jueves, 22 de enero de 2026

Crónicas del Fracaso Útil [Trump, el chavismo y el misterio del enemigo equivocado]

 


Manifiesto de la sección

Este nuevo espacio de análisis es otro brazo armado con garrotes de Trollish News. Pero, un poco más serio.

Crónicas del Fracaso Útil no es neutral.

No busca equilibrio.

No pretende ser justa con quienes nunca lo fueron.

Este espacio existe para diseccionar los fracasos que se presentan como errores, cuando en realidad son herramientas.

Aquí se escribe sobre líderes que pierden batallas que necesitaban perder, enemigos que jamás debieron ser derrotados y escándalos que funcionan mejor cuando no se resuelven.

No creemos en salvadores importados.

Desconfiamos de las fotos oficiales, de los discursos épicos y de las promesas que llegan con bandera ajena.

Aquí el sarcasmo no es adorno: es método.

La ironía no es humor: es defensa.

Si algo parece absurdo, probablemente lo es.

Si algo parece inútil, pregúntate primero:

¿útil para quién?

Estas crónicas no buscan convencerte.

Buscan incomodarte lo suficiente como para que dejes de aplaudir.

 

TRUMP, EL CHAVISMO Y EL MISTERIO DEL ENEMIGO EQUIVOCADO

Hay algo profundamente conmovedor en la política internacional moderna: la capacidad infinita de Donald Trump para escoger siempre al enemigo más conveniente… y nunca al correcto.

Porque si algo queda claro en esta comedia geopolítica es que, cuando se trata de Venezuela, Trump parece practicar una especie de chavismo selectivo: gruñe mucho, amenaza fuerte, pero muerde solo al perro más flaco del patio, el que tiene menos cazuelas en el cuerpo.

 

EL ENIGMA DELCY

Empecemos por la pregunta que nadie se atreve a formular en voz alta sin mirar por encima del hombro:

¿Alguien entiende cómo Delcy Rodríguez parece gobernar Venezuela en funciones, en sombras o en versión Schrödinger, sin que a Trump le dé urticaria?

 

En cualquier otro universo, Delcy sería presentada como el símbolo perfecto del «régimen que hay que aplastar»: verbo afilado, lealtad ideológica, y una sonrisa hipócrita que podría congelar sanciones.

Pero no.

Extrañamente, goza de una especie de paz trumpista, ese estado zen donde no te caen misiles… ni tuits.

Uno empieza a sospechar que Trump no odia al chavismo.

Solo odia al chavismo que no le sirve para una foto.

Y, si somos «diluvianamente» francos… Delcy Rodríguez debería estar compartiendo las rejas; junto a todo su gabinete de izquierdistas; con Nicolás Maduro. Eso sería justicia para el pueblo venezolano decente y anticomunista.

 

TRUMP CONTRA EL CHAVISMO… DE UTILERÍA

Trump nunca fue por las cabezas reales.

Fue por las que cabían en un titular corto.

Los verdaderos arquitectos del poder —los operadores, los engranajes, los que no hablan, pero deciden— jamás estuvieron en la mira.

La pregunta es:

¿Por qué?

Simple: Porque no venden.

No hacen ruido.

No sirven para la narrativa del «yo, el salvador del hemisferio».

Perseguir al chavismo profundo requeriría algo peligrosísimo: comprensión.

Y Trump siempre prefirió la simplificación.

 

CORINA MACHADO Y EL ARTE DEL REGALO



Luego llega la escena digna de realismo mágico:

Corina Machado visita la Casa Blanca. Lleva un regalo. Sonríe. Trump sonríe. Flash. Aplausos.

Y entonces surge la pregunta inevitable, cargada de sarcasmo involuntario:

¿De verdad creemos que un obsequio —cualquier obsequio— puede convertir a Trump en el hada madrina de la democracia venezolana?

Sabemos que Trump no apoya causas.

Apoya momentos.

Si Corina encaja en el relato de «la mujer valiente contra el socialismo», perfecto.

Si mañana deja de ser útil, pasa a la misma repisa donde descansan los kurdos, los afganos y cualquier otro aliado de temporada... pasa a ser un falso trofeo.

Y al final, queda la sensación amarga, casi ridícula:

La supuesta «captura» de Maduro —real o simbólica— no sirvió de nada.

Porque no era él el corazón del sistema.

Porque no era el cerebro.

Era el vocero cansado.

El muñeco de feria.

Era el rostro más gastado.

El villano de caricatura.

Fueron por el perro más débil, mientras la jauría seguía intacta, bien alimentada y perfectamente organizada.

 

CONCLUSIÓN NO SOLICITADA

Trump no quiso desmontar al chavismo.

Quiso administrarlo.

Usarlo como espantapájaros electoral, como excusa moral, como antagonista reciclable.

Y mientras tanto, Venezuela sigue atrapada entre discursos épicos, líderes de escaparate y salvadores extranjeros que nunca tuvieron intención de salvar nada.

Porque cuando la política se vuelve espectáculo, la justicia es solo un efecto especial mal renderizado.

Y, porque cuando el imperio actúa como ‘influencer’, la democracia termina siendo solo contenido patrocinado.

 

 

Escrito por: Equipo humano/Trol de Trollish News.

Imágenes creadas con AI.

Edición final: V.D.M. - vikingodemagellan.blogspot.com