y en la cena.
Viernes
¡No quiero saber ni una güeá de zumo
de frutas! Las botellas de mierda pesan muchísimo. Otro hallazgo: las
salchichas saben bien por la mañana, son asquerosas en la comida y son
insufribles en la cena. Comerlas más de dos días seguidos me puede causar
náuseas y diarrea.
Le he comprado alimento seco al
perro. Es tan nutritivo como el enlatado y no ensucia tanto el tazón de mierda.
Me he dado cuenta de que se puede comer la sopa directamente de la olla. Sabe
igual y no hace falta usar sopera ni cucharón. ¡Por fin dejaré de sentirme como
una máquina lavaplatos!
He decidido no fregar más el suelo
de la cocina. Esta tarea, al igual que hacer la cama, me ponía los nervios de
punta. Nota: Tendría que prescindir de las latas: el abrelatas se ensucia
caleta.
Sábado
¿Qué objeto tiene desvestirse por la
noche si a la mañana siguiente hay que vestirse otra vez? Yo prefiero dedicar
ese tiempo a dormir un poco más. También he dejado de usar sábanas y mantas, lo
que me ahorra el trabajo de hacer la cama.
El perro dejó caer migajas y lo
reté. ¿Qué onda? ¿Acaso se cree que soy su empleado? (¡Qué curiosa la güeá!, de
pronto me doy cuenta de que mi mujer a veces me habla así...).
Hoy toca afeitarme, pero no tengo la
menor gana de hacer esa güeá. Estoy con los nervios hechos mierda.
El desayuno consistirá en algo que
no haya que desenvolver, abrir, rebanar, untar, cocer o mezclar. Todas esas
güeás me emputecen.
Plan: Tomar la comida directamente
de la bolsa, sin platos, ni cubiertos, manteles ni demás güeás raras. Me duelen
un poco las encías, tal vez sea por la falta de frutas que no he vuelto a
comprar porque pesan caleta. ¿Será acaso la primera señal de escorbuto?
La bruja de mi mujer me ha llamado
por teléfono por la tarde y me ha preguntado si había limpiado las ventanas y
la ropa. Yo solté una carcajada histérica y le dije que no tenía tiempo para
esas güeás.
Hay un desperfecto en el baño: el
desagüe está atascado de espagueti, pero no me preocupa mucho la güeá porque he
dejado de ducharme, cuando huela a zorrillo me baño.
Nota: el perro y yo comemos juntos,
directamente del refrigerador y tenemos que hacerlo a toda prisa, para que la
puerta no esté abierta mucho tiempo.
Domingo
El perro y yo nos quedamos en la
cama viendo la tele donde aparece güeonaje comiendo toda clase de manjares
ricos. A los dos se nos hizo agua la trompa. Estamos más débiles que la chucha
y de mal humor.
Esta mañana he comido algo del tazón
del perro. A ninguno de los dos nos ha gustado la güeá. Hoy sí tendré que
ducharme, afeitarme, peinarme, prepararle algo de comer al perro, sacarlo a
pasear, lavar las güeás, arreglar la casa, ir de compras y hacer varias otras
güeás, pero estoy hecho una piltrafa de mierda.
Siento como que me caigo y que se me
empaña la vista. El perro ha dejado de menear la cola.
En un supremo esfuerzo de
conservación, hemos salido casi arrastras en busca de un restaurante.
Encontramos uno cerca y estuvimos
allí más de una hora, comiendo viandas exquisitas en distintos platos. Después
nos hospedamos en un hotel.
El cuarto está limpio, arreglado y
es muy acogedor. He encontrado la solución perfecta para mantener la casa
impecable.
Me pregunto si a mi esposa alguna
vez se le ha ocurrido hacer esta misma güeá. 😂
VIUDA
GUARDANDO LUTO
Hacía 5 años que una mujer había
perdido a su marido y todavía seguía de luto como si fuese ayer.
Su hija le pidió que por favor
saliera con alguien para que se distrajera.
La hija le presentó a un tipo.
Inmediatamente de conocerse se
cayeron muy bien y, después de 6 meses, el tipo la invitó a pasar el fin de
semana con él.
Llegó el sábado y se fueron a un lugar
alejado muy romántico.
El tipo la llevó a pasear y la
atendió muy bien.
Ella quedó encantada, pero resulta
que cuando llegó la noche se fueron a un hotel. Ahí él empezó a acariciarla y a
quitarle la ropa.
Ella le dijo:
–«Déjame ponerme cómoda», y se fue al baño.
Cuando salió, iba desnuda, pero con
un calzón negro.
Él le preguntó:
—«¿Por qué te quedaste con el
calzón?»
A lo que ella contestó:
—«Mis pechos puedes acariciar, mi cuerpo puedes explorar,
pero aquí abajo… no lo
puedes tocar, estoy de luto».
– «Bueno» –el tipo pensó– «a lo
mejor es prematuro. Mejor espero a mañana».
Al día siguiente pasó lo mismo y el
tipo al ver que se le estaba acabando el fin de semana le dijo:
—«Me voy a poner cómodo». Cuando salió del baño, el tipo salió todo excitado con
un condón negro.
Ella, curiosa y sorprendida, le
preguntó:
—¿Por qué tienes ese condón negro?
A lo que él le contestó:
—Porque esta noche quiero compartir
tu dolor, voy a entrar a darte el pésame... 🍌🍑👅💗
Fuentes:
chistes.yavendras.com
El mundo de los memes
Puro Sarcasmo
La mayoría de los memes han sido mejorados y alguno editado.
Edición final: Vëthriön Asathørn.




































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