martes, 10 de marzo de 2026

Paranormal Effect N° 19

 


En el mundo del ocultismo y lo paranormal, hay casos que se destacan por su misterio y por la cantidad de fenómenos inexplicables que los rodean.

Espero que disfruten estas extrañas historias.

 

LA HISTORIA REAL DE LA QUE NACIÓ A NIGHTMARE ON ELM STREET


A Nightmare on Elm Street, una película de Wes Craven estrenada en 1984 y la primera de la franquicia de películas de Nightmare on Elm Street, la película fue un éxito inmediato y recaudó 25 millones de dólares en contraste a los 1.8 millones de presupuesto usados, la película fue recibida con excelentes críticas e hizo un gran impacto al género slasher y creó la franquicia conocida como Nightmare on Elm Street.

Ésta película que tiene como reparto principal a Heather Langenkamp, John Saxon, Ronee Blakley, Amanda Wyss, Jsu Garcia, Robert Englund y Johnny Depp en el que sería su filme debut como actor. La trama trata de un grupo de adolescentes que son aterrorizados por Freddy Krueger, un ente malvado de otro mundo que asesina a sus víctimas al matarlas en sus sueños.



Con una idea interesante para revivir el género de slasher horror, Wes Craven dirigió una película que conseguiría usar muy bien el tropo de unir la realidad y lo imaginario de manera que la audiencia no supiese cuál es cuál.

Pero lo que hace más curiosa esta película es el hecho de que está basada en una historia real, sin querer decir que existió un Freddy Krueger que atormentaba adolescentes promiscuos y los asesinaba en sus sueños Craven tomó extractos muertes reales y que luego arreglaría con un poco de ficción para crear la fantástica película que conocemos ahora como ‘A Nightmare en Elm Street’. Wes Craven dijo que se inspiró de una historia muy real acerca de personas jóvenes y saludables que morían sin razón aparente.

Craven confesó en una entrevista de 2008 que la idea provino de una serie de artículos de ‘LA Times’ acerca de hombre surasiáticos provenientes de familias inmigrantes quienes morían en la mitad de pesadillas y que las investigaciones nunca correlacionaron entre ellos, la tercera víctima era el hijo de un médico y Craven descubrió que fue un fenómeno en Laos, Cambodia. La familia de la víctima decía: «Debes dormir» pero el joven les decía: «No, no lo entienden. He tenido pesadillas antes, esto es diferente». El joven fue dado pastillas para dormir y supuestamente se las tomaba, pero aun así no podía dormir, el joven se mantuvo despierto por alrededor de seis o sietes días.

Finalmente, el joven se durmió viendo una película junto con su familia, ellos aliviados de que por fin pudiese dormir lo llevaron a su cama y se fueron a dormir, pero para su sorpresa en la medianoche se escucharon gritos y colisiones y cuando llegaron a su habitación él estaba muerto. La autopsia reveló que no sufrió un paro cardiaco, simplemente murió por razones inesperadas. Cuando revisaron su habitación encontraron una cafetera en su closet llena de café caliente el cual usaba para mantenerse despierto por las noches, además encontraron las pastillas para dormir que suponían había tomado pero que él había escupido y escondido. Intrigado por tan dramática historia, Wes Craven decidió escribir acerca de esta.

Y aunque parezca una historia de terror en la vida real el caso del joven puede explicarse con el Síndrome de Muerte Súbita Inesperada y que parece ocurrir más comúnmente en hombres jóvenes de Asia Sureste así que no hay que tener miedo a que Krueger te aparezca en tus sueños.

 

HOCKOMOCK: EL PANTANO MISTERIOSO


Sin duda alguna, en el mundo ocurren cosas extrañas, y existen criaturas misteriosas que aún no se han descubierto, nos queda un sinfín de cosas por conocer y posiblemente en lo desconocido están las respuestas a ese montón de cosas inexplicables que por años e incluso siglos, nos hemos preguntado.

‘Hockomock’ es un pantano ubicado en el centro del ‘triángulo de Bridgewater’, en el sureste de Massachusetts, Estados Unidos; siendo el triángulo de Bridgewater especialmente conocido por avistamientos ovnis y paranormales. Este pantano no se queda atrás, alrededor de él giran historias de encuentros paranormales y extraños, sobre todo de sus habitantes; es más, su nombre fue dado por los nativos americanos Wampanoag, que en su idioma significa «el lugar donde habitan los espíritus».



Siempre han descrito el ambiente de este como escalofriante e inquietante. Y es que rondan varias historias que han ocurrido a lo largo de las décadas. Siempre han contado sobre apariciones de animales extraños y desconocidos en esa zona, como aves grandes prehistóricas, con una envergadura bastante amplia, a las que los nativos llamaron ‘Thunderbirds’, estas han sido vistas por muchas personas, incluyendo agentes de policía locales.



También se han visto grandes serpientes en esa zona. En 1930, muchos trabajadores de la zona informaron que habían visto grandes serpientes enrolladas en la carretera, y que estás tenían forma de tubos de una estufa antigua. Al igual de que se han visto panteras negras, perros grandes como el tamaño de un caballo, tortugas gigantes y más.

Las luces fantasmas también han sido avistadas en esta zona; las describen como bolas de luz que pueden cambiar de color, forma e intensidad. Suelen aparecer como respuestas a acciones de humanos que se atreven a adentrarse en este lugar. Cinco testigos en 1960, confirmaron a ver visto una bola de luz flotando entre árboles, cerca de ‘Rehoboth’. Estos gritaron a la luz, pero la respuesta que recibieron es que esta aumentara a su tamaño y empezara a dirigirse rápidamente hacia ellos. En ‘Raynham’, también han tenido experiencias de este tipo, sobre todo durante cada enero, en las vías del ferrocarril cercano al pueblo.

El conocido Pie grande también se ha visto en la zona. En 1970, hubo dos casos, uno en que un grupo de personas vieron a una criatura de más de 3 metros de alto y peluda, y el segundo fue con unos policías locales, en el que una criatura de características similares, les estaba arrancando la parte de atrás de su auto, estos huyeron rápidamente. A pesar de que pensaron fue un oso, cuando varios pobladores decidieron darle caza nunca consiguieron ninguno.

Un hombre, vecino de las inmediaciones, aseguró haber visto el monstruo de este pantano en el invierno de 1978. Este lo describió de manera similar a los casos de 1970, una criatura peluda de aproximadamente tres metros de alto y de un pelaje marrón oscuro. Más tarde, por esa misma época, apareció esta vez una mujer que vio en su jardín, una noche, con una tremenda figura casi de la misma altura y el pelo oscuro. Él cuenta que solo le robó algunas calabazas.

Una noche de 1980, un hombre de Bridgewater se encontraba pescando en una canoa cuando empezó a sentirse observado, al acercarse a la orilla, este escuchó un ruido de la maleza, una grandes y pausadas pisadas sobre la hierba. En una entrevista al ‘Boston Herald’, este relata que «sabía que algo grande me estaba siguiendo... sabía que no era humano porque, cuando pasó cerca de mí, pude olerlo, y olía como una mofeta, muy sucio». Este hombre no volvió a percibir o ver algo más. 

Casos como estos nos dejan más interrogantes que respuestas sobre todo aquello que está oculto y desconocido para nosotros.

¿Existirán otras criaturas singulares merodeando por ahí, o solo es nuestra imaginación que nos hace querer ver algo fantasioso donde no lo hay?

 

EL MONSTRUO DE FLATWOODS


Uno de los casos de apariciones de seres extraños más famosos de la historia moderna es el llamado Monstruo de Flatwoods (también llamado el Monstruo del Condado de Braxton o el Fantasma de Flatwoods), un suceso asociado desde hace décadas a la critpozoología y al fenómeno OVNI.

Todo comenzó la tarde del 12 de septiembre de 1952 a las afueras del pueblo de Flatwoods, en el condado de Braxton (Virginia Occidental). A eso de las siete y cuarto de la tarde, tres niños, los hermanos Edward (13 años) y Fred (12) May y su amigo Tommy Hyer (10) fueron testigos de la aparición de un objeto muy brillante que cruzó el cielo a gran velocidad y que les pareció que tomaba tierra a cierta distancia, en los terrenos de un granjero llamado G. Bailey Fisher. Los tres pequeños corrieron a casa de los May y contaron lo que habían visto. La madre de los hermanos, Kathleen May, decidió acercarse al lugar para ver de qué se trataba, y lo hizo acompañada de tres jóvenes vecinos: Ronnie Shaver (10), Neil Nunley (14) y Eugene «Gene» Lemon, de 17 y recién alistado en la Guardia Nacional.

Cuando llegaron al lugar en el que los niños habían visto aquel objeto brillante y subieron una pequeña colina, los cuatro se sorprendieron al observar a cierta distancia una luz roja pulsante. También afirmaron haber encontrado una extraña niebla que les provocó escozor en nariz y ojos. Entonces, Lemon creyó ver algo a su derecha, bajo un roble, y al enfocar hacia allí su linterna pudieron ver a la criatura.



Según la describieron los testigos, este ser medía alrededor de tres metros de altura y tenía una cabeza en forma de as de picas, con dos ojos redondos y brillantes. La señora May afirmó que tenía pequeños brazos que se proyectaban hacia el frente y terminados en pequeñas garras. El resto de su cuerpo quedaba oculto por una amplia capa o faldón de color verde que llevaba puesto el ser. Cuando la luz de la linterna lo enfocó, aquel ser emitió un agudo chillido y comenzó a deslizarse en silencio hacia ellos, como si flotara en el aire, para luego cambiar de dirección y alejarse hacia la luz roja. En ese momento los cuatro testigos, presas del pánico, huyeron.

De vuelta en su casa, la señora May llamó inmediatamente al sheriff local, Robert Carr, y a A. Lee Stewert, copropietario del periódico local, el ‘Braxton Democrat’. Stewert, tras hablar con los testigos, acudió esa misma noche al lugar del avistamiento, acompañado de Lemon, pero no encontraron ninguna huella o indicio, aunque Stewert afirmó haber percibido un fuerte olor a metal caliente. El sheriff Carr y su ayudante Burnell Long también registraron la zona, sin hallar nada. A la mañana siguiente, Stewert regresó al lugar y halló dos marcas paralelas en el barro y restos de un líquido viscoso, que dedujo que eran restos de un aterrizaje de algún tipo. En realidad, como se aclararía más tarde, las marcas las había provocado una furgoneta Chevrolet de 1942, propiedad de un vecino llamado Max Lockard, que se había enterado de la aparición y había ido a echar un vistazo unas horas antes. Pero la noticia ya estaba en la prensa y el llamado «monstruo de Flatwoods» no tardó en convertirse en un personaje del acervo popular de la región y en uno de los casos destacados de los llamados «investigadores de lo oculto», quienes a lo largo de los siguientes años y décadas plantearon todo tipo de hipótesis, a cuál más enrevesada, generalmente asociando a la criatura con algún tipo de actividad extraterrestre. Como suele ser habitual en estos casos, una vez se hizo público el suceso no tardaron en aparecer otros testigos que afirmaban haber visto la misma criatura o alguna similar, e incluso los que afirmaban haber visto platillos volantes aterrizando en la zona. También se dijo que varios de los testigos de la aparición sufrieron posteriormente secuelas como picor de garganta, vómitos e incluso convulsiones.

Durante décadas, el caso del monstruo de Flatwoods se siguió mencionando como un ejemplo clásico de «encuentro en la tercera fase» con seres de origen extraterrestre. Hasta que, en el año 2000, un investigador llamado Joe Nickell, perteneciente a una organización llamada CSICOP (Committee for the Scientific Investigation of Claims of the Paranormal), dedicada a investigar con un criterio racional y crítico sucesos atribuidos a motivos paranormales, decidió revisar a fondo el incidente.

Lo primero que había que explicar era la brillante luz que los niños May y Tommy Hyer habían visto al atardecer del día 12. No fue difícil encontrarle una explicación racional; bastó echar un vistazo a las hemerotecas para descubrir que esa noche, a la hora aproximada en que los niños dijeron haber visto esa luz, un meteoro de una intensidad poco común había sido observado cruzando los cielos de los estados de Maryland, Pennsylvania y Virginia Occidental. Era tal la magnitud del fenómeno, que incluso se habían producido llamadas a las autoridades de personas que creían que se trataba de un avión en llamas que se había estrellado cerca del río Elk, a apenas 20 kilómetros de Flatwoods. La luz roja pulsante que declaraban haber visto los testigos antes de ver al monstruo también tenía una explicación plausible: se trataba de las balizas de posición de una aeronave que algunos habitantes de la zona habían visto más o menos por aquella hora.

Queda por explicar el monstruo. ¿Qué era aquel extraño ser que había asustado de tal manera a los cuatro habitantes de aquel pacífico pueblo? Pues bien, la teoría de Nickell es, cuanto menos, sorprendente: el monstruo de Flatwoods era ni más ni menos que una lechuza común (Tyto alba) que se encontraba posada sobre una de las ramas del roble. Despojando la narración de sus elementos subjetivos, la descripción se asemeja notablemente a la de una lechuza: la forma de la cabeza, los ojos redondos, los brazos cortos y delgados terminados en garras que había descrito la señora May (que se corresponderían con las patas de la lechuza) ... Y lo que ellos habían creído que era el cuerpo de aquel ser cubierto por una capa o túnica verde oscuro era en realidad el follaje y la maleza que había bajo el roble, que había llevado a confusión a los testigos creando la ilusión de que había un cuerpo debajo de aquel extraño rostro. Incluso el chillido agudo y la reacción de aquel ser, desplazándose hacia ellos y luego cambiando bruscamente de dirección, se corresponden con el comportamiento de una lechuza.



Pero seguramente aquella gente había visto lechuzas antes.

¿Cómo habían podido equivocarse de tal manera? La opinión de Nickell es que, en aquel momento, aquellas cuatro personas estaban en un estado de ánimo altamente excitable. El relato que los tres niños les habían contado, la oscuridad, el miedo a lo desconocido, les hacía ser fácilmente sugestionables. Habían entrado en un estado próximo al histerismo e, incapaces de reaccionar de manera racional, habían creído ver un monstruo donde sólo había una inocente lechuza. Esta explicación daba respuesta también a otro de los acontecimientos extraños de aquella noche: el escozor que habían sentido en boca y ojos, y los efectos secundarios (vómitos, dolores de cabeza...) que habían sufrido. Unos síntomas que son similares a los causados por la exposición a agentes químicos, pero que también se han descrito habitualmente asociados a ataques de histeria o a traumas, tanto físicos como psicológicos. El resto de indicios y de supuestos testigos se explicaban como malentendidos, errores de apreciación o, simplemente, gente con afán de notoriedad.

Aunque hoy en día parece que a pocos les interesa aceptar una explicación tan convencional y poco «misteriosa» del asunto. De hecho, la historia del monstruo es el principal atractivo turístico del pueblo e incluso hay un festival anual que dura un fin de semana completo, con actuaciones musicales, visitas al «Museo del Monstruo» y excursiones por el lugar del avistamiento.

Juegos: Amagon (arriba izquierda) - Tumblepop (Fondo) - Space Harrier (abajo derecha)


La popularidad del Monstruo es tal que incluso ha servido de inspiración en algunos videojuegos. Incluso esta historia apareció en la serie «Proyecto Libro Azul».

 

 

 

Fuentes:

Realidadtorcida.blogspot.com

laescaleradeiakob.blogspot.com

youtube

Edición final: Jarl Asathørn.