viernes, 1 de mayo de 2026

Psychopathy of Power

 


La demencia de algunos líderes mundiales sobrepasa cualquier adjetivo.

Algunos creen que son enviados celestiales, otros que pertenecen a linajes divinos, otros creen hablar por Dios, la mayoría necesita brújulas para encauzar a sus países, hay otros que se creen comisarios, existen libertarios, en fin, hay de todo en la viña del diablo.

Todo se encapsula en dosis letales de locura.

La guerra se transformó en el camino a las libertades.

El genocidio es la medicina para mejorar a esta especie.

La élite observa.

Sus lacayos ejecutan.

Los pueblos callan con una parsimonia patética.

Llueven langostas vestidas de ‘Keres’.

La verdad es un fruto prohibido.

Las mentiras son el néctar que endulzan las mentes mediocres, ávidas por seguir siendo polinizadas por insectos que se esconden tras grandes titulares.

 

A veces queda la sensación de que cada gobernante de los países grandes e industrializados son elegidos en psiquiátricos.

Donald Trump nos demuestra con cada acción que al parecer convive con la demencia, tal vez sea solo ambición enfermiza, o superioridad inflada por los medios y sus partidarios. Es un ejecutor títere, alguien que tiene una visión sesgada de la realidad, es como si viviera en una burbuja propia, un espacio dimensional lleno de impulsos tormentosos y cada vez más obnubilados por el poder que detenta.

 

Kim Jong-Un, otro demente que camina en una tierra aislada, sacada de cuentos esquizofrénicos, donde siente que cada molécula de su ser es de procedencia divina, y que cada movimiento suyo es oro puro. Mueve dinero para su maquinaria bélica y entrena, en el intertanto, a su hija adolescente para ser, tal vez, la suprema de Corea del Norte en el futuro.

 

Vladimir Putin, silencioso, de pocas palabras, pasa casi inadvertido, pero en el fondo es otro engendro dominado por el poder. Ese silencio casi metódico da muestras de una mente siniestra que prefiere trabajar en las sombras y dar menos espectáculo. Sueña con jubilarse en el sillón presidencial de Rusia. Todavía no vemos los reales alcances de su locura fría.

 

Netanyahu cree que un soldado de alguna milicia celestial, y sigue una cruzada absoluta en contra de los goym y de todos quienes se interpongan en el camino predestinado por su «dios». Es un sicópata que tiene las manos llenas de sangre y su locura ambiciosa es digna de llenar manuales de sicopatías enfermizas divinales.

 

Vivimos en un mundo demente, que está viajando por un sendero hacia las montañas de la locura.

 

«Todos quieren llegar al trono: su demencia consiste en creer —¡que la felicidad se sienta en el trono! Con frecuencia es el fango el que se sienta en el trono— y también a menudo el trono se sienta en el fango».

Friedrich Nietzsche

(filósofo, poeta y filólogo alemán, 1844-1900)




 

 

Una idea reflexiva escrita por: Vëthriön Asathørn

Portada diseñada por: Vëthriön Asathørn y creada con AI.

Edición final: Vëthriön Asathørn