Mostrando las entradas con la etiqueta Historias de Misterio. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Historias de Misterio. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de noviembre de 2024

Paranormal Effect Nº 14





La siguiente leyenda corta constituye uno de los misterios más famosos de Chile y es un hecho que hasta el día de hoy, de ser verídico, nadie se ha podido explicar.

Cuentan que hace algunos años, habitaba en la ciudad de Iquique un hombre jubilado, al lado de su esposa y de su única hija. Debido a que hace tiempo había dejado su trabajo, este sujeto mantenía la afición de visitar las salitreras de los alrededores, zonas arqueológicas muy comunes en la región.

Cada día salía muy temprano de su casa, tomaba el mismo autobús y se dirigía hacia dicho lugar, esperando poder encontrar objetos antiguos. Su esposa, que ya conocía bien su rutina, nunca protestaba por este peculiar pasatiempo.

Un día, el hombre se despidió de ella como de costumbre, subió al tan conocido autobús y marchó en otra pequeña expedición arqueológica hacia las salitreras.

Las horas pasaron.

Cuando se hizo de noche y el individuo no regresó a casa, su mujer se preocupó y decidió dar parte a la policía. El hombre no había vuelto en toda la noche y tampoco lo hizo al día siguiente. De inmediato se le buscó en su lugar de destino y por todos los alrededores, sin éxito. Esta situación se extendió por tres meses, en los cuales se empezó a rastrear su paradero ya no solo por Iquique, sino en otras ciudades aledañas.

Ni sus amigos, ni sus familiares sabían dónde podía estar ni porque podría haberse marchado.

Al no lograr encontrarlo, las autoridades lo dieron por muerto y su esposa y su hija se resignaron a seguir esperándolo. Mandaron construir una lápida simbólica en el cementerio local.

 

Ocho años después, la hija del matrimonio se había casado y convertido en madre. Un día, ella se encontraba con su mamá en la casa de esta última, cuando escucharon como alguien trataba de abrir la puerta. Asustadas, fueron a ver de quien se trataba y se llevaron una aterradora sorpresa.

Su marido y su padre se encontraba de pie en el umbral, vestido con la misma ropa que llevaba hace ocho años y luciendo exactamente de la misma manera. Como si nunca se hubiese marchado.

Él, molesto, les preguntó quién había cambiado la cerradura de la entrada y porque estaban tan cambiadas. Lo que más lo sorprendió, fue ver que su hija llevaba un bebé en brazos. Pero sin duda las más asustadas eran ellas, que no podían dar crédito a lo que veían.

Resultó ser que, para aquel hombre, aquellos ocho años nunca habían existido. Él recordaba haber salido de su casa como de costumbre y volver esa misma tarde. Incluso llevaba consigo el periódico de la muchacha, con la fecha de su día de desaparición. El periódico se veía auténtico y para nada envejecido.

Por mucho tiempo, el misterio de hombre de Iquique se mantuvo como uno de los enigmas más populares de la ciudad.

El sujeto jamás quiso que lo investigaran, ni contar si había visto algo extraño aquella tarde.

Murió sin descubrir que le había sucedido.


 



Hay una aparición que suele hacer acto de presencia en los campos del centro de Chile, a la cual los campesinos temen tanto como respetan. Se trata de la Calchona, una oveja negra que vaga solitaria por las afueras, balando en medio de la noche.

La gente cuenta que, en otro tiempo, esta criatura fue una bruja que acostumbraba transformarse en animal para salir a hacer sus fechorías.

Casada y con dos hijos, la mujer vivía en una casita humilde, donde guardaba todo tipo de cremas y ungüentos mágicos a espaldas de su marido. Todas las noches tenía la costumbre de hacer dormir profundamente a su familia, enseguida se desnudaba y se untaba el cuerpo con uno de sus ungüentos, para transformarse en cuervo, gato, cabrito o su animal favorito, la oveja. Y aunque fueron muchos los estragos que causó entre sus vecinos, a nadie se le ocurrió sospechar de ella durante el día.

Llegó la noche en que por descuido, la bruja se olvidó de hechizar a sus pequeños hijos para que se pusieran a dormir.

Ocultos tras una puerta, los niños presenciaron como su madre se embadurnaba el cuerpo con una de aquellas cremas extrañas que guardaba bajo llave, quedando convertida en una oveja de oscuro pelaje.

En cuanto el animal se hubo marchado, los niños se acercaron entusiasmados al armario de ungüentos y se desnudaron como habían visto hacer a su madre, para frotarse encima el contenido del primer tarro que encontraron. Ambos quedaron convertidos en un par de zorros pequeños. Muy pronto se cansaron de su nueva forma y al darse cuenta de que no sabían cómo volver a ser humanos, se pusieron a llorar de manera inconsolable.

Fue en ese momento despertó su padre, extrañado al escuchar los aullidos que provenían desde una de las habitaciones de la casa. Se quedó impactado al ver al par de zorritos que chillaban desconsolados, junto a un tarro vacío y el armario de los ungüentos abierto de par en par.

Asustado, el padre recordó las historias que se contaban en la región, sobre brujas que preparaban aquel tipo de menjurjes para volverse animales y hacer daño a los demás. Se le ocurrió que probablemente, esos zorritos eran sus hijos y desesperado se puso a buscar alguna crema que los devolviera a la normalidad. Funcionó.

Los niños volvieron a ser humanos y su padre, temeroso de que les volviera a suceder lo mismo, tomó todos los ungüentos y los tiró en el río cercano.

Cuando la Calchona volvió a casa, entró en desesperación al no encontrar sus cremas. Incapaz de recuperar su forma original, se dedicó a vagar por el monte desde entonces, como castigo a todo el mal que había hecho hasta entonces. Dicen que hasta hoy en día sigue deambulándose, lamentándose por la familia que perdió y que ya no está en este mundo. Hoy es totalmente inofensiva, por lo cual los labradores suelen dejarle un plato de comida de vez en cuando, para que se quite un poco las penas.

 

 




Fuentes:

relatoscortos.org

Edición final: vikingodemagellan.blogspot.com (V.D.M.) 

viernes, 16 de octubre de 2020

Historias Reales en el mes de Halloween

 



EL VIENTO

Dibujo Referencial


Historias y eventos reales que alguna vez sucedieron en mi vida y en la vida de mis camaradas

“Estaba en el búnker de Boromhyrr, como cada fin de semana… conversábamos tranquilamente mientras bebíamos unos vodkas y escuchábamos metal. Esa noche no estaba el resto del clan… era la madrugada del domingo y afuera la ciudad era golpeada por un “ventoral” típico de la zona, siempre son vientos de más de 120 kilómetros por hora, se escuchaba fuerte sobre los techos, sobre la calle y especialmente en las ventanas. Mientras “parloteábamos” se escucha un susurro claro de una voz que pronuncia el nombre humano de mi camarada Boromhyrr, su rostro cambia, abre los ojos como en estado de alerta… yo disimulé mi asombro y seguí conversando como si nada hubiera pasado… él me mira y me dice: “Escuché mi nombre” … y se da vuelta y comienza a observar las ventanas, afuera el viento estaba furioso. Repite: “Escuché mi nombre ¿Escuchaste algo?” - ¿Qué onda? – respondo yo, con voz de póker.

“Escuche clarito mi nombre, era una voz ronca” … estaba asombrado y me sigue preguntando: “¿En serio no escuchaste nada?” – Y ahí, para terminar el asunto le respondo que sí. – “Pensé que me estaba volviendo loco, una voz dijo mi nombre”.

La voz no fue algo sutil o un simple susurro casi inentendible, fue fuerte, clara y ronca. Fue el viento… tal vez una coincidencia, pero dejó helado a mi camarada y con más preguntas que respuestas especulativas.

 

MADRUGADA EXTRAÑA

Parque María Behety

“Estaba en casa de Boromhyrr, estaban: “Boro”, Satyrian, Sadis, Malborian-X y yo. De pronto aparece el viejo de Boro junto a su sobrino Gabriel y nos invitaron a seguir bebiendo mientras recorríamos la ciudad en su auto (Una Van) y partimos a terminar la noche y a beber unos copetes en otra parte. Llegamos al parque María Behety, al sur de la ciudad, nos bajamos y mientras bebíamos algunos salieron a caminar por el parque, yo no estaba con ganas de mover los pies y me quedé junto a la Van mientras disfrutaba un vodka con calma… no sé qué pasó, sentí que me tocaban la cara y me preguntaban si estaba bien… obvio que pregunté qué onda… y me dijeron que había agachado la cabeza como si estuviera ido… el cuento quedó ahí, volvimos como a las 7 de la mañana.

Al llegar a mi casa mi vieja estaba despierta y un poco asustada… me cuenta que toda la noche me escuchó en mi pieza, que la televisión se encendió y ella pensaba que era yo, llama a la puerta de mi cuarto y esta estaba cerrada… se apaga la tele, ella se va a acostar y me escucha caminando por el pasillo. No pudo dormir.

Me pregunta si en algún momento yo había regresado a la casa y le dije que no.

Estoy seguro que pudo ser una bilocación o desdoblamiento mental inconsciente… porque ella, mi madre, no fue la única persona que me ha visto en 2 lugares a la vez.”



 

 

Fuentes:

Fotos – Twitter.com

            spinoff.com