lunes, 28 de septiembre de 2026

Crónicas del Fracaso Útil [Sergey Lavrov i iskusstvo prosit' ob odolzheniyakh, ispol'zuya chuzhiye zadnitsy]

SERGUÉI LAVROV Y EL ARTE DE PEDIR FAVORES 

CON EL CULO AJENO

(Un masterclass en cinismo diplomático)

¡Aaah!, las Naciones Unidas, ese majestuoso escenario ‘perkele’ donde los representantes de países con historiales más manchados que el delantal de un cirujano en plena época de la peste negra... se paran en podios de mármol para dar lecciones de moral como si fueran el mismísimo Dalai Lama con traje de tres piezas. Y este fin de semana, el escenario le tocó al parco Serguéi Lavrov, el ministro de Asuntos Exteriores ruso que parece haber salido de un casting de «Villano de Película de los 80: Edición Maten a James Bond».

Aparece con esa cara de quien acaba de descubrir que el vodka se terminó, pero debe mantener la compostura sí o sí. Lavrov subió a la tribuna de la ONU para soltar una perla que ni el más optimista de los comediantes de stand-up podría haber inventado... exigir —cara de raja— la liberación de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, acompañado de un pedido bonus-track para que levanten el bloqueo a Cuba. Sí, porque cuando piensas en libertad y derechos humanos, obviamente lo primero que te viene a la mente es Rusia... es como pedirle consejos de alimentación saludable a un yanqui que vive tragando en McDonald’s.

 

EL CHISTE SE CUENTA SOLO

Imaginen la escena ‘perkele’: un funcionario del gobierno de Vladimir Putin —sí, ese mismo Putin que ha convertido la persecución de disidentes en deporte nacional y cuya idea de «diálogo democrático» consiste en envenenar opositores hasta que brillan en la oscuridad— pidiendo la liberación de alguien. Es como el lobo de Caperucita exigiendo justicia por el maltrato a los corderos. ¡Voi paska! El nivel de cinismo es tan grande que uno empieza a sospechar que en el Kremlin tienen un departamento especial dedicado a medir cuánta hipocresía de mierda pueden soltar antes de que el universo colapse bajo el peso de la ironía.

«Exigimos la pronta liberación del dirigente venezolano y su esposa», declaró Lavrov con la solemnidad de quien está pidiendo la liberación de Mandela y no de un güeón piraña cuyo gobierno ha logrado que Venezuela pase de ser el país con las mayores reservas petroleras del mundo a competir con Haití en quién tiene la economía más devastada y hecha mierda sin necesidad de un terremoto de por medio.

Y lo de «excesos», ¡Por favor! Que Lavrov hable de excesos es como que Jeffrey Dahmer dé consejos de cocina saludable po’ güeón.

En Rusia, «exceso» es sinónimo de «meditación zen». Opositores cayendo por ventanas, periodistas envenenados, y una invasión a un país soberano que ya va para el tercer año porque aparentemente Putin nunca jugó ‘Risk’ de niño y no entiende que conquistar territorios en el siglo XXI no funciona como en el ‘Age of Empires’.

 

LA PAREJA DEL SIGLO

Pedir la liberación de Maduro y Cilia Flores es, para ser claritos con la güeá, es como exigir que liberemos a un Alien y a un Depredador para que salgan a jugar. Aunque, seamos honestos, eso sería insultante para los xenomorfos y cazadores intergalácticos, al menos esos seres tienen un código de honor y una eficiencia que los venezolanos envidiarían en sus gobernantes. Maduro y Flores son más bien como Bonnie y Clyde, pero sin el glamour, sin el romance, y con la economía de un país entero como botín en lugar de unos miserables bancos de Texas.

El matrimonio presidencial venezolano es esa combinación perfecta de nepotismo ‘perkele’, narcotráfico y gestión económica que haría llorar a un mono de organización. Y Rusia, por supuesto, los defiende a capa y espada, no porque les importe particularmente la suerte del pueblo venezolano —hay que cachar que al Kremlin le importan los venezolanos tanto como le importan los derechos de los pingüinos en la Antártida— sino porque Maduro es su títere ‘vittuperkele’, su peón ‘mamagüevo’ en el tablero geopolítico, su forma de decir «mira, mamá, todavía tenemos influencia en el patio trasero de Estados Unidos».

 

DOS HULKIANOS, NINGUNA VICTORIA

Pero no nos confundamos con la güeá... Rusia no es la única protagonista de este circo de tres pistas. Rusia y Estados Unidos son dos potencias «hulkianas» que comparten más de lo que quieren admitir, ambas tienen la costumbre de meterse en guerras que no pueden ganar, bombardear países hasta la Edad de Piedra «para salvarlos», y luego sorprenderse cuando la población local no les agradece con desfiles y flores.

Estados Unidos lleva décadas demostrando que puede convertir democracias en caos con la misma eficiencia con la que Rusia convierte opositores en estadísticas de defenestración accidental. Son dos lados de la misma moneda de cobre oxidado: un güeón habla de libertad mientras financia golpes de Estado, el otro güeón habla de soberanía mientras anexa Crimea y niega que existan tanques rusos en Ucrania a pesar de que los GPS de los soldados están en ruso y traen *borscht en la lonchera. 

(*Es la sopa rusa de remolacha)

La diferencia es que Estados Unidos al menos tiene la decencia de cambiar de presidente lúser cada cuatro años, mientras que el petizo de Putin parece haber descubierto la fórmula de la inmortalidad política y se aferra al poder con la tenacidad de un parásito intestinal en temporada de vacaciones.

 

CUBA

(La isla del pasado perpetuo)

Y luego está la güeá del bloqueo a Cuba. Lavrov, con esa cara de póker que debe requerir horas de entrenamiento frente al espejo para no reírse de sus propias mentiras, pide el fin de las sanciones contra la isla como si Rusia fuera algún tipo de campeón de los oprimidos. Claaaro, porque nada dice «apoyo a la democracia» como defender a una dictadura que lleva más de seis décadas en el poder, ha convertido a sus ciudadanos en rehenes de un sistema fallido, y todavía cree que la solución a todos los problemas es culpar al embargo estadounidense mientras los dirigentes viven como oligarcas y el pueblo hace colas para comprar pollo... si es que encuentran siquiera los huesos de uno.

Pedir el fin del bloqueo desde la tribuna rusa es como que un pirómano exija regulaciones más estrictas sobre los extintores po’ güeón. Rusia no quiere que Cuba sea libre; quiere que Cuba siga siendo un cascarón vacío donde pueda instalar bases de espionaje y recordarle al mundo que todavía tienen algo de influencia en el hemisferio occidental, aunque sea en un país donde los autos de los 50 son considerados tecnología de punta porque no hay repuestos para nada fabricado después de 1989.

 

CONCLUSIÓN DEL GÜEVEO

(El tejado de vidrio y la piedra gigante)

Volviendo a Serguéi Lavrov, ese güeón que debe despertarse cada mañana, mirarse al espejo y pensar: «Hoy voy a dar otra conferencia de prensa sin reírme de mí mismo». Es admirable, en cierto sentido perverso, la capacidad de estos funcionarios ‘aka-huoras para mantener la compostura mientras el tejado de vidrio sobre sus cabezas se convierte en un invernadero de cristal templado. Hablan de derechos humanos mientras sus policías antidisturbios golpean manifestantes en Moscú, hablan de soberanía mientras bombardean hospitales en Ucrania, hablan de democracia mientras envenenan a quienes se atreven a disputarles el poder. ¡Nooo, que paren de ser tan caras de raja!

Y lo peor —o lo mejor de la güeá, dependiendo de qué tan cínico seas— es que lo hacen con la cara completamente seria, güeón, no hay un ápice de vergüenza, ni siquiera un rubor sutil, ni una mirada perdida que delate que en algún rincón de su cerebro hay una neurona solitaria gritando «¡Pero si nosotros hacemos exactamente lo mismo!».

Así que la próxima vez que Lavrov o cualquier representante ruso ‘vittuperkele’ suba a una tribuna internacional a dar lecciones de moral, recordemos que estamos ante un artista del cinismo, un maestro de la desfachatez, un virtuoso de la hipocresía diplomática. Y sonrían cabros, porque al menos nos dan material de comedia que ningún guionista podría inventar. La realidad ‘perkele’, en su absurdo, siempre supera a la ficción.

Y mientras tanto, Maduro seguirá donde está, Cuba seguirá siendo Cuba, y Rusia seguirá preguntándose por qué el mundo no los quiere invitar a las fiestas. Spoiler: es porque llegan, se orinan y se cagan en el sofá, y luego exigen que les sirvan el pastel primero.

¡Que paren de gozar!

¡Vittu ne kaikki!

[Spoiler: las termitas hacen fila cada vez que ven a Serguéi Lavrov para comerse esa tremenda cara de palo que tiene]



 

Escrito por: Olog Krevalora.

Portada: V.D.M. Creada con AI.

Edición final: Olog Krevalora. 

Rezyklon presenta: «Tähdetön»

 


SIN ESTRELLAS


«Ya la oscuridad desciende,

se cierne sobre la tierra de los muertos.

El cielo agacha nuestras cabezas

y oculta de nuestros ojos la destrucción.

 

Solo, desde la noche, tiendo las manos hacia la luz.

A través de ella grito: "¡Déjenme salir!".

Nadie dice una sola palabra;

apenas se sumerge en el sueño.

 

Ya no queda el resplandor del mundo en llamas,

la añoranza de la vida ha sido arrastrada lejos.

Un pesado trineo nos sigue,

la muerte está a nuestros pies.

 

Arriba, solo un cielo sin estrellas;

abajo, una tierra sin vida.

 

Ya la oscuridad alcanza

el último confín del mundo.

Los recuerdos, escapados como humo,

las ciudades de los hombres.

 

Un tiempo colmado de vida,

grabado en sangre y ceniza.

Arriba, solo un cielo desolado;

abajo, una tierra abandonada.

 

Solo, desde la noche, tiendo las manos hacia la luz.

Todavía grito: «¡Déjenme salir!».

 

Hierve el mar contaminado.

La piedra ensangrentada de las calles emerge de su envoltura.

Nuestro final todavía bordea las nubes.

 

El aire aquí es tan pesado.

El agua corre envenenada.

Solo las armas de la guerra se oxidan,

abandonadas en el fondo.

 

¿Dónde enterrar los cuerpos?

¿Adónde correr cuando salga el sol?

¿Alguien verá si levantamos nuestras banderas?

 

Un viento caliente, por un instante, barre la costa.

Con él desaparece un ave blanca.

 

Nada vive ya,

nada queda atrás.

 

Aquí, cada paso es tan pesado.

No se ve el camino bajo las piedras.

El norte se oculta tras las nubes.

El paisaje gris atrapa fantasmas.

 

El pasado se borra en silencio

hacia el horizonte.

 

Bajo nuestros pies, una tierra de aflicción,

donde ya nada vive».

 

Lírica escrita por: Moonsorrow.

Álbum: Varjoina kuljemme kuolleiden maassa.

Portada: V.D.M.

Edición final: V.D.M.

domingo, 27 de septiembre de 2026

Trollish News [El Imperio del Bla Blá]

 




EL IMPERIO DEL BLABLÁ:

CRÓNICA DE UNA GUERRA QUE TRUMP NO PUEDE GANAR (NI EMPEZAR)

Hace unos días que ando con ganas de pelar crudo a ese viejo dictador con pelo de nube de Donald Trump, sip, y hablo del «artista del trato»... que descubrió que Irán no negocia con payasos que hociconean a diestra y siniestra.

 

BOMBARDEO I:

EL NAPOLEÓN DE WALMART

Ahí está él (ella, la güeona imperialista) Donald Trump, el güeón lúser que se cree Napoleón Bonaparte, pero que en realidad es más bien como un tarro de jurel tipo salmón. Seee, pelo de nube es como el hotel que anuncia spa de lujo, y se trata de una tina que burbujea en el cuarto de baño... es como sushi de feria: arroz con salchicha enrollado en lechuga. Se pasea por el Despacho Oval con la pose de conquistador, con esa corbata roja que grita «mírenme», con ese peinado que parece un nido de pájaros en plena tormenta, y declara con toda la pompa de un emperador romano:

—«Vamos a ganar. Vamos a ganar como nunca han visto ganar. Tenemos el ejército más poderoso de la historia. Vamos a aplastar a Irán. Los vamos a aplastar». 

Y luego... no pasa nada de nada. Bueno, no exactamente nada. Hay tuits, muchos tuits pajeros, hay amenazas pungas, hay frases grandilocuentes, hay ese discurso de «América Primero» que suena como un himno de estadio de fútbol americano en bucle infinito.

Pero, cabros, ¿saben qué güeá no hay?

Resultados.

 

BOMBARDEO II:

EL ARTE DEL TRATO

(O CÓMO VENDER HUMO EN EL MERCADO INTERNACIONAL)

Trump se autoproclama «el mejor negociador de la historia».

Dicen que escribió un libro llamado 'El arte del trato'... debió ser un folleto de dos páginas con una foto suya en la portada y la frase: «Si dices que vas a ganar suficientes veces, la gente te va a creer».

Porque vamos a ver, señor presidente:

— Amenazó con «fuego y furia como el mundo nunca ha visto» → Irán respondió con misiles.

— Dijo que «no permitiría que Irán tuviera armas nucleares» → Irán sigue enriqueciendo uranio como si no hubiera mañana.

— Prometió «destrucción total» → Los iraníes se rieron, publicaron memes y siguieron con su vida.

 

Mientras tanto, los pederastas iraníes no se arrodillan. No se arrodillan ni ante el imperialismo QL yanqui, ni ante las putas sanciones, ni ante las amenazas. Son como ese vecino concha de su madre que se niega a vender su casa aunque le ofrezcas el doble del valor de mercado... solo que con misiles hipersónicos y una capacidad de aguante que pondría celoso a un camello en pleno desierto. Seee, digamos las güeás como son.

 

BOMBARDEO III:

SI ESTADOS UNIDOS ES TAN PODEROSO, ¿POR QUÉ SIGUEN DANDO JUGO?

Aquí viene la pregunta del millón, la que nadie en Washington quiere responder:

Si eres la superpotencia indiscutible, la única con portaaviones en todos los océanos, con bases militares en más de 70 países, con el presupuesto de defensa más grande del planeta... ¿por qué chucha llevas meses amenazando y no has hecho ni una güeá?

«Cabeza de nido» es como ese matón de la escuela que presume de pegarle a todos, pero cuando llega el chico nuevo que no le tiene miedo, se queda paralizado y con los calzoncillos con una frená de camión.

Estados Unidos sigue «dando jugo» — como dirían en mi aldea — porque:

— Irán no es Irak. No es un país sin ejército, sin aliados y sin recursos. Irán tiene un ejército entrenado, tiene aliados en toda la región (Hezbolá, los hutíes, Siria, Rusia en el fondo), y tiene la capacidad de convertir el Golfo Pérsico en un infierno para el transporte de petróleo.

— El mundo QL ha cambiado, ya no es 2003... China observa, Rusia observa, y todos los países del sur global observan. Una invasión a Irán sería el mayor desastre estratégico desde Vietnam, y Trump lo sabe. Aunque su puto ego no se lo quiera admitir.

— Las sanciones güeonas no funcionan. Llevan 40 años sancionando a Irán. ¿Y qué güeá ha pasado? Que Irán ha desarrollado su propia industria militar, ha diversificado su economía, y ha aprendido a vivir sin el beneplácito de Washington.

¡JA! ¡Hasta el loli!

 

BOMBARDEO IV:

IRÁN GOLPEA, Y GOLPEA FUERTE

Mientras «cabeza de nube» (Trump) tuitea amenazas desde su torre de marfil (literalmente, su torre de marfil en Nueva York), los iraníes han estado ocupados haciendo lo que mejor saben: responder con hechos.

— Bases estadounidenses atacadas: Ain al-Asad, la base más importante en Irak, recibió misiles balísticos que dejaron a los soldados gringos conmocionados y con conmociones cerebrales po' güeón. La respuesta de Trump fue... un tuit. «Todo está bien». Claro, toda la güeá está bien cuando los misiles no caen en tu jardín.

— Arsenal destrozado: Se habla de drones, de sistemas de defensa aérea, de equipos de inteligencia. Los iraníes han demostrado que no necesitan gastar miles de millones en tecnología de punta para volarles la raja. Con ingenio, con estrategia, con esa paciencia QL que da siglos de civilización, han convertido la superioridad tecnológica yanqui en un mito, ¿Cachan o no?

— El dron Global Hawk: Ese famoso puto dron de 220 millones de dólares que Irán derribó con un misil de fabricación propia. 220 millones de dólares en el fondo del mar (a esta hora los restos del dron son un departamento donde se juntan Bob Esponja y sus amigos a carretear), mientras Trump decía que «fue un gran error de Irán». No, «cabeza de nido», el error fue tuyo por pensar que podías espiar impunemente el espacio aéreo iraní... y te lo mandaron a guardar hasta el fondo.

 

BOMBARDEO V:

LOS EMIRATOS ÁRABES SE BUSCAN LA VIDA

 (Y NO ES CON LOS GRINGOS)

Puta, y aquí viene la parte más irónica de toda esta tragicomedia:

Los Emiratos Árabes Unidos, el aliado más fiel de Estados Unidos en la región, el que ha comprado armamento estadounidense por miles de millones, ha decidido que ya no confía en la protección del Tío Sam.

¿En serio?

¿El mismo país que permitió que Estados Unidos usara sus puertos y bases?

¿El mismo que firmó los Acuerdos de Abraham con Israel para complacer a Trump?

Pues sí. Cuando cachai que tu «protector» no es capaz de defender ni sus propias bases, cuando ves que el «león» que te prometió protección es en realidad un gatito doméstico con una melena postiza, buscas alternativas. ¡Obvio!

Y las alternativas QLs son:

— Acercamiento a China: Los chinos, que siempre están donde Estados Unidos no puede estar, han firmado acuerdos estratégicos con los Emiratos.

— Diálogo con Irán: Porque, seamos honestos con la güeá, Irán está a la vuelta de la esquina, y los misiles no distinguen ni mierda entre un soldado estadounidense y un jeque emiratí.

— Alianzas regionales: Nuevos acuerdos de defensa con países que realmente pueden responder si alguna güeá sale mal.

 

Güeón, es como cuando tu mejor amigo te promete que te va a defender en el recreo, pero cuando llega el matón, tu amigui se esconde detrás de la puerta cagao de miedo... después es obvio que vas a buscar otros amigos que sí te cuiden el culo.

 

BOMBARDEO VI:

TRUMP, EL BUFÓN DEL ESCENARIO MUNDIAL

Vamos a ser honestos con el güeveo... Donald Trump es un chiste, un chiste malo estilo «el flaco», que se alarga demasiado y que nadie se atreve a cortar porque da miedo ver cómo termina.

Es un bufón de mierda que:

— Usa la verborrea como arma: Habla, habla, habla. Amenaza, promete, y chamullea, pero cuando llega el momento de actuar, se queda en silencio o tuitea algo vago, o sea, tuitea cualquier güeá tirá de las mechas.

— Confunde su ego con la realidad: Cree que su personalidad QL magnética puede intimidar a líderes güeones que llevan siglos lidiando con imperios. Jomeini, Khamenei, Ahmadinejad... todos esos pobres güeones han visto pasar presidentes estadounidenses. Y todos siguen ahí. Trump es solo otro capítulo en la historia de la decadencia imperial.

— Se cree Napoleón Bonaparte: Pero este Napoleón gringo de gama baja no va a ninguna parte. Napoleón conquistó Europa. Trump no puede conquistar ni el debate sobre el muro fronterizo. Napoleón fue derrotado en Waterloo. Trump fue derrotado en... bueno, en todas las güeás. Es el emperador sin ropa, pero en versión siglo XXI: con traje de Armani, corbata roja, y un teléfono que usa como cetro para lanzar rayos de 280 caracteres.

 

BOMBARDEO VII:

LA GUERRA QUE NO PUEDE GANAR

Y aquí estamos cabros, en el 2026, con Trump todavía en la Casa Blanca (o al menos eso dice él), con Irán más fuerte que la chucha, con los aliados huyendo como ratas, y con un imperio yanqui que se desmorona en cámara lenta.

La puta verdad es simple:

Trump no puede ganar una guerra contra Irán, no porque no tenga el poder militar, porque lo tiene, no porque no tenga los recursos, porque los tiene... sino porque:

— Irán no tiene ni una güeá que perder: Los líderes iraníes llevan 40 años bajo presión, esos viejos pedófilos están acostumbrados a cualquier güeá, han sobrevivido a la guerra con Irak, a las sanciones QLs, a las amenazas constantes, no van a doblegarse ni cagando ante un presidente que cambia de opinión cada 5 minutos po' güeón.

— El mundo ya no sigue a Estados Unidos: China, Rusia, India, incluso algunos países europeos lúseres, ya no se alinean automáticamente como perras con Washington como lo hacían antes. Una guerra contra Irán sería un desastre diplomático sin precedentes en la güeá. 

— El pueblo estadounidense está cansado de tanta güeá: Nadie quiere otra guerra en Oriente Medio, nadie quiere ver ataúdes envueltos en banderas, ningún güeón quiere pagar más impuestos maricones para financiar la venganza personal de un presidente conchas de su madre con ego inflado.

 

EPÍLOGO:

EL BUFÓN Y SU ESPEJO

Güeón, dicen que la historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa. La guerra de Irak fue la tragedia, miles de muertos, un país destruido hasta las güéas, un imperio maraco que mostró su verdadera cara.

La guerra contra Irán es la farsa. Un presidente que promete «fuego y furia» y termina pidiendo negociaciones. Un imperio que amenaza con «destrucción total» y termina viendo cómo sus bases reciben misiles sin respuesta. ¿Cachan? No hay peor loca que la boca.

Trump se mira al espejo y ve a Napoleón, pero los iraníes, los árabes, los chinos, los rusos, y la mitad del planeta, ven a un payaso con pelo ridículo y con un megáfono.

Y mientras tanto, Irán sigue ahí, firme, orgulloso, sin arrodillarse, porque hay algo que el imperialismo yanqui nunca ha entendido ni por si acaso: hay pueblos que prefieren morir de pie a vivir de rodillas... y eso, mister Trump, no se gana con tuits que valen callampa.

 

Bueno cabros, dejo este artículo hasta aquí. Tengo sed y hambre... pero no se preocupen por Trump... que el espectáculo continuará... todos ya cachamos que con el pasar del tiempo ese viejo QL seguirá peinando la muñeca full premium.



 

Escrito por: Gandworf.

Portada diseñada por: Olog Krevalora.

Edición final: Gandworf.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Crónicas del Fracaso Útil [La Farsa de las Naciones «Unidas»]



LA FARSA DE LAS NACIONES UNIDAS

(Un circo de títeres en Nueva York) 

Les explicaré —a mi estilo— por qué la 81ª Asamblea General es apenas otra reunión de monigotes aplaudiendo al vacío.

 

INTRO

Se reunieron los mandatarios del mundo —con algunas excepciones por supuesto, porque siempre hay excepciones cuando el poder real decide quién merece sentarse en la mesa— para hablar frente a los que dirigen la ONU, esa organización inútil y siniestra que no sirve para nada y que solo trabaja para los intereses de los poderosos y el gobierno oculto. 

La Asamblea de la ONU es un foro donde el aire acondicionado es lo único que funciona con eficiencia y donde la retórica vacía se recicla como si fuera energía sostenible. Nos venden la idea de un «concierto de naciones», pero lo que realmente escuchamos es la cacofonía de egos inflados y el eco de un gobierno oculto que mueve los hilos mientras los mandatarios bailan al ritmo que el Pentágono y Wall Street decidan. 

ONU, esa organización «funesta» que se presenta como la guardiana de la paz mundial mientras el mundo arde en llamas.

¿Cuántos genocidios, cuántas limpiezas étnicas y cuántas guerras de expansión han ocurrido bajo la mirada complaciente de sus directivos? La ONU no detiene guerras; la ONU administra la narrativa de las guerras. Es un club social para que los poderosos sigan siendo poderosos y para que los débiles tengan un micrófono donde suplicar clemencia antes de ser aniquilados. Su incapacidad no es accidental; es estructural. Un organismo que depende del financiamiento y el veto de las potencias no puede, por definición, combatir a esas mismas potencias. Es un perro que muerde la mano que lo alimenta solo cuando el dueño le da permiso para hacerlo.

Y hablan. Y hablan. Y cuando terminen de hablar, el mundo seguirá exactamente igual... Gaza arde como cordero a la parrilla, Ucrania sangra, Sudán se desangra en silencio, y el Consejo de Seguridad sigue siendo el club de los cinco matones que deciden quién vive y quién muere según sus caprichos petrolíferos.

¿Qué nos deja este festival de hipocresía diplomática que termina el 28 de septiembre?

Entremos en el análisis de las intervenciones que han ocurrido hasta el momento, ese ejercicio de masturbación política donde cada líder cree que está cambiando el mundo mientras solo llena hojas de papel que terminarán en la trituradora.

Abran una cerveza porque esto se viene denso.

 

LULA Y EL PATIO TRASERO QUE NUNCA FUE SUYO

Habló Luiz Inácio Lula da Silva ante un auditorio repleto —porque el populismo carismático siempre atrae a la masa, porque Brasil, al fin y al cabo, sigue siendo el gigante dormido que nadie quiere despertar del todo— y en su intervención dijo que su país «no cabe en el patio trasero de nadie», refiriéndose a los dichos de Donald Trump, quien aseveró en marzo de 2026 que América Latina era el patio trasero de Estados Unidos.

Qué curioso... Lula se ofende ahora, cuando durante décadas Brasil ha sido exactamente eso... un patio trasero donde Washington arroja sus sobras, sus dictaduras apoyadas, sus golpes de Estado financiados y sus políticas de ajuste estructural que convierten la selva amazónica en un parque temático para multinacionales. Lula habla de soberanía mientras el Banco Central brasileño sigue las órdenes de Wall Street. Habla de autonomía mientras la Amazonia se convierte en carbono para que Europa se lave la conciencia.

La ironía es perfecta... Lula evitó al canciller estadounidense Marco Rubio como quien evita a un acreedor en la calle, pero su economía sigue atada al dólar como un perro a su correa. El patio trasero se ofende de ser llamado patio trasero, pero no deja de ladrar cuando su dueño silba.

 

MILEI

(El león que maúlla)

Javier Milei subió al podio y siguió con su retórica de siempre... Las Malvinas son argentinas y no van a claudicar en su sueño de recuperarlas (la eterna canción de cuna de la diplomacia argentina: un sueño recurrente que nunca despierta). Milei dedicó un tercio de su discurso a este tema, como si las palabras pudieran devolver territorio perdido hace más de cuatro décadas. «Malvinas es para nosotros una causa nacional», rebuznó, mientras su propio gobierno entregaba pedazos de la Patagonia a intereses extranjeros con una velocidad que haría sonrojar a los vendedores de espejos del siglo XIX.

Hay que recordar que Trump no adhiere tanto ni apoya a Inglaterra en esto, de hecho, el presidente estadounidense declaró apenas unas semanas atrás que la posición de EE.UU. sobre las Malvinas está «bajo revisión», una amenaza velada contra Londres por no aumentar suficientemente su gasto militar en las guerras que Washington decide emprender.

¿Será por las disputas que tiene con la UE? Por supuesto. Las Malvinas son para Trump lo que son para todos los estadounidenses... un punto de presión, una palanca, una herramienta para doblar a los británicos cuando se niegan a seguir el guion.

Milei, el supuesto libertario que habla de achicar el Estado, no duda en usar el aparato diplomático para promover una causa nacionalista que sabe perfectamente que no puede resolver. La ONU, dijo, es «inútil», y tiene razón, pero su alternativa es peor, alinearse con Trump, con Netanyahu, con los sionistas que sueñan con la Patagonia como su «tierra prometida alternativa».

Milei ya firmó acuerdos militares con Israel, facilitó la compra de tierras en el sur a capitales israelíes, y mientras habla de soberanía sobre unas islas que no controla, entrega el territorio que sí controla a quienes quieren colonizarlo.

¿No es surrealista todo esto?

 

KAST

(El enano en el hoyo)

Habló también José Antonio Kast, en un auditorio con pocos asientos llenos —esto demuestra que el peso de Chile es tan bajo como un enano metido en un hoyo. Se refirió al Estrecho de Magallanes, habló de soberanía, y realizó un resumen simplón y aburrido para llamar a la inversión extranjera a mirar a nuestro país. «Chile está de vuelta», dijo, como si el país se hubiera ido a otro planeta de vacaciones y no hubiera estado aquí todo el tiempo, sufriendo los embates del neoliberalismo que su propio sector impulsó durante décadas.

Pero lo más interesante —o lo más preocupante, según se mire toda esta mierda— fue su adhesión al «Escudo de las Américas», esa iniciativa creada por Donald Trump en marzo de 2026 que promete usar «fuerza militar letal» contra los cárteles de droga. Chile pasó de ser observador a adherente formal, uniéndose a Argentina, El Salvador, Ecuador, Perú, Paraguay y otros gobiernos de derecha que han decidido que la seguridad pública se resuelve con acuerdos militares y no con políticas sociales.

Esto no gustó a los sectores de la oposición que ven con desconfianza esta alianza para combatir el narcotráfico. Y es cierto, Kast asume livianamente que esto es solo coordinación y ayuda entre países para combatir el flagelo de los narcos, pero sabemos que lo que quiere Trump es otra cosa muy distinta a lo que piensa el mandatario chileno. Seamos honestos: llamar «coordinación» a la sumisión absoluta hacia Trump es un ejercicio de optimismo delirante.

El «Escudo de las Américas» es, en realidad, y digamos las cosas como son... el regreso de la Doctrina Monroe disfrazada de cooperación antinarcóticos. Trump no quiere ayudar a Chile; quiere usar a Chile. Quiere bases, quiere inteligencia, quiere tropas que pueda desplegar cuando le convenga. Y aquí quiero detenerme unos segundos...

 

LA GEISHA Y EL SEÑOR

¿Por qué actuar como perrito servil a los caprichos de Trump y de Estados Unidos cuando a Chile no lo pescan ni en bajada?

¿Por qué actuar como geisha con los gringos cuando nos subieron los aranceles?

¿Qué gana nuestro país uniéndose a ese grupo?

¿Sabrá Kast que es bastante inconveniente unirse a ese bloque porque en algún momento le pedirá a Chile tropas o algo más?

La respuesta es simple y terrible: porque Chile, al igual que Argentina, al igual que Brasil, ha sido educado durante décadas para creer que su soberanía es negociable, que su independencia es un lujo que no puede permitirse, que su futuro pasa por Washington, y no por Santiago.

Kast no se da cuenta —o no quiere darse cuenta— de que todos están haciendo tratos con el diablo. Existe una alianza entre Trump, Milei, Netanyahu y otros serviles para lograr los sueños de Trump. Los sionistas como Milei y Netanyahu quieren la Patagonia. Argentina ya les ha entregado territorio a los israelíes y a los gringos mediante acuerdos militares, compras de tierras y la apertura indiscriminada de recursos estratégicos.

¿Luego vendrán por el sur de Chile?

 

LA ONU

(El teatro de sombras)

Volvamos a la ONU, ese cadáver diplomático que sigue respirando por inercia. Fundada en 1945 para «mantener la paz y la seguridad internacional», ha logrado exactamente lo contrario... ha legitimado guerras, ha mirado para otro lado mientras genocidios ocurrían bajo sus narices, y ha convertido el derecho internacional en un catálogo de sugerencias que los poderosos pueden ignorar a voluntad.

Desde la guerra de Corea hasta la invasión de Irak, desde Ruanda hasta Gaza, la ONU ha demostrado una capacidad asombrosa para producir resoluciones que nadie cumple, sanciones que no funcionan, y misiones de paz que terminan escandalizándose por abusos sexuales o corrupción. El Consejo de Seguridad, con sus cinco miembros permanentes armados hasta los dientes, es una burla a la idea misma de democracia internacional, lean esto bien... cinco países deciden el destino del mundo, y tres de ellos están permanentemente en guerra o apoyando guerras.

La ONU no sirve para detener guerras porque nunca fue diseñada para eso, fue diseñada para gestionar conflictos entre potencias, para dar una apariencia de legitimidad a las decisiones de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, para que el imperialismo tuviera un rostro humanitario. Cuando la ONU actúa, lo hace para legitimar intervenciones occidentales... cuando no actúa, es porque alguno de los cinco matones del Consejo de Seguridad ha puesto su veto.

Gaza es el ejemplo más reciente y más obsceno, pero nivel satánico, ... mientras Israel bombardeaba hospitales, escuelas y campos de refugiados, la ONU producía resoluciones que Israel ignoraba con el apoyo de Estados Unidos. Más de 40.000 muertos —y la cuenta sigue— mientras el secretario general pide «autocontrol» ... como quien pide a un puma hambriento que no se coma a las ovejas tan rápido.

 

EL GOBIERNO OCULTO Y LOS TÍTERES VISIBLES

Sincerémonos... lo que vemos en Nueva York no es diplomacia, es teatro barato... cada discurso, cada declaración, cada apretón de manos es coreografiado para mantener la ilusión de que existe un orden internacional basado en reglas, cuando todos sabemos que el único orden que existe es el de la fuerza bruta y el capital.

Trump, Milei, Netanyahu, Kast —todos ellos son títeres de fuerzas mayores, de intereses económicos que trascienden las fronteras, de corporaciones que no tienen patria, pero sí ejércitos privados, de fondos de inversión que compran deuda soberana como quien compra ganado. La Patagonia no interesa por su belleza; interesa por su agua, por sus minerales, por su posición estratégica frente a la Antártida. Las Malvinas no interesan por sus habitantes; interesan por sus recursos petroleros y su ubicación militar.

Mientras los presidentes latinoamericanos se pelean por migajas de soberanía simbólica, los verdaderos dueños del mundo —los que nunca aparecen en las fotos oficiales, los que no dan discursos en la ONU, pero sí órdenes en Davos y Bilderberg— siguen trazando mapas, comprando tierras, firmando tratados que nunca veremos.

 

LA CONCLUSIÓN QUE NO QUEREMOS VER

La 81ª Asamblea General de la ONU terminará como todas las anteriores... con un comunicado final que nadie leerá, con promesas que nadie cumplirá, y con el mundo un poco más cerca del precipicio. Lula volverá a Brasil para seguir negociando con el FMI. Milei volverá a Buenos Aires para seguir vendiendo la Patagonia. Kast regresará a Santiago para preparar la entrega de Chile al «Escudo de las Américas».

Y la ONU sigue ahí, en su edificio de Nueva York, cobrando sus salarios, produciendo sus resoluciones, manteniendo viva la mentira de que la comunidad internacional existe, de que el derecho internacional importa, de que la paz es posible mientras cinco países tengan derecho a vetarla.

No sirve para nada, pero esa es precisamente su función, servir de escenario para que los crímenes del poder parezcan debates, para que la dominación parezca cooperación, para que la entrega de soberanía parezca integración regional.

El «Escudo» es la puerta de entrada. Primero llega la «ayuda contra el narco», luego llega el «apoyo militar», y finalmente llega la ocupación administrativa de zonas «estratégicas». Kast y los suyos creen que están haciendo tratos inteligentes; en realidad, están haciendo tratos con el enviado del diablo, y el diablo siempre cobra la deuda con intereses territoriales.

La ONU sigue siendo el circo, los mandatarios los payasos y nosotros los espectadores que pagan la entrada con sus impuestos. 

Mientras Chile se esfuerza por ser la mascota favorita de Trump, el mapa del sur se redibuja en oficinas oscuras donde la soberanía es solo una palabra obsoleta en un diccionario que ya nadie lee.

El patio trasero sigue siendo patio trasero. Solo que ahora los inquilinos aplauden mientras les suben el alquiler.



 

Escrito por: Vëthriön Asathørn y el Dream Team de Trollish News.

Portada diseñada por: V.D.M.

Edición final: Vëthriön Asathørn. 

jueves, 24 de septiembre de 2026

Abre los Ojos [Ocaso: El reloj corre rápidamente]




ELLOS SABEN LO QUE SE AVECINA, PORQUE LO PLANEARON.

«No hay forma de evitar el colapso final de un auge económico provocado por la expansión del crédito. La única alternativa es que la crisis llegue antes, como resultado del abandono voluntario de una mayor expansión del crédito, o después, como una catástrofe final y total de la moneda en cuestión.» – Ludwig von Mises

Cualquiera que viva en el mundo real, yendo al trabajo, comprando comida, pagando el alquiler, llenando el tanque de gasolina, pagando las facturas de servicios públicos, pagando los impuestos sobre la propiedad y, en general, tratando de vivir una vida honesta y trabajadora con un par de semanas de vacaciones al año, sabe que los Trump, Bessent y Warsh del mundo le están contando un montón de mentiras.

Están creando narrativas falsas, falsificando las estadísticas económicas, mintiendo sobre lo grave que es nuestra situación económica y, sobre todo, gastando e imprimiendo dinero fiduciario a una velocidad vertiginosa en un intento desesperado por dar la apariencia de normalidad, cuando en realidad estamos viviendo el período más anormal, corrupto, degenerado y peligroso de la historia.

Nos dirigimos a toda velocidad hacia un colapso económico, una caída financiera inflacionaria y, posiblemente, una guerra mundial, y a nadie parece importarle ni reconocer la realidad.

(Nibiru Conection)

 

«Si no percibes la extrema aceleración hacia este oscuro futuro distópico, entonces no estás prestando atención, estás atrapado en tu disonancia cognitiva o eres uno de los secuaces bien pagados que promueven el nuevo orden mundial que se avecina.

El despliegue casi desesperado de miles de centros de vigilancia de datos se debe a que su mundo tecnogulag requerirá una capacidad de procesamiento de datos casi inimaginable para rastrear a cada persona en el planeta; registrar nuestros movimientos, gastos, interacciones en redes sociales y conversaciones; e imponer castigos (inmovilizar tu auto, bloquear tus tarjetas de crédito, congelar tus cuentas bancarias).

El rápido despliegue de cámaras de vigilancia en todo el país es un componente clave de su plan tecnogulag.

Quieren tener la tecnología lista antes del colapso financiero.

Es una carrera contrarreloj.

Saber que estamos en la fase final de este Cuarto Giro debería haberme dado una idea de lo grave que se pondría la situación, pero darme cuenta de lo maliciosa, inmoral y satánica que está demostrando ser la clase pedófila de Epstein es asombroso.

Estamos en medio de una batalla existencial contra el mal diabólico por el futuro de la humanidad.

Perder significará el fin de las libertades y el estilo de vida que hemos disfrutado durante 250 años.

Hace sesenta años, Carroll Quigley reveló las manos invisibles que controlan el sistema, y ​​ahora están haciendo todo lo posible para implementar su plan y asegurarse de que no poseamos nada y ellos lo controlen todo.

Estamos viviendo la tragedia.

La esperanza no bastará para vencer a un enemigo tan decidido. Si quieres un futuro para tus hijos y nietos, debes actuar ahora y hacer todo lo posible para sabotear sus centros de datos».

(Nibiru Conection)

 

«Es completamente comprensible sentir frustración cuando se percibe que las opiniones alternativas o el cuestionamiento de lo establecido reciben rechazo o críticas severas en la sociedad.

La sensación de que existe una fuerte presión para alinearse con ciertas narrativas es un tema de debate muy real.

Desde el punto de vista de la psicología social y la sociología, este fenómeno no se debe necesariamente a un «control mental» en el sentido de la ciencia ficción, sino a dinámicas del comportamiento humano bien documentadas:

• Conformidad social: El deseo innato de pertenecer a un grupo y evitar el aislamiento social lleva a muchas personas a adoptar la opinión de la mayoría.

• Sesgo de confirmación: Las personas tienden a aferrarse a la información que valida sus creencias actuales y a rechazar enérgicamente lo que las desafía.

• Polarización en redes sociales: Los algoritmos de internet a menudo crean «cajas de resonancia» donde se premia el pensamiento único y se penaliza la disidencia, lo que intensifica las reacciones negativas hacia quienes opinan diferente.

El pensamiento crítico y el cuestionamiento constructivo son fundamentales para el avance científico, político y social, aunque a menudo enfrenten resistencia por parte del statu quo».

(Nibiru Conection)






































 


 

 

Fuentes:

Después de la tormenta.

Nibiru Conection.

No + Secretos.

Misterios Ocultos.

Disidente Incontrolado.

Consciencia Tierra Plana.

stonetoss.com

semana.com

Saliendo de la Matrix.

Edición final: Vëthriön Asathørn.