Los medios mienten. Aquí les relato
la verdadera historia de la captura del dictador comunista Nicolás Maburro.
La operación de la Fuerza Delta
llevaba meses de planificación, mapas holográficos, simulaciones y café
recalentado, de vez en cuando un whiskazo y alguna cacha entre un general y su secretaria rica en el baño . Seee, seamos francos, una historia
gringa sin ‘whiskey’ y sexo es penca, es como ver una peli slasher sin minas descerebradas y tetonas.
El nombre clave de la operación era
elegante: «Operación Silencio Tropical, concha le vale».
Duró exactamente siete segundos en
convertirse en un circo.
—¿Wak? (What) se dijo así mismo
Maburro, mientras despertaba de un sueño profundo donde él era un dios.
Abre la puerta y cacha a militares
gringos y dijo.
—¡CONCHA LE VALE MAMAGÜEVEO!
Nicolás Maburro intentó escapar por
una escalerilla mojada… y resbaló como pingüino con
chanclas, como ministro de Boric.
—¡Cuidado, señor! —gritó un
soldado.
Demasiado tarde.
Maburro rodó escaleras abajo, rebotó
contra una maceta, giró sobre sí mismo y terminó abrazado a un busto de Simón
Bolívar mientras vomitaba con una potencia que ningún manual táctico
contemplaba.
Los soldados de la Fuerza Delta se
quedaron mirando.
—¿Esta güeá estaba en el
informe?
—No.
—¿En el entrenamiento culiao?
—Tampoco.
—¿En la lógica humana?
—Menos.
—¡Chucha madre güeón!
Intentó ponerse de pie… y
volvió a caer. Esta vez de cara. Se levantó con la
boca torcida y murmuró algo sobre conspiraciones intergalácticas imperialistas antes
de volver a pegarse otro «guajardo», ahora sobre sus propias chanclas. La
esposa de Maburro se tapaba la cara de bruja (vergüenza ajena), mientras miraba de reojo el 'paquete delta' a un milico gringo. Vieja fea pero golosa.
Uno de los militares —un tipo
enorme, cuello inexistente, o sea, cogote de almeja, y cerebro en modo ahorro
de energía— decidió que ya era suficiente.
—Ya, ya, ya…
para tu güeveo bigotón culiao —dijo, agarrando a Maburro como
quien toma una bolsa de papas y levantándolo sin esfuerzo—. ¡Se acabó el recreo
concha de tu madre!
A su esposa la tomó con la misma
delicadeza con la que se carga un saco de cemento.
—¡Oye, bruto culiao! —le gritó
otro soldado.
—¿Qué? ¡Así cargo yo las güeás
frágiles!
Los llevaron al bote inflable rumbo
al USS Iwo Jima. El mar estaba tranquilo… demasiado tranquilo. A esa hora
incluso Aquaman estaba raja durmiendo.
Maburro, esposado, intentó sentarse con dignidad. El bote dio un saltito.
¡PLAF! ¡CHUAZ!
Maburro salió disparado y cayó al
agua como un tronco, como un saco de mierda.
—¡Hombre al agua!
—No, tranquilo… la
mierda flota sola —dijo otro, viendo cómo Maburro
pataleaba torpemente mientras gritaba puras güeás incoherentes, como cualquier
izquierdista mundial—. Parece boya con
bigote este sasquash revolucionario, hijo de las remil putas.
Lo sacaron empapado, más mojao que pederasta viendo ‘Discovery kids’, tiritando y con algas en el pelo... y alguna caquita de pescao en la trompa.
Al subir al buque, intentó caminar
recto. Falló. Resbaló, se fue de hocico contra la cubierta metálica y ¡CRACK!:
trompa partida en dos.
Antes de que alguien reaccionara, se
inclinó… y
vomitó directamente encima de un almirante perfectamente
planchado.
Silencio absoluto... y una que otra
sonrisa.
El almirante miró su uniforme,
levantó la vista y dijo con calma sobrenatural:
—… ¡Necesito otro uniforme! ¡Y
terapia! ¡Este rechucha de su madre me vomitó entero! ¡Hey, lúser, corta tu
güeveo!
Todos los milicos de la Fuerza Delta
se mordían los labios para no pegarse una risotada.
En el traslado final a Nueva York,
el helicóptero volaba majestuosamente sobre el puerto. Maburro miró por la
puerta abierta, se mareó otra vez y dio un paso en falso.
—¡NO SE PARE AHÍ! —gritaron
todos al mismo tiempo.
Demasiado tarde.
Cayó.
Pero no cayó normal.
Cayó rebotando en el aire y terminó
aplastado sobre la antorcha de la Estatua de la Libertad, deformado como
plastilina, quedando pegado en una pose absurda, con la boca abierta y una
expresión de eterna confusión.
Un turista que nadaba puro matando
el tiempo lúser sacó una foto.
—¿Eso es arte moderno?
—No —respondió un policía—. Es
geopolítica agüeoná.
Desde el helicóptero, un soldado
suspiró.
—Güeón, hoy hicimos historia.
—Sí… —contesto
otro— pero nadie nos va a
creer esta güeá.
Y la Estatua de la Libertad, por
primera vez en siglos, parecía levemente decepcionada.
(Cualquier Maburro que vean en las
noticias es un clon)
FIN.
Fuente:
Historia creada por: Gandworf.
Basada en ideas de Jarl Asathørn.
Imagen creada con AI.
Edición final: Jarl Asathørn.


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