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sábado, 25 de octubre de 2025

Paranormal Effect N°18

 


En el mundo del ocultismo y lo paranormal, hay casos que se destacan por su misterio y por la cantidad de fenómenos inexplicables que los rodean.

Espero que disfruten estas extrañas historias reales que he compilado para ustedes.

 


Una noche en la carretera secundaria 210, en Currie, Carolina del Norte, un conductor que se identifica como “T” hizo una llamada al 911 para reportar lo que creía era un hombre herido al costado del camino. Según el informe, vio lo que parecía ser un hombre joven, de unos treinta años, vestido con un uniforme antiguo de la Guerra Civil, golpeado y con sangre. Esa primera visión desencadenó una cadena de hechos que él describe como aterradores.

Mientras tenía aún la línea con la operadora del 911, el conductor sintió un fuerte golpe en la parte trasera de su camioneta. Al encender la luz de la caja de carga, vio algo que lo dejó paralizado: un rostro blanco, tan pálido como la nieve, presionando la ventanilla trasera. Describió ojos profundamente hundidos, sin nariz ni orejas perceptibles, y piel tensa que parecía estirarse sobre un cráneo humano. La criatura comenzó a arañar y golpear el techo de la cabina.

Presa del pánico, “T” pisó el acelerador hasta cerca de setenta ochenta millas por hora (alrededor de 120-130 km/h), luego frenó bruscamente. La criatura salió disparada por encima de la cabina y cayó al asfalto. En su espejo retrovisor vio cómo se ponía de pie; él la calculó una altura de 2.10 metros, con brazos y piernas muy largos. Luego desapareció corriendo hacia el bosque cercano.

Después del choque emocional, el conductor llegó a una estación de servicio y reportó lo ocurrido a la oficina del sheriff del condado de Pender y a la Patrulla de Carreteras del Estado. Al inspeccionar la camioneta, agentes observaron marcas visibles de arañazos en el techo de la cabina, aparentemente coherentes con lo que describía el conductor.

El sheriff Alan Cutler expresó que escuchar la grabación de la llamada al 911 causa una reacción de nerviosismo, pues se percibe la voz del conductor alterada, entrecortada, angustiada. Confirmó también que hay un historial en la zona del Campo de Batalla Nacional de Morris Creek de residentes que han reportado ruidos extraños, luces sin explicación o avistamientos misteriosos durante la noche.

Hasta el momento del reporte, no ha sido hallado ningún rastro del hombre al que el conductor creía haber visto inicialmente ni evidencia concreta que permita identificar la criatura.

 

EXTRAÑOS SERES DE MÁS DE DOS METROS CAUSAN EL PÁNICO EN CHILE

Jueves, 05 de agosto de 2004. 



SANTIAGO DE CHILE. - ¿Se imaginan encontrarse en medio de la calzada a extraños seres de más de dos metros de altura con apariencia de animales fantásticos? Esto es lo que ha sucedido en el norte de Chile, donde varias personas han visto «monstruos» de estas características en una carretera en los últimos días, según informa la prensa local.

Los testigos citados por distintas versiones periodísticas describen a esos seres como enormes canguros, dinosaurios de dos patas e incluso «gárgolas».

Los avistamientos se han producido por personas que viajaban en automóvil en días diferentes por la ruta que une a las ciudades de Iquique y Arica a través del desierto de Atacama, a unos 2.000 kilómetros al norte de Santiago de Chile.

Los diarios de esas ciudades recogen relatos de algunos ciudadanos que dicen haber visto a las raras criaturas, como el militar Hernán Cuevas, que asegura que se cruzó con dos de ellas el pasado jueves cuando viajaba junto a otros dos adultos y dos niños.

«Sólo atiné a frenar mientras por delante pasaba una tremenda bestia, muy similar a un dinosaurio de dos patas, con tremendos muslos», ha declarado.

Cuando aún no habían salido de su asombro vieron pasar otra criatura igual, «de color gris, sin pelos y con una altura de dos metros», informa el diario 'La Estrella', de Arica, Darío Riquelme, uno de los ocupantes del vehículo.

 

UN CASO PARTICULAR



A raíz de estas declaraciones se conoció el caso de la familia del suboficial del Ejército Carlos Abett de la Torre.

Seis de los Abett de la Torre afirman haber vivido una experiencia semejante en la misma ruta, pero dos semanas antes y con cuatro criaturas extrañas que se desplazaban lentamente por el aire.

«De pronto todo se oscureció, luego miré por el vidrio (parabrisas) y se vieron unas cosas que eran como pájaros con cabeza de perro y con las alas hacia atrás, eran como gárgolas», explica el suboficial.

Su hija Carmen dice que no estaba segura de si eran alas o patas lo que tenían, y calculó que su estatura se acercaba a los dos metros.

Todos los ocupantes de este segundo vehículo coincidieron en que dos de los extraños seres pasaron volando por encima de ellos y minutos más tarde se presentaron otros dos dando saltos por delante de los espantados viajeros.

Ambas familias coincidieron en que lo que consideran como raros animales en algunos momentos llegaron a desplazarse a unos cien kilómetros por hora.

 



A lo largo de nuestra historia y en diferentes culturas de todo el mundo hay historias de demonios en forma femenina, que parece seducir a los hombres y robar su energía vital. Más comúnmente llamado súcubo, que proviene de la palabra latina succuba, que significa «amante», estos demonios toman varias apariencias y están dotados de diferentes poderes según las tradiciones, pero generalmente siguen la idea de que usan la actividad sexual para atacar a sus presas, a menudo en el reino de los sueños, atrayendo a sus víctimas y alimentarse de ellas.

Los demonios sexuales súcubos están representados de una forma u otra dependiendo del lugar y la religión, incluyendo el cristianismo, el judaísmo y el islam, así como las leyendas de innumerables culturas remotas. Ya que estamos hablando de hombres, muchas de las leyendas describen la experiencia como algo agradable, pero que viene seguido de agotamiento, aterradoras visiones, locura e incluso la muerte.

 

SÚCUBOS A LO LARGO DE LA HISTORIA



Los supuestos encuentros con los súcubos reales se remontan a hace cientos de años. Una experiencia real la encontramos en el siglo XI, cuando Gerberto de Aurillac, quien se convirtió en el Papa Silvestre II (999-1003), un día conoció a una misteriosa mujer cuando era joven. La mujer se hacía llamar ‘Meridiana’, y le ofreció todos los pecados carnales, sexo y lujuria que cualquier persona podría desear más allá de sus sueños, así como riqueza, buena fortuna y el conocimiento de las artes místicas. Y todo esto lo obtendría si se mantenía fiel a ella.

Gerberto accedió con el pacto, y posteriormente consiguió en poco tiempo ascender de cargo en la iglesia, al mismo tiempo que satisfacía todos sus deseos carnales con Meridiana, bastante en contra de sus votos. Esto se prolongó hasta que un día la mujer predijo que Gerberto, que en ese momento era Papa, moriría por sus pecados. Se arrepentiría y moriría tal como estaba previsto, y hasta el día de hoy se dice que su tumba «suda» justo antes de la muerte de un Papa. Ya sea una leyenda o no, se dice que esta misteriosa mujer era una súcubo.

En el siglo XVII nos encontramos con la historia de un hombre llamado Johannes Junius, quien fue alcalde de la ciudad alemana de Bamberg y condenado por brujería y quemado en la hoguera en 1628.

Antes de su ejecución, confesó que en 1624 había sido seducido por una mujer que se reveló a sí misma como un súcubo y exigió que renunciara a Dios. El hombre asustado decidió tomar el nombre de «Krix», un nombre de brujo, y desde ese momento se implicó en el mundo de las brujas y sus sabbats, y asistiendo a las misas negras. Pero Junius insistió firmemente en que se negó a sacrificar humanos, a pesar de que el demonio le pidió que lo hiciera.

Estas son solo algunas historias de encuentros con súcubos a lo largo de nuestra historia, pero hay muchos más, por lo que nos deja la siguiente pregunta:

¿Son estas leyendas simplemente sueños sugestivos, o hay algo más que no podemos explicar?

 

Explicaciones científicas



La principal explicación racional de todo esto es que son leyendas basadas en un fenómeno conocido como «parálisis del sueño», en el que nos despertamos en un momento entre el sueño y la vigilia, donde los sueños pueden continuar y ser percibidos como muy reales. Dado que nos mantenemos en nuestro estado de sueño paralítico, podemos sentir que no podemos movernos, y la figura del sueño puede tomar muchas formas dependiendo de lo que esperamos ver.

Según Al Cheyne, profesor emérito del Departamento de Psicología de la Universidad de Waterloo, la parálisis del sueño es una condición en la cual una persona, acostada en posición supina, a punto de quedarse dormida, o simplemente al despertarse del sueño, se da cuenta de que no puede moverse, hablar o gritar. Esto puede dura unos segundos o varios momentos, ocasionalmente más tiempo. Las personas con frecuencia informan que sienten una «presencia» que a menudo se describe como malévola, amenazadora o malvada. Además del sentimiento intenso de terror.

La investigación de Cheyne muestra que hasta el 40 por ciento de la población ha tenido esa experiencia al menos una vez. La parálisis es causada por la liberación de hormonas durante el sueño REM (movimiento ocular rápido), un estado de sueño que paraliza el cuerpo y evita que actúe el contenido del sueño.

Por lo general, las hormonas se disipan antes de que el sueño termine y el soñador despierte. Sin embargo, en casos raros, las hormonas todavía están suprimiendo las funciones motoras del cuerpo cuando el durmiente se despierta y se encuentra paralizado. El cerebro despierto intenta encontrar una explicación racional para esta parálisis e inventa la presencia o entidad maligna. 

En casos aún más raros, el fenómeno se acompaña de horribles alucinaciones, como formas negras, demonios, serpientes, la llamada vieja bruja, e incluso extraterrestres grises. Algunos científicos creen que la profunda sensación de parálisis podría ser una forma humana latente de «inmovilidad tónica», la acción de fingir la muerte en la que los animales suelen confiar cuando son acosados, perseguidos, capturados y atacados, una estrategia de último recurso inducida por el miedo.

 

REMEDIOS ESPIRITUALES

Entonces, ¿cuál es el remedio para un ataque de súcubos? Lo primero que tiene que hacer una persona que está sufriendo este tipo de experiencias es acudir a un médico. Sin duda, la ayuda psiquiátrica sería recomendada para personas que han experimentado un trauma en concreto. Pero en algunos casos extremos, ningún médico puede ayudar. Entonces, debemos de pensar en la posibilidad de protección espiritual. La primera recomendación es no tener miedo, ya que hay que recordar que somos más poderosos que cualquier otra entidad sobrenatural.

Una vez entendido esto, podemos visualizar una burbuja dorada o círculo de luz, formando así una especie de aura de energía envolviéndote. También tienes la opción de la sal, que es un poderoso protector contra las energías más oscuras. Si deseas un método más espiritual entonces puede solicitar

ayuda a tus guías espirituales. Y, por último, dado que la firme creencia en los demonios está arraigada en algunas culturas y religiones, realizar un exorcismo podría ser una solución viable.




 

 

Fuente:

codigooculto.com

elmundo.es

atrapadosaps.blogspot.com

Edición final: Jarl Asathørn.

sábado, 23 de marzo de 2024

Paranormal Effect N°6



UN VUELO DE INSTRUCCIÓN PARANORMAL

(Relato de Héctor Flores, comandante retirado de Gendarmería - 2 de noviembre de 1972)

 


La noche del 2 de noviembre de 1972 realizamos un vuelo de instrucción. Yo me desempeñaba como instructor de vuelo en el Escuadrón de Gendarmería. Éramos tres en un avión modelo ‘Cessna 182’, un monomotor de ala alta con capacidad para cuatro personas. Iba acompañado de Jorge Torrecilla, que era piloto civil e instructor de tiro, había sido campeón mundial de tiro. El otro tipo se llamaba Alejandro Urs Vogt, era médico y aviador de Gendarmería, era mi alumno.

El vuelo consistía en ir desde San Pedro a Campo de Mayo, un viaje que se hace habitualmente en 10 minutos, pero en el que demoramos casi 40 por lo que nos pasó. Tuvimos la oportunidad de ver unas luces. Entonces le dije a mi alumno: «Ponga la mayor potencia para alcanzarlo». Y a los pocos minutos me hice cargo del avión porque, ante situaciones de riesgo, el instructor de vuelo, que tiene mayor jerarquía y experiencia, asume la responsabilidad sobre la aeronave.



Llegamos hasta los 2.000 metros a la altura de San Pedro y nos acercamos entre 200 y 300 metros al objeto. Previamente había apagado todas las luces de aterrizaje, de interior y exterior para observar mejor en la oscuridad. Entonces cuando llegamos a 200 metros, prendí todos los faros de aterrizaje y ahí fue cuando el objeto se nos vino encima y nos corrió. Pusimos el avión en espiral de descenso y bajamos hasta los 1.000 metros de altura. Cuando pensamos que ya se había ido, estaba arriba nuestro de vuelta y con una luz que iluminaba el interior del avión como si fuese de día.

Vimos que era una cosa metálica, mucho más grande que el avión. La base del objeto era de color aluminio, metálico, y se veía movimiento adentro. Parecía movimiento de gente dentro de esa cabina.

Por encima de esa base de luz blanca había un objeto con forma esférica más de color rojo. Ese objeto se movía a una velocidad superior a la de un avión.





Hice un escarpado y después un tirabuzón: subí el avión, apreté el pedal izquierdo y puse el comando hacia adelante para caer abruptamente, pero así y todo no me pude despegar del objeto. Seguía arriba nuestro. En Campo de Mayo, desde tierra, se veía todo lo que estaba sucediendo. Estaba el Comandante en Jefe del Ejército, todos observando. Me ordenaban que fuera a Campo de Mayo y yo les decía que el objeto no me lo permitía. Yo me corría hacia un lado. Él se desplazaba hacia otro.

Finalmente logramos aterrizar en Campo de Mayo. Habían apagado las luces de aterrizaje. Pusieron una pista sola con balizamiento. Ni bien llegamos, llamaron de la torre de control para que relatemos los hechos.

Ese día yo llegué a la 1 de la mañana a casa.

La mañana siguiente, cerca de las 9, me recibió un comandante mayor. Me dijo: «¿Qué anduvo haciendo usted, haciendo lío? Vaya que lo espera el Comando de Instituto Militares». Había como 20 oficiales superiores esperándome: generales, médicos, coroneles. Les relaté lo que me había pasado. Estaban todos pendientes de lo que había sucedido y me estudiaron de pies a cabeza. Me observaron para ver si no era un tipo que sufría alucinaciones. Al rato, certificaron que estaba en condiciones psicológicas.

 


Con el tiempo me olvidé del caso. Me lo revivió en 2019 Andrea Simondini que apareció un día en mi casa. Yo no tenía ni el informe del expediente que había hecho y ella lo pudo conseguir. No le di mayor trascendencia al hecho porque no fue más que una incidencia aeronáutica. Seguí piloteando muchos años y nunca más vi algo similar a ese objeto. Hasta el día de hoy no sé qué era eso. No estoy en capacidad de hacer evaluaciones. Yo solo cuento lo que objetivamente me pasó.

 

LA GENTE DE LAS SOMBRAS



El fenómeno conocido como «la gente de las sombras» o los «seres de sombra» se trata de elusivas entidades que se perciben como siluetas oscuras con forma humana, generalmente masculinas, y que gustan de observarnos silenciosa e inmóvilmente. Al parecer, solo reaccionan con fugacidad cuando son detectadas al filo de la mirada por una persona, momento en el cual desaparecen. Es importante enfatizar en que ninguna de estas características es invariable, ya que también se han reportado entidades de este tipo como seres amorfos o flexibles columnas de humo negro.


Mientras que algunos aseguran que estos seres son la expresión última de la oscuridad, y en algún sentido, quizá excesivamente sometido a los estereotipos culturales, también del mal, en cambio otras personas les atribuyen una naturaleza más bien lúdica, sigilosa, como una especie de observadores neutrales que en su afán por no ser percibido juguetean con el tiempo, y el espacio en relación a la percepción humana. Lo cierto es que en decenas de lugares alrededor del mundo, entre personas de diversas condiciones socioeconómicas, culturales, y psicológicas, se han reportado avistamientos de estos seres, y a pesar de que existen ancestrales referencias a su presencia, al parecer durante la última década se han incrementado los encuentros con estos seres de las sombras.

A diferencia de los avistamientos de fantasmas otros espíritus, los seres de sombra siempre procuran mantener una discreción absoluta, aunque su curiosidad los lleva por momentos a aventurarse cerca del rango de percepción natural de un ser humano. Además, su existencia no se asocia en ningún sentido a la reminiscencia de una conciencia cuyo cuerpo dejo de vivir, no se les adjudican formas presencias que brillan o que emiten lastimeros sonidos. En todo caso lo único que comparten tangiblemente con los espíritus y fantasmas, es el efecto que pueden provocar en una persona que atestigua su presencia: temor, pánico, e incluso una especie de parálisis semitraumática.

Una de las características principales de la gente de las sombras es su vertiginosa rapidez, la cual hace casi imposible percibirlos frontalmente. Más bien se manifiestan como figuras centellantes que generalmente son captadas en el filo del campo de visión o espontáneamente percibidas, deslizándose, en la superficie de un espejo. Por otro lado, aparentemente su presencia física puede atravesar sin problema alguno la materia física lo cual fortalece notablemente su elusiva esencia.

A pesar de que aún no se ha logrado explicar integralmente la existencia de estos seres, como suele suceder en la mayoría de los fenómenos paranormales, que permanecen siglos sin ser explicados de forma convincente ya que superan las fronteras de la razón tradicional, lo cual se torna en una limitante casi insalvable para el pensamiento humano, existen diversas hipótesis sobre la existencia de estas entidades.

Pero antes de revisar algunas de estas teorías cabe descartar la relación de estas sombrías entidades con otras presencias paranormales o mitológicas más comunes: su comportamiento u origen no mantiene una correspondencia clara con seres como los traviesos ‘pixies’ (pequeñas entidades propias de la mitología británica, que habitan cuevas, jardines, y bosques, y dedican buena parte de su existencia a concretar travesuras), o tampoco denotan una sincronicidad con los elementales de la filosofía paracelsiana (manifestaciones conscientes de elementos de la naturaleza que coexisten en tiempo y espacio con los humanos pero resonando en un plano distinto, por lo que la mayoría de las veces permanecen imperceptibles).

 

Hay quienes afirman que los seres de sombra no son más que encarnaciones de la energía liberada a través de pensamientos. Esta teoría asegura que de algún modo se trata de conglomeraciones de energía psíquica de baja frecuencia que cobran vida en lugares que han sido escenario de eventos traumáticos o alrededor de personas que logran concentrar una cantidad considerable de «malos» pensamientos. Y de acuerdo a lo anterior, los seres de sombra se nutren de estas bajas frecuencias como el miedo, o la envidia.

Para otros, la gente de las sombras son entidades que provienen de otras dimensiones que, por algún singular fenómeno energético terminan por traslaparse con la nuestra. En este sentido son seres desconcertados que ignoran como desenvolverse en nuestro plano y por eso se dedican a observar o a espiarnos, para entender cómo es que deben de comportarse mientras no sean capaces de desenredar las fusiones dimensionales que los han insertado en nuestro plano. Esta hipótesis niega una naturaleza maligna de estas entidades y más bien les adjudica una confusión interdimensional.

Por otro lado, la explicación más convencional, aquella plenamente dependiente de los postulados tradicionales de la razón, y la cual no solo es la más aburrida, sino que también pudiese ser la más limitada (aunque no por ello debiese ser descartada por default), en realidad este fenómeno no corresponde más que a uno de los múltiples efectos ópticos a los cuales está sometido nuestro sentido de la vista. En cuanto a la versión más aventurada de la perspectiva tradicional, se habla de la influencia de ciertos sitios o personas con cargas electromagnéticas particulares, que pueden influir en los circuitos eléctricos de nuestro cerebro e inducir alucinaciones (recordemos que el magnetismo de fenómenos naturales puede funcionar como inductor de alucinaciones) algunas de las cuales, tal vez en asociación con ciertos bits de nuestro inconsciente, pueden traducirse en la aparente presencia de seres de sombra.

Tal vez el mayor argumento para desestimar la explicación científica o racional de este fenómeno, podría ser el hecho de que decenas de reportes coinciden en presenciar una misma figura o entidad, como es el caso de un «hombre alto con un sombrero» que ha sido observado por niños y adultos de diferentes países. Aunque hay que reconocer que esto bien podría responder a la influencia de arquetipos que modelan la percepción de los individuos.

 

Pero en fin, más allá de la plausible o alucinada presencia de estos seres de sombra, lo cierto es que el reflexionar un poco en ellos, o mejor aún el observarlos de vez en cuando, resulta en un ejercicio existencialmente terapéutico que desencadena otras reflexiones útiles en torno a nuestra percepción, a la naturaleza absoluta o, por el contrario relativa, de nuestra realidad, y a la conciencia de que no estamos solos, de que nuestros pensamientos en realidad, y de manera palpable, se materializan, y que si científicamente se ha confirmado la existencia de múltiples dimensiones, e inclusive de múltiples universos, también debiésemos estar abiertos a la posibilidad de que de vez en cuando ellos dialoguen saltándose las fronteras que los delimitan, y que esta interacción sin duda arrojará «anormalidades» que más allá de infundirnos temor o confusión, deberían de asumirse como inspiradoras pinceladas que son parte, al igual que nosotros, de un diseño divino.

 

 EL MISTERIOSO REINO DE LA GENTE DE LAS SOMBRAS EN LA CIUDAD DE VIRGINIA



En los rincones poco iluminados de la historia, los relatos de encuentros inexplicables siempre han sido una fuente de fascinación.  En lo profundo del inquietante abrazo de una antigua taberna, ubicada en el corazón de Virginia City, Nevada, tuvo lugar en 2016 un incidente inquietante que aún hoy plantea preguntas.

Este extraño incidente, desprovisto de explicaciones concretas, nos invita a explorar los reinos de lo desconocido.

La investigadora Michelle LeBaron, junto con su equipo de intrépidos colegas, se embarcó en una investigación sobre los enigmáticos informes de apariciones sombrías que acechan en los venerables pasillos del ‘Washoe Club’. Lo que encontraron desafió la comprensión convencional y les provocó escalofríos.

Cuando se aventuraron en una habitación particular dentro del salón, una presencia oscura apareció ante ellos. De pie a una altura imponente de 6′ 5″ a 6′ 6″, esta figura sombría poseía una oscuridad inquietante que parecía tragarse todos los detalles.

El encuentro no fue sólo visual; fue una experiencia que resonó con energía palpitante.  Los testigos suelen describir sentir una energía inusual que emana de estas entidades, una energía que puede variar de persona a persona.

Lo que añade una capa aún más extraña a estos encuentros es el componente audible. Algunas personas han informado haber escuchado sonidos similares a zumbidos eléctricos en presencia de estos seres sombríos. Los sonidos desaparecían inexplicablemente tan pronto como las figuras de las sombras se marchaban, dejando a los testigos desconcertados.

Pero la cosa no termina ahí. Otro relato escalofriante habla de un intruso sombrío que no sólo entró en la habitación de una persona, sino que también la presionó contra la cama. Las consecuencias de este extraño evento fueron aún más desconcertantes: todos los dispositivos electrónicos de la habitación quedaron misteriosamente fritos, lo que provocó una llamada al departamento de bomberos.

 


Un detalle recurrente en estos encuentros es la presencia de ojos brillantes. Si bien la mayoría de las personas en las sombras son vacíos de oscuridad sin rasgos distintivos, algunos han sido descritos con ojos que emiten un brillo espeluznante.

De particular interés son aquellos con ojos de un rojo intenso, que parecen evocar un miedo profundo en los testigos, sugiriendo malevolencia más allá de la mera presencia.

Curiosamente, algunos investigadores especulan si estas entidades oscuras podrían ser tecnología mal entendida. La conexión entre estos encuentros y las perturbaciones electrónicas lleva a algunos a preguntarse si una poderosa tecnología extraterrestre podría influir en la electrónica humana.

 

¿Podrían ser estas experiencias el resultado de una tecnología extraterrestre que salió mal, o tal vez se ocultaron intencionalmente de la percepción humana

 


Una hipótesis intrigante postula que estas entidades podrían emplear una forma de dispositivo de camuflaje para permanecer ocultas a nuestra vista. Sin embargo, su comprensión limitada de la fisiología humana podría hacer que este encubrimiento sea imperfecto, lo que resultaría en las apariciones sombrías que presenciamos.

Algunos incluso afirman haber vislumbrado debajo de la capa, revelando lo que podrían ser escamas de reptil o piel gris y resbaladiza. Esto nos lleva a reflexionar si estos encuentros podrían tener más que ver con tecnología que con entidades sobrenaturales.

Al final, la historia de las figuras sombrías de Virginia City sigue siendo un enigma cautivador que ofrece más preguntas que respuestas. 

¿Fueron estos seres manifestaciones de tecnología extraterrestre, un fallo en su mecanismo de ocultación o algo completamente diferente? El misterio perdura, invitándonos a profundizar en el mundo de lo inexplicable, donde extraños encuentros continúan desafiando nuestra comprensión de la realidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuentes:

infobae.com

bibliotecaoculta.com

Edición final: V.D.M. 

jueves, 7 de marzo de 2024

Paranormal Effect N°5



EL OVNI QUE PERSIGUIÓ A UN COMERCIANTE EN SEVILLA

(Se considera el primer gran incidente ovni de Andalucía)



Uno de los casos más famosos en España sobre el fenómeno OVNI es, sin duda, el caso de Adrián Sánchez. Su experiencia, traumática, se convirtió en noticia nacional y escribió una de las páginas más inquietantes de la historia de la Ufología a nivel internacional.

 

Un impactante caso que llegó a la prensa mundial

Los hechos se remontan al 14 de abril de 1974, la agencia EFE lo recogía mediante el siguiente titular:

«Un viajante de comercio sevillano fue perseguido por un objeto durante más de quince kilómetros» -y seguía- «Dos discos se introdujeron en una gran nave nodriza y el tercero se encaminó hacia él, obligándole a huir».

Según la noticia publicada, un viajante sevillano, Adrián Sánchez, de 31 años y casado, se presentó en el cuartel de la Guardia Civil de la localidad sevillana de El Castillo de las Guardas para denunciar que había sido perseguido por un OVNI por la carretera que conduce desde Aznalcázar a dicha población, denuncia que ratificó posteriormente en la Comandancia de la Guardia Civil de Sevilla.



El testigo aseguraba que, cuando se dirigía desde Aznalcázar a Nerva en su automóvil, observó cómo un objeto caía en picado. Le dio la impresión de que era un avión, por lo que detuvo el automóvil y se dirigió al sitio donde pensó que había caído el objeto. Una vez allí, halló una especie de nave de color aluminio y de grandes proporciones, como de unos doscientos metros de longitud, que flotaba en el aire antes de posarse en el suelo.




Según el relato recogido por la agencia EFE, Sánchez aseguró que vio aparecer otras tres naves más pequeñas que se asemejaban a una especie de hongo. Las puertas del aparato mayor se abrieron y dos de ellas se introdujeron en el interior mientras que la tercera advirtió la presencia de Adrián a unos veinticinco o treinta metros, fue cuando esta tercera nave comenzó a hacer maniobras para perseguirle.

El comerciante sevillano regresó a su auto lleno de horror y partió rápidamente hacia El Castillo de las Guardas. La persecución siguió. Adrián se percató de que uno de los objetos aparecía y desaparecía cerca de los costados del automóvil. El OVNI carecía de ventanas y volaba silenciosamente, mostrando unas torretas arriba y abajo.

 

Así lo recogió ABC de Sevilla

Manuel Ramírez en las páginas del diario ABC escribía:

«Antes de entrar en el pueblo de El Castillo de las Guardas, Adrián paró el coche en una finca y le dijo al dueño de la misma lo que había visto, solicitando que alguien le acompañara hasta la Guardia Civil, pues de lo contrario no continuaba. Una vez en el pueblo, Adrián Sánchez contó su relato, e incluso hizo unos dibujos de lo que había visto. Era tal su terror que se negó a viajar a Sevilla sino le acompañaba alguien, por lo que el sargento comandante de puesto se ofreció a viajar con él hasta la ciudad».

«Una vez en Sevilla, Adrián Sánchez, volvió a manifestar el mismo relato en la Comandancia de la Guardia Civil. Se sabe igualmente –según información de la agencia EFE- que técnicos de aviación e ingenieros se personaron posteriormente en el lugar donde Adrián Sánchez había visto los extraños objetos para cerciorarse de posibles pruebas que adjuntar a las declaraciones del asustado viajante sevillano», finalizaba.

Fue uno de los grandes casos que dio la provincia de Sevilla en materia ufológica y que pasó a la historia de los OVNIs, por méritos propios, como el primer gran incidente de este tipo en Andalucía.

 

LA MACABRA LEYENDA DE ROBERT, EL «MUÑECO MALDITO» QUE INSPIRÓ A CHUCKY



Muchos recordarán la terrorífica historia de Chucky, el muñeco maldito creado por Don Mancini en 1988. Con el film Child’s Play, el director inauguró un relato que llenó de miedo a millones de personas, muchas de las cuales desconocían que la historia estaba basada en un verdadero «juguete diabólico».



Según la leyenda, en 1904, un niño llamado Robert Eugene «Gene» Otto que vivía con sus padres en Key West, Florida, en Estados Unidos, recibió un particular regalo por parte de una criada: un muñeco vestido de marinero de 90 centímetros de altura, relleno de paja, que abrazaba a un león de peluche.

El juguete fue bautizado con el mismo nombre que su dueño, Robert. Pero la familia desconocía que el personal doméstico, originario de Bahamas, practicaba magia negra y vudú y que el muñeco había sido «hechizado».



En los primeros días de convivencia con el marinero, los padres de Gene lo escuchaban hablar solo en su habitación. El niño les dijo que dialogaba con el muñeco durante gran parte del día, lo que los empezó a preocupar.

Asimismo, empezaron a suceder extraños acontecimientos en la casa. Cuando la familia Otto salía del hogar, los vecinos atestiguaban que Robert se asomaba por las ventanas de la vivienda.



Pero esto no era todo. Al corto tiempo, Gene empezó a tener aterradoras pesadillas que tenían como protagonista al juguete que se movía solo, se reía de forma macabra y deambulaba por la noche.

Hasta que una noche, mientras la familia dormía, se escuchó un estruendo en la habitación de Gene. Los padres, alarmados, corrieron hasta el cuarto y se encontraron una espantosa escena. Los grandes y pesados muebles estaban tirados en el suelo y el muñeco yacía en los pies de la cama del niño mirando a la puerta con una sonrisa macabra en su rostro.

 

- «¿Qué hiciste?», le preguntaron al niño.

 

- «Yo no fui, fue Robert», respondió.

 

Aterrorizados, los Otto tomaron al marinero y lo arrojaron al ático.

El niño jamás reveló qué había ocurrido realmente esa noche. Los años pasaron y Gene se fue olvidando de su juguete, que empezó a juntar polvo en la recóndita habitación.



 La resurrección

Gene creció y viajó a Nueva York y París, donde estudió arte. En mayo de 1930 se casó en la capital francesa con una joven llamada Annette Parker. Al tiempo, sus padres fallecieron y heredó la residencia Otto. La pareja volvió a Key West y emprendió la remodelación del lugar. En particular, Gene quería despejar el ático, el ambiente de la casa que había elegido para desarrollar su arte.

Ni bien comenzó la limpieza, Gene se reencontró a su antiguo compañero. Como si el tiempo no hubiese transcurrido, se encendió la chispa del vínculo forjado durante la niñez. Y, con esto, volvieron los sucesos sobrenaturales.

Su esposa afirmó que el clima de la casa se tornó extraño y ominoso y describió que el muñeco cambiaba las expresiones de su rostro.

La historia se repetía. A las pocas semanas, Gene y su esposa dejaron de recibir visitas porque ya nadie se animaba a ingresar a la vivienda por temor a encontrarse con el muñeco. Cansado de los extraños acontecimientos y del miedo con el que vivía su amada, Robert decidió enviar nuevamente al ático al muñeco. No obstante, las personas que visitaron la casa, aseguraron oír pasos y movimientos en lo alto de la edificación.

Robert Otto falleció en el año 1974 y su esposa se deshizo de la casa en la que vivió durante tres décadas, con el muñeco dentro.

 

Una nueva familia

Tras el fallecimiento de Gene, la vivienda de Eaton Street fue vendida a Myrtle Reuter, que fue su propietaria por 20 años.

El matrimonio llegó al hogar con una hija de 10 años que, a los pocos días, inspeccionando el nuevo sitio, encontró al extraño juguete abandonado en el ático. Sin dudarlo se lo apropió y lo guardó junto a sus otros muñecos.

Según los dichos de sus padres, a la chica no le agradaba del todo Robert, que parecía extrañar a su antiguo dueño.

Al igual que sucedió con Gene, la niña empezó a tener pesadillas pero, a diferencia de su antecesor, ella se despertaba desesperada acusando al muñeco de tratar de asesinarla. Myrtle sabía que tenía que deshacerse de Robert, así que decidió donarlo al museo Martello Gallery-Key West Art and Historical en 1994, que es donde se encuentra actualmente.

Los escritos y testimonios sobre su leyenda se sitúan ese museo, donde perduró con los años entre los trabajadores de la galería. Estos, aseguran que durante el mes de octubre -cuando se celebra Halloween- ocurren insólitos acontecimientos. Algunos aseguran incluso que, por las noches, se escuchan golpes contra su vitrina.

Hasta la fecha, el muñeco inspiró la saga cinematográfica de Chucky -que consta de ocho películas- y otros cuatro filmes bajo su propio nombre -Robert, La maldición del muñeco Robert, El juguetero y La venganza del muñeco Robert-. Y probablemente vendrán otras, porque ni sus cuidadores ni los fanáticos de lo oculto desconocen que la terrible leyenda de Robert es demasiado grande para su pequeña jaula de cristal.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuentes:

abc.es

lanacion.com.ar

Dibujos de Adrián Sánchez: elblogdemoisesyclaudia.blogspot.com

Edición final: V.D.M.


martes, 20 de febrero de 2024

Paranormal Effect N°3

 


EL CALVARIO DE LA FAMILIA QUE TUVO QUE MUDARSE PORQUE SU CASA ESTABA «EMBRUJADA»



Una historia de terror sacudió a una pareja que se había mudado a una casa junto a sus pequeños hijos con el sueño de construir un hogar. Las repetidas manifestaciones de presuntos espíritus y hechos paranormales los obligaron a irse en medio de una noche. Los escalofriantes sucesos conmocionaron a la localidad y aún hoy siguen sin tener explicación. Todo sucedió en Bahía Blanca (Argentina), concretamente en la zona de Villa Mitre.



Mario y Carina se instalaron junto a sus hijos, de corta edad, a una casa ubicada cerca de la intersección de Remedios de Escalada y Sócrates. La propiedad pertenecía a la familia de la mujer y la pareja emprendió allí su nueva vida familiar. Durante el día, todo transcurría con normalidad y no había nada de qué preocuparse. Sin embargo, por las noches empezaban los problemas. Cada vez que el sol se escondía, la familia escuchaba pasos y saltos en el techo, según consignó La Nueva.

Aunque nunca descubrieron a qué se debían estos ruidos, se repetían cada noche y no solo en el techo, luego también comenzaron a escucharse dentro de la casa. En un primer momento, Mario creyó que se trataba de ladrones que intentaban ingresar a la propiedad: «Una noche escuchábamos ruidos, como si alguien corriese en el techo, y pensamos que había algún ladrón. Prendí la luz del patio y salí, pero no había nadie», relató con respecto a la primera noche.

Las primeras soluciones fueron adoptar un perro, que ladraba sin cesar mientras miraba al techo cuando comenzaban los ruidos. Luego, optaron por consultar a un vecino, cuya respuesta fue en todos los casos que no veía nadie que buscara meterse a la propiedad.

 

Cada vez que los hechos paranormales ocurrían, la familia se encerraba en el cuarto y esperaba que pasen las horas, frustrados y muy asustados: «Cuando esta presencia se manifestaba, nos metíamos a la habitación los cuatro juntos y hasta el amanecer no dejábamos salir a los chicos ni para ir al baño. Teníamos terror», recordó Carina.

Incrédulos de lo que la pareja les contaba, varios amigos de la familia decidieron pasar una noche en la casa para comprobar la veracidad de sus historias. Todos terminaron espantados y algunos hasta se fueron en medio de la madrugada.

Convencido de que no se trataba de ninguna presencia del plano físico, Mario recurrió a las opciones que tenía a mano para intentar proteger a su familia y ahuyentar al presunto espíritu. Intentó con una Biblia, hablándole directamente al espíritu y hasta consultó por soluciones a personas expertas en el tema. A pesar de las alternativas, nada funcionó.

Después de tantas noches de horror, finalmente tomaron la decisión de irse: «Después de varios días, subí al techo y, a pesar de estar arriba y no ver a nadie, se seguía escuchando cómo corrían sobre las chapas», rememoró el padre de familia con respecto a las últimas horas que pasaron en la casa. Luego de ese momento, tomaron la decisión de irse esa misma madrugada y a las 2 de la mañana abandonaron la propiedad. Después, la casa fue demolida.

Hoy la familia de Carina y Mario vive tranquila y, afortunadamente, lejos de estas aterradoras experiencias paranormales.

 

EXPERIENCIA VDD: LA MISTERIOSA VISITA NOCTURNA A UNA FAMILIA DE HUELVA (ESPAÑA)



Son muchas las personas que durante el sueño pueden experimentar lo que se denomina como «parálisis del sueño» o «terrores nocturnos», una experiencia intensa e irreal que pertenece a lo onírico pero parece real. Sin embargo, hay otras que son más lúcidas y provocan la duda, sobre todo cuando hay constancia de que lo vivido no ha sido un sueño...

Es lo que le ocurrió a nuestra testigo, a Paloma C. que quiso ponerse en contacto conmigo para ver si había respuestas a lo que le había ocurrido. La parálisis del sueño suele ser definida como: «un trastorno en el cual la persona que lo sufre vive un despertar incompleto. Este fenómeno aparece entre la transición del sueño y la vigilia, ya sea cuando aquella se adormece o bien en el despertar».

Aunque tiene muchos matices y el caso que nos ocupa no se podría decir que encaje en su definición.

Ella nos contaba: «Estaba en el campo que tenemos en las afueras de Huelva. Hemos pasado buena parte del verano aquí porque está cerca de la playa, tiene piscina y se está muy bien. Mi marido, cuando ha tenido vacaciones, ha estado aquí y, por la noche, estando ya en el trabajo, se iba y regresaba por la mañana. Fue una de esas noches cuando me pasó lo que te voy a contar», comenzaba Paloma.

«Serían las doce y cinco o y diez. Mi marido ya se había ido, pues entraba a las once a trabajar. Estuve viendo un rato la televisión y luego puse la radio, que es la forma en la que suelo coger el sueño. No me había dormido aún y me puse los cascos (Audífonos)lo hago siempre y así me aíslo de todo, y fue entonces cuando sonó un pitido muy fuerte, tanto que me dolió el oído. Entonces vi una gran luz en la ventana.

Pensé que podría ser un helicóptero o algo similar, porque aquí es difícil que entre un coche salvo que sea nuestro, y si hubiera sido Paco [el marido], me hubiera avisado antes. La cosa es que me llamó la atención y fui a la ventana del dormitorio a ver qué era aquello, pero no vi nada. Me volví a acostar y me quité los cascos, no fuera a ser que sintiera algún ruido. La casa tiene alarmas en puertas y ventanas y hubiera saltado. Me di una vuelta por la casa pero no había nada anormal. Volví a acostarme, y entonces pasó lo peor», decía que una cara que evidenciaba el nerviosismo del recuerdo.



«Estaba acostada y viendo qué poner en la televisión cuando entró una luz muy grande en el dormitorio y vi como unas formas, unas siluetas, casi humanas, que se acercaban a mí. Me entró mucho sueño en ese momento y medio adormilada vi cómo se acercaban dos formas a donde yo estaba. Eran dos seres con los brazos largos y que apenas podía ver, porque me molestaba la luz, aunque los brazos sí me llamaron la atención, y los rasgos de la cara, que eran mínimos: una abertura, que supongo que sería la boca, y los ojos grandes. Se acercaron, me tomaron el brazo y me pincharon con algo. No me molestó, pero sí lo noté. Entonces uno de ellos se alejó y el otro me puso algo en la frente y, tras unos minutos, me dejó y se fue aquello. Simplemente es como si se apagara y ya no hubiera nada. Entonces, me recuperé y me senté en la cama. Lo primero que hice fue tocarme la sien, que era donde me puso ese aparato. Luego me miré el brazo y tenía como la picadura de un mosquito, pero sin ser picadura. Vamos, que se veía perfectamente. Me miré en el espejo y en la sien sí tenía como un doble aro, muy raro. Llamé a Paco para contarle lo que me había pasado y me dijo que habría sido un sueño pero que lo miraría en las cámaras de la casa a ver si se había grabado algo. Me llamó al rato y me dijo que la cámara del dormitorio estaba en negro desde hacía dos horas. Miré al reloj y vi que no eran las doce y algo sino que ya eran las dos de la mañana, pero no tengo el recuerdo de haber dormido o que hubieran pasado dos horas», finalizaba la testigo.

En ocasiones sucede que este tipo de experiencias pueden ser confundidas con la de «parálisis del sueño» y con eso se justifican esas visiones casi quiméricas. En el caso de Paloma podría ser una de ellas, pero eso no justifica el anormal funcionamiento de la cámara de seguridad del dormitorio, de la aparente pérdida de tiempo sufrida por la testigo-víctima y por las marcas que tenía en brazo y frente.

¿Qué fue lo que le sucedió a Paloma? Puede que se ajuste a lo que se llama experiencia con VdD, más relacionado con las abducciones y el fenómeno ufológico - por las descripciones hechas - que con otra cosa. No obstante, en opinión de los más escépticos no se trataría más que de las proyecciones mentales propias, de temores, de reacciones en cambios en nuestro organismo o en las condiciones de la habitación y que pueden ser confundidas con «algo real».

En el caso de Paloma las marcas, así como una terapia de hipnosis regresiva, dieron como resultado que su experiencia fue real y, por datos facilitados, con más alcance del que se le puede suponer.

Quizás lo imposible, en esta ocasión, sea lo que más se ajusta a la realidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuentes:

Pexels

lanacion.com.ar

huelvainformacion.es

Edición final: V.D.M.