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miércoles, 13 de mayo de 2026

Trollish News Sin Filtro [Caso Lavín Jr. & El gobierno de Kast: más peleas que soluciones]

 




CASO LAVÍN JR. — LA TELENOVELA DEL «NIÑO BIEN» Y LA ROBOTINA APOCALÍPTICA

Nuevos antecedentes dicen que la guerra al interior de la familia Lavín ya parece una mezcla entre teleserie mexicana, capítulo perdido de ‘Mujer, Casos de la Vida Real’ y reality flaite de las tres de la mañana. Porque claro, ahora salen los güeones deslenguados diciendo que la madre de Joaco Jr. no soporta a Cathy Barriga y sinceramente, esto debe venir fermentándose desde hace más años que yogurt olvidado en camping de verano.

Uno se imagina perfectamente la escena inicial de esta tragedia griega versión Vitacura-Maipú. La señora Lavín viendo a su hijo llegar enamorado de la ex Robotina de Mekano y pensando por dentro:

«Dios mío, este pendejo caliente de mierda se va a meter en un hoyo del que no saldrá jamás». 

Y es que seamos sinceros con el güeveo cualquier madre más o menos cuerda habría levantado una ceja olímpica viendo el panorama de la güeá. Porque no estamos hablando de una relación piola precisamente. Estamos hablando de una figura mediática salida de la fauna televisiva chilena de los 2000, esa dimensión donde el escándalo era deporte nacional y donde cada panelista gritaba más fuerte que vendedor de feria.

Mekano no era un programa era una incubadora de futuros problemas judiciales, traumas psicológicos y romances que parecían maldiciones ancestrales.

Y Joaco Jr., obviamente, como cualquier joven con las hormonas trabajando horas extra, seguramente veía a la Robotina bailando y el cerebro se le apagaba más rápido que transformador en temporal sureño y pulía el cohete como malo de la cabeza. El hombre probablemente estaba convencido de que había encontrado al amor de su vida cuando en realidad estaba firmando un pacto demoníaco emocional con consecuencias administrativas, mediáticas y espirituales.  

Porque esa güeá pasa siempre: el hombre piensa con el cohete, y después termina pagando la cuenta con intereses, embargo y portada en matinal.

Entonces pasan los años, aparecen investigaciones perkeles, declaraciones cruzadas, peleas familiares, cuchillazos internos y todos los güeones empiezan a actuar como si recién descubrieran que había problemas. ¡Pero si esta cuestión se veía venir desde que el primer productor de televisión dijo:

«Pongámosle Robotina y hagámosla bailar con luces fluorescentes y mostrando carne»!

 

Aquí nadie es inocente del güeveo. Nadie.

Porque también existe la posibilidad inversa de la güeá: capaz que Joaco Jr. no fuese una pobre víctima arrastrada al lado oscuro capaz que ambos se hayan alimentado mutuamente como dos agujeros negros de farándula, ego y decisiones cuestionables.

Tal vez Cathy tomó a Joaco y lo convirtió en una versión humana de trámite judicial permanente.

O tal vez Joaco descubrió en ella la posibilidad de vivir la fantasía completa del niño cuico que siempre quiso sentirse rebelde, peligroso, cachero y televisivo.

Porque hay algo profundamente chileno en toda esta güeá: la obsesión de ciertos políticos por jugar a ser «familia tradicional» mientras alrededor tienen un nivel de caos que haría ver estable a un circo manejado por monos con cuchillos po’ güeón. Hoy, la familia Lavín no tiene nada que envidiarle a la familia de los Locos Adams.

Y mientras tanto el país entero mirando esta teleserie absurda como si fuera campeonato nacional: la suegra odiando a la nuera, el hijo atrapado al medio, la ex alcaldesa respondiendo indirectas, los matinales y programas de farándula alimentándose del drama como buitres hipertensos, y Twitter convertido en coliseo romano para opinólogos con foto de animé y bandera política en el perfil.

 

La gran pregunta de esta güeá sigue siendo la misma:

¿Quién llevó al lado oscuro a quién?

 

Porque a estas alturas de la güeá ya no sabemos si estamos viendo una historia de corrupción, una tragedia familiar o simplemente la secuela degenerada de Mekano que nadie pidió pero que igual todos miran.

En otra oportunidad seguiremos desmenuzando a los Lavín porque creo que seguirán dando jugo.

 

SIGUEN LOS PROBLEMAS — EL «GOBIERNO ORDENADO» QUE TERMINÓ PARECIENDO FERIA LIBRE CON MICRÓFONO

En el último tiempo el gobierno de Kast está dando un jugo brutal con subsecretarios, ministros y peleas internas dignas de curso universitario lleno de egos vittuperkeles insoportables. Cada semana aparece un nuevo round en la güeá, una nueva filtración o algún iluminado disparándose en las patas frente a las cámaras.

Ahora la pelea es entre la ministra Ximena Lincolao y el subsecretario Rafael Araos. Otro capítulo más de esta serie llamada: «Derecha Unida pero no mucho».

Y para condimentar todavía más este guiso rancio, aparece el tema de los patrimonios no declarados completamente. Pero la ministra no se conformó con hundirse sola no señor. La mujer aplicó la clásica estrategia chilena del: «si hunde el barco, me llevo a toda la tripulación, los salvavidas y hasta las gaviotas».

Básicamente salió a decir: «Oye, pero otros ministros también lo hicieron».

Maravillosa táctica.

La defensa jurídica versión cabro chico pillado copiando: «¡Profe, pero el Benjamín también estaba copiando!».

Y esta güeá deja algo clarísimo: el principal enemigo del gobierno de Kast no parece ser la izquierda ‘aka-huora, ni el progresismo vittuperkele, ni los octubristas, ni los putos comunistas, ni los extraterrestres interdimensionales financiados por Soros NO. El principal enemigo del gobierno parece ser el propio zoológico de egos gigantescos que tiene adentro.

Cada personaje perkele quiere figurar.

Cada uno de los güeones quiere ser más importante que el otro.

Todos quieren micrófono.

Todos quieren cámara.

Todos quieren sentirse el gran estratega político del siglo.

Y al final terminan pareciendo junta de administradores de edificio peleando por el control remoto del portón eléctrico.

Lo más irónico del güeveo es que mucha gente votó por Kast esperando precisamente lo contrario: orden, disciplina, mano firme, seriedad, menos circo y terminaron viendo otra temporada del mismo reality político chileno donde todos hablan de institucionalidad mientras se serruchan el piso entre ellos como vendedores desesperados en liquidación de bodega. ¡Corten el güeveo!

Kast además tiene un problema complicado: su personalidad demasiado conciliadora y «blandengue» para un sector lleno de güeones que necesitan correa corta o latigazos. El hombre intenta unir, conversar, mediar, armonizar mientras alrededor tiene ministros actuando como bandas rivales dentro de prisión preventiva administrativa.

A veces da la impresión de que el gobierno funciona como curso de media: un grupo de güeones peleando por liderazgo, otro filtrando cosas, otro haciéndose la víctima, y alguno llorando porque no le dieron suficiente protagonismo.

Mientras tanto la izquierda (¡painu hiiteen!) observa este espectáculo como hienas viendo una cebra lesionada en documental africano. Cada cagazo de la derecha es celebrado con champagne ideológico, memes y orgasmos espirituales en redes sociales.

Porque seamos honestos: la propia derecha le está entregando oxígeno político a sus adversarios. Gratis, con moño y despacho incluido.

Cada pelea interna de los güeones y güeonas es un regalo.

Cada escándalo es propaganda para la oposición.

Cada numerito ridículo revive a sectores que hace unos meses parecían políticamente en coma.

Y eso es lo más impresionante de toda la güeá: la derecha llegó prometiendo ser alternativa al caos y terminó importando el caos directamente al palacio de gobierno.

 

Puta, uno pensaba: «Bueno, quizás serán duros, pesados o ultra conservadores pero al menos tendrán orden interno».

¡JA! Error monumental.

Nos encontramos nuevamente con el eterno problema chileno: güeonaje adulto incapaz de dejar el ego de lado, aunque estén gobernando un país entero.

Kast tiene que golpear la mesa de una vez por todas.

Sacar ministros problemáticos, cortar cabezas políticas y ordenar el gallinero. Porque si sigue permitiendo este festival ‘perrrkele’ de egos y peleas internas, el gobierno se va a terminar transformado en una fonda eterna donde todos gritan, nadie manda y el país observa el show con cara de: «¿En serio esta era la administración seria que prometían?»

 

¡Paren de gozar, mierda!

¡Kaikki poliitikot voivat vittu!




 

Escrito por: Olog Krevalora.

Portada diseñada por: Vëthriön Asathørn. Creada con varias AI. Reeditada varias veces con PS.

Edición final: Olog Krevalora.

 

domingo, 10 de mayo de 2026

Trollish News «El Descarado» - Una familia de Cachazos

 





En estos vaivenes de la política chilensis ahora nos encontramos con la prisión preventiva de Joaquín Lavín Junior, hijo del ex candidato (alguna vez) presidencial de Chile, Joaquín Lavín, hoy un político desgastado por el cacho de hijo que tiene y del cacho de esposa de su retoño. Ambos —Joaco Jr. y la ex alcaldesa «robotina»— han estado en el ojo de la tormenta por varios chanchullos de dinero, lo raro de la güeá es que se conjugaron dos joyitas buenas para tirar las manos, hacer movidas retorcidas, etc., pero vayamos cachando al parcito:

 

Cathy Barriga:

La acusación sostiene que Barriga encabezó una «gobernanza fraudulenta» para ocultar déficits, manipular presupuestos y financiar gastos no autorizados, incluyendo pagos indebidos, compras de regalos y uso de fondos municipales para su imagen. Un perjuicio fiscal estimado en casi $33 mil millones.

Porque claro, aparentemente en algunas municipalidades el presupuesto público funciona como tarjeta de multitienda un 24 de diciembre: total después alguien más paga la cuenta. Y mientras la comuna se iba convirtiendo en una mezcla rara entre reality show, TikTok motivacional y feria de vanidades, los números empezaban a hacer ruidos más extraños que ascensor de hospital abandonado o un semáforo en mitad del campo. Pero ahí estaban igual, sonriendo poseramente frente a las cámaras, repartiendo corazones, bailes güeones, peluches, selfies y maquillaje comunicacional, porque en Chile la estética a veces vale más que una auditoría.

 

Joaquín Lavín León (un león ahora enjaulado):

La causa apunta a una presunta red de corrupción y uso irregular de recursos públicos durante la administración municipal encabezada por Cathy Barriga, esposa de Lavín León. (La ex alcaldesa se pudo haber llamado tranquilamente Cathy Tetazas… ok, sé que es un comentario desubicado… pero no me importa) 😁

Según la Fiscalía, el exdiputado rapiña habría utilizado influencias políticas y administrativas para obtener beneficios personales y electorales mediante contrataciones, desvinculaciones y manejo de bases de datos municipales.

O sea, el «joaco» habría agarrado el municipio como si fuera una pyme familiar, una especie de «Lavín & Barriga Limitada», donde aparentemente se mezclaba política, favores, operadores, pitutos y maniobras dignas de gerente de casino clandestino. Porque el problema de muchos políticos chilenos no es solamente la corrupción; es la naturalidad con que la ejercen. Los güeones caminan como si nada, hablan como si nada y cuando los pillan ponen cara de «yo no sabía», una actuación ‘perkele’ tan repetida que ya debería ser patrimonio cultural inmaterial de la República.

Ellos se unen al otro hijo «cacho» de la política… Sebastián Dávalos —hijo de la expresidenta Bachelet— que hace años fue acusado de corrupción por la arista estafa del caso Caval, delitos de estafa e infracción a la propiedad intelectual… y lo peor es que ese «guata de sandía» solo fue formalizado por el delito de estafa contra el empresario Gonzalo Vial Concha y además se decretó arraigo por 90 días y firma mensual para uno de los socios de Caval, y luego fue absuelto como si fuera una blanca paloma. 




Porque en Chile existe una tradición no escrita: los hijos ‘vittuperkeles’ de figuras políticas a veces aparecen con una habilidad casi sobrenatural para meterse en negocios turbios. Pero debe ser coincidencia. Una mala alineación planetaria. Mercurio retrógrado mezclado con nepotismo y olor a billete fiscal. Y ahí aparecen siempre los mismos ingredientes: contactos, influencias, reuniones «casuales», créditos mágicos, contratos raros y un ejército de operadores güeones que hablan «en difícil» para intentar convencer al ciudadano común de que «robar elegante no es robar». ¡No, no y no!

Y estas joyitas aprovecharon toda la debilidad del sistema para engordar sus chequeras y actuar como si fueran dueños de un fundo. Pero son simplemente delincuentes de cuello y corbata, una panda de sinvergüenzas de mierda, como pasa en todos los países.

Porque al final el patrón de mierda nunca cambia demasiado: algunos güeones llegan al poder jurando servir al pueblo y terminan sirviéndose hasta los ceniceros. Hablan de justicia social mientras acomodan familiares, hablan de transparencia mientras hacen triangulaciones más enredadas que cableado de poste en población antigua, y hablan de ética con una soltura de raja que haría llorar de emoción a un actor de teleserie mexicana.

 

Lo más tragicómico de la güeá es que después aparecen los defensores fanáticos, esos agüeonaos que justifican todo: Que «la persecución política de la güeá», que «todos los güeones lo hacen», que «hay güeás más importantes». Claro, siempre hay güeás más importantes… hasta que el dinero desaparece, los municipios quedan hechos bolsa y los vecinos tienen que seguir viviendo entre hoyos, basura y proyectos fantasmas mientras algún iluminado se compraba regalos con plata ajena.

 

¿Han visto a Joaquín Lavín padre? Chuuu, está viejo y arruinado de caracho... puta y es lógico... tienes una nuera que era como piraña para gastar el dinero de los contribuyentes, y ahora se sube al carro del circo el cacho del hijo... con esa familia ¿Quién no va a envejecer chacal si te sacan canas verdes? 

El gallo —Lavín padre— ya tiene esa mirada clásica del viejo chileno derrotado por reuniones familiares. Esa mirada de güeón perseguido que probablemente escucha el ringtone del celular y siente taquicardia inmediata. Porque una güeá es perder elecciones, pero otra muy distinta es terminar protagonizando una teleserie judicial involuntaria gracias al talento del clan rapiñero para aparecer en carpetas investigativas. Y… al parecer, al viejo Lavín le puede llover sobre mojado… porque parte de los dineros que movió su retoño fueron a parar a la campaña del papá. Y seguramente ya lo están investigando full.

 

Y mientras tanto Chile sigue igual: emputecidos por una semana, haciendo memes por dos, y después avanzando lentamente hacia el próximo escándalo político de la temporada. Porque este país produce corrupción con una eficiencia impresionante. Cambian los nombres, cambian los partidos, cambian los discursos güeones… pero siempre aparece algún güeón iluminado creyendo que el Estado es una caja chica personal… o su Banco patrimonial.

¡Tää en täyttä skeidaa!

Y después se preguntan por qué rechucha la gente desconfía de la política. Güeón… si parece casting permanente de «Los Simuladores», pero versión cuma y financiada con impuestos.

¡Paren de gozar pirañas vittuperkeles!

¡Kaikki poliitikot voivat vittu!

 

Artículo escrito por: Olog-Krevalora.

Portada diseñada por: Vëthriön Asathørn. Creada con AI.

Edición final: Olog-Krevalora.