INTRO – ÓÐINSDAGR 1°
Frío,
agua nieve, humedad... así ha sido el ambiente estos días. No hay lugar para los
débiles en la Patagonia. Es el clima raw, nuestro clima.
El
chapuzón del Estrecho congregó a 7 mil y algo de personas que se lanzaron a las
aguas, una tradición que también llama a hombres y mujeres de otros lares.
Aplausos para los valientes que probaron las aguas de nuestro Estrecho de
Magallanes.
II
Al
norte del continente americano continúa desarrollándose el campeonato mundial
de fútbol. Millones de personas gritan, celebran, discuten y viven pendientes
de una pelota durante noventa minutos... o durante semanas enteras. Pero
mientras esa pasión mantiene embobadas a las ovejas, vale la pena hacerse algunas
preguntas:
¿Qué
cosas habrán ocurrido lejos de las cámaras?
¿Qué
decisiones se habrán tomado mientras la atención del mundo estaba puesta en un
estadio?
¿Qué
cosas siniestras ya están en marcha mientras el circo sigue ofreciendo
funciones con las tribunas llenas?
¿Tendrán
otra pandemia preparada?
¿Restricciones
nuevas?
Al
parecer lo de los extraterrestres no funcionó, ¿Qué sorpresa nos tendrán para
más adelante?
III
El
eterno show entre Donald Trump y los iraníes sigue sumando capítulos. Amenazas,
advertencias, declaraciones grandilocuentes, conferencias de prensa,
comunicados, reuniones diplomáticas, filtraciones y nuevos discursos que
prometen cambiar el mundo... hasta que al día siguiente todo vuelve a comenzar.
Es
un espectáculo que parece no tener final, una obra de teatro donde todos
interpretan su papel a la perfección mientras los medios transmiten cada escena
como si fuera un acontecimiento histórico. Mucho ruido, muchas cámaras, mucha
retórica... y, al final, las mismas caras de siempre jugando la misma partida
de siempre.
Porque
esas reuniones que prometen soluciones rara vez solucionan algo. Sirven, sobre
todo, para alimentar el espectáculo mediático que los enfermos que administran
el mundo siguen ofreciendo con admirable disciplina.
IV
El
terremoto en Venezuela dejó algo más que edificios dañados, también dejó al
descubierto una pregunta incómoda: ¿qué tan confiables son muchas de las
construcciones levantadas durante años?
Cuando
estructuras relativamente nuevas presentan daños desproporcionados,
inevitablemente aparecen las dudas.
¿Ingeniería
deficiente?
¿Materiales
de baja calidad?
¿Ahorros
donde jamás debieron existir?
¿Fiscalizaciones
inexistentes?
¿O
simplemente décadas donde la calidad dejó de ser una prioridad para los
gobiernos izquierdistas?
Al
final, la naturaleza no entiende de discursos políticos. Cuando la tierra
decide moverse, pone a prueba el hormigón... y también la responsabilidad de
quienes alguna vez firmaron esos proyectos.
V
No
hay mucho que decir en esta Casi Editorial... el fútbol enmascara todo, por varios
minutos el mundo se detiene para ver algo sin importancia.
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