sábado, 12 de septiembre de 2026

Sala de Autopsias Sociales [Google wants to protect you... from your own freedom.]




GOOGLE QUIERE PROTEGERTE... DE TU PROPIA LIBERTAD

A estas alturas ya no sorprende a nadie que Google, esa empresa monopolista y rapiñera con más datos personales que la NSA y el KGB juntos, haya decidido que no le basta con saber qué desayunas, dónde duermes y qué le buscas a tu ex a las tres de la mañana,... no, eso era demasiado amateur, ahora quieren implementar una dictadura digital sobre las apps que instalas en tu Android, obvio, ¿Quién mejor que ellos para decidir qué software merece existir en tu propio móvil?

El plan maestro, con ese nombre tan inocente de «verificación de desarrollador de Android», suena a algo que firmarías sin leer los términos y condiciones... la excusa oficial es protegernos del malware y las estafas. ¡Qué tierno!, ¿Verdad? Google, la misma empresa que te rastrea por toda la ciudad para venderte zapatillas, de repente se preocupa por tu seguridad digital, es como si el lobo se pusiera un delantal de cocina y te dijera que solo quiere revisar tu gallinero «por tu propio bien».

 

La barrera de entrada:

el hobby que ya no es gratis

Pero vayamos a lo jugoso.

Para los desarrolladores, esta «verificación» significa una cosa: abrir la chequera. Debes entregar tu nombre legal, dirección, correo, teléfono, número D-U-N-S para empresas, y por supuesto, el APK firmado con la clave privada que conecta la app con la cuenta del creador... suena a papeleo burocrático, ¿Cierto? Eso es porque... lo es, y en el mundo de la tecnología, el papeleo burocrático siempre tiene un precio.

Sí, así es, Google ofrece esa modalidad «gratuita» con límite de 20 dispositivos, perfecta para «aprender y experimentar». Veinte dispositivos... en serio, como si los proyectos ‘open source’ o las apps de código abierto que realmente respetan tu privacidad fueran cosa de un fin de semana entre amigos:

—«Oye, ¿quieres probar mi app de mensajería encriptada? Oh, lo siento, ya llegué al límite de 20 usuarios. El vigésimo primero que espere al próximo ciclo de verificación, por favor».

 

El mensaje es claro: si no puedes pagar el peaje, no entras al jardín. Y hablando de jardines...

 

Android:

de jardín abierto a fortaleza amurallada

Lo gracioso —por no decir trágico— es que Android nació con la promesa de ser «el sistema abierto», la alternativa libertaria frente a la dictadura cerrada de Apple.

«Tú decides qué instalar», decían con firmeza.

«Personalización total», prometían a pie juntillas.

«Tú tienes el control», verborreaban.

Ahora resulta que para instalar esa app de GitHub que un desarrollador independiente mantuvo durante años con sudor y café, necesitas que el creador esté en la lista de invitados de Google, es como vivir en una comunidad hippie que de repente exige carnet de socio y cuota mensual.

F-Droid y los desarrolladores independientes ya están protestando, pero seamos honestos: ¿Cuándo ha escuchado Google a alguien que no lleve traje y corbata? Para ellos, una app mantenida por un estudiante en su tiempo libre es indistinguible de un troyano bancario... ambos son «software no verificado», ambos son amenazas, ambos deben ser bloqueados. La lógica de Google es tan sofisticada como un martillo: si no pagas, eres sospechoso.

 

La alternativa que no existe

Y aquí viene lo mejor, el remate cómico de esta tragedia: no hay alternativas viables.

¿Quieres escapar del ecosistema Google en tu móvil? Buena suerte, los OS alternativos son para usuarios con tiempo, paciencia y probablemente un doctorado en ingeniería informática. Para el resto de los mortales, cambiar de sistema operativo es tan realista como mudarse a Marte, y eso Google lo sabe, por eso pueden permitirse estos caprichos autoritarios sin miedo a perder usuarios.

¿Cuántas veces ha sido Google acusado de monopolio?

¿Cuántas de esas acusaciones han terminado en algo más que una multa simbólica que pagan con las monedas sueltas que encuentran entre los cojines del sofá de sus oficinas? La respuesta te sorprenderá: ninguna que realmente importe. Son demasiado grandes para fallar, demasiado integrados para sustituirlos, demasiado poderosos para regularlos.

 

El futuro que nos espera


Así que prepárate, porque esto es solo el principio. Hoy es la verificación de desarrolladores, mañana será el permiso para instalar navegadores que no sean Chrome, pasado mañana, necesitarás autorización de Google para cambiar tu fondo de pantalla, y dentro de unos años, quién sabe, quizás tengas que pedirle permiso al móvil para hacer una llamada sin que se enojen esas hienas de Google.

Porque al final, eso es lo que son: rapiñeras digitales disfrazadas de guardianes benevolentes, pero con apetito leonino.

Vienen por tus datos, por tu atención, por tu privacidad, y ahora por tu derecho a decidir qué software ejecutas en tu propio dispositivo. Todo bajo la excusa de protegerte.

La ironía es que, mientras te «protegen» de apps ‘open source’ que respetan tu privacidad, Google sigue vendiendo tu perfil completo al mejor postor. ¡Claro!, eso sí es seguro, eso sí es confiable, eso sí es bueno para el negocio.

 

El malware más peligroso no viene de desarrolladores anónimos en GitHub, viene de ‘Mountain View’, y lleva años instalado en tu bolsillo.







 

Escrito por: Vëthriön Asathørn.

Fuente de la noticia: https://www.que.es/2026/06/29/google-bloquear-apps-android-plan/

Portada diseñada por: Vëthriön Asathørn. Creada con AI.

Android con polera roja diseñado por: Vëthriön Asathørn.

Edición final: Vëthriön Asathørn. 

jueves, 10 de septiembre de 2026

Sala de Autopsias Sociales [Trump's New Map]




EL NUEVO MAPA DE TRUMP:

LA ESTUPIDEZ IMPERIALISTA HECHA CARTOGRAFÍA

Cabros, pasen y vean: El Emperador naranja ha vuelto a hacer de las suyas, y esta vez no fue con un discurso agüeonao, ni con un decreto sin patas ni cabeza, ni con una amenaza arancelaria ‘perkele’ de esas que hacen temblar a Wall Street y reír al resto del mundo. Nop. Esta vez, Donald Trump publicó un mapa en su red social... un mapa, como cuando los niños de primaria pintan con lápices de colores el planisferio y le agregan un continente inventado llamado «Dinosaurilandia»... solo que aquí el niño tiene 78 años, códigos nucleares y una cuenta de ‘Truth Social’ con millones de seguidores agüeonaos dispuestos a aplaudirle cualquier güeá y pelá de cable del «patito donald».

En el mapa en cuestión —esa obra de arte cartográfico digna del Louvre, si el Louvre aceptara memes— aparece Estados Unidos con varios territorios «anexados» al mejor estilo Monopoly imperial: Canadá pintadito con los colores de las barras y estrellas, Groenlandia —otra vez la pobre Groenlandia— absorbida como si fuera un cubito de hielo cayendo en un vaso de whisky, el Canal de Panamá con el cartelito de «Property of USA», y por supuesto, el Golfo de México ya rebautizado como Golfo de América, porque para qué respetar güeás de cinco siglos de nomenclatura si uno puede hacer un cambio de imagen de marca a lo Elon Musk, ¿Cachai o no?

 

BIENVENIDOS AL TRUMPERIO

Analicemos esta joya paso a paso, porque merece un examen forense estilo trollish:

—Canadá, el estado 51: El chiste ya lo hizo tantas veces que uno no sabe si es un güeveo recurrente, provocación diplomática o síntoma clínico. «Pelo de nube» (Trump) lleva meses refiriéndose a Justin Trudeau como «gobernador» —fíjense el detallito, ni siquiera primer ministro— y ahora directamente pinta el país entero de rojo, azul y blanco. Uno se imagina al canadiense promedio, tomando su café Tim Hortons, viendo el mapa y pensando: «Ah, o sea que ahora soy americano y no me avisaron. Genial. ¿Me toca pagar por la salud también, o eso llega con la próxima actualización?». Los canadienses, gente educada y paciente, aún no han declarado la guerra, pero denles tiempo... porque con «patito Donald» hasta el más zen se cansa, se enchucha y putea crudo.

 

—Groenlandia, la obsesión gélida: Trump con Groenlandia tiene una fijación que ya no es política, es psicológica, casi calentona... necesita esa isla como un adolescente necesita las zapatillas de moda o un buen condón, y no la quiere por los recursos, no la quiere por la posición estratégica —bueno, sí, también—, la quiere porque no se la dejan tener, y esa güeá, para un narcisista promedio, es combustible puro. Dinamarca ya le dijo que no. Los groenlandeses le dijeron que no. Su propio equipo le sugirió, entre susurros, que dejara el tema, en pocas palabras que se dejara de hinchar las pelotas, y, sin embargo, ahí está este pobre güeón, pintándola de rojo en un mapa como si fuera una calcomanía. Ilusión pura.

 

—Panamá, el retorno del imperio bananero: ¡Ah, esta es preciosa! Después de que Estados Unidos devolvió el canal en 1999 —tras un largo proceso diplomático y con acuerdos firmes—, ahora al señor Trump se le ocurre la brillante idea de que «hay que recuperarlo» porque, según él, «los chinos lo controlan». Traducción de la güeá: alguien le mostró un mapa, vio barcos, y dedujo que, si no son barcos gringos, entonces son chinos. La lógica geopolítica al nivel de un capítulo de ‘Don Ramón te enseña’.

José Raúl Mulino, el presidente panameño (que si lo cachamos bien es como el hermano de Don Francisco), tuvo que salir a explicarle al mundo que el canal es panameño, que siempre será panameño, y que «no, señor Trump, no se lo va a llevar en la maleta».

 

—El Golfo de América: Este ya es meme oficial de la güeá... cinco siglos llamándose Golfo de México esa güeá, cartografiado por españoles, reconocido por toda la comunidad internacional, y de repente un buen día Trump decide que suena mejor «Golfo de América», ¡Cachen la pelá de cables!, y lo peor del güeveo: Google Maps, en su versión estadounidense, le hizo caso, porque la güeá es obvia, cuando el emperador trastorner dice que el cielo es verde, las corporaciones tecnológicas sacan una actualización para pintarlo verde.

Bienvenidos al futuro, donde la realidad se edita con un click y un lobby ‘vittuperkele’ corporativo.


 

LO QUE FALTA EN EL MAPA (POR AHORA)

Güeón, uno mira el mapa y piensa: bueno, al menos se quedó ahí, pero conociendo al personaje, esto es apenas el borrador. La versión 2.0 seguramente incluirá:

—La Antártida, porque hay pingüinos y a los pingüinos hay que liberarlos del comunismo climático.

—La Luna, ya que técnicamente el chamullero y cagón de Neil Armstrong plantó una supuesta bandera ahí en 1969, y para Trump eso es equivalente a una escritura de propiedad notariada.

—Cuba, porque nunca está de más reciclar viejos sueños de la Guerra Fría.

—Venezuela, obviamente, con el pretexto del petróleo y la «democracia» —esa palabra que Trump pronuncia con la misma naturalidad con la que un vegano pronuncia «chuleta jugosa con grasa».

—La Patagonia argentina, porque es linda, tiene glaciares, y el sionista y cagao del casco de Milei probablemente le regale la mitad a cambio de un tuit elogioso.

—Marte, porque el satanista de Elon Musk ya lo tiene medio reservado y hay que apurarse.

 

EL APLAUSO DE LA TRIBUNA

Lo verdaderamente asombroso de esta güeá no es que Trump publique tanta mierda sin sentido, un vejete mayor con delirios de grandeza y acceso a internet puede publicar la güeá que quiera; el mundo está lleno de güeones borrachos que reordenan la geopolítica en Facebook cada domingo. Lo asombroso del güeveo es la reacción de sus seguidores, miles, millones de comentarios lúseres celebrando el mapa como si la güeá fuera un plan estratégico serio.

«¡Así se habla, Presidente!».

«¡Manifest Destiny 2.0!».

«¡Que tiemble el mundo!».

Uno lee esas güeás de comentarios y entiende, con horror po’ güeón, que, para una porción enorme del electorado gringo, esto no es sátira, no es provocación, no es un troleo: es literalmente la güeá que quieren. Quieren un imperio, quieren pintar el mapa, quieren volver a los tiempos en que Estados Unidos entraba a un país, plantaba una bandera y se llevaba las bananas, los monumentos, las riquezas y todas las güeás.

Y mientras tanto, los medios internacionales debaten con seriedad académica si el puto mapa es «una amenaza real» o «una estrategia de negociación». Analistas con corbata y pelo peinado explican en CNN que «hay que leer entre líneas». Entre líneas, cabros... como si el güeón fuera Nostradamus y no un vendedor de bienes raíces con complejo de César.

 

LA DIPLOMACIA DEL CRAYÓN

Imagínense la escena en el Departamento de Estado: Funcionarios de carrera, güeones que estudiaron Relaciones Internacionales en Harvard, que hablan cinco idiomas, que dedicaron sus vidas a entender los equilibrios geopolíticos más sutiles del planeta... y de repente el jefe —que hace tiempo viene peinando la muñeca— publica un mapa ‘vittuperkele’ con Canadá pintado de rojo, y les toca a ellos, al día siguiente, sentarse con embajadores extranjeros y explicar —con cara de póker, sin reírse, sin llorar— que «las declaraciones del Presidente deben interpretarse en su contexto». Uno se imagina al pobre diplomático estadounidense en Ottawa, tomando un whisky triple antes de la reunión, pensando:

—«¿Cómo chucha llegamos a esto? ¿En qué momento firmé para esta güeá?».

Y el embajador canadiense, del otro lado, aguantando la risa mientras piensa:

—«Este güeón va a pintar Toronto de rojo en el próximo mapa y va a decir que la Torre CN es propiedad federal americana».

 

CIERRE DE LA GÜEÁ:

EL MAPA COMO ESPEJO


Al final, el mapa de «cabeza con mierda» (Trump) no es un plan ‘perkele’ geopolítico, es un autorretrato, es el reflejo perfecto de una mente jugosa que confunde deseo con realidad, ambición rapiñera con derecho, capricho enfermizo con estrategia, y también es el reflejo de un país agüeonao que, en buena parte, sigue creyendo que el mundo es un tablero y que ellos son los únicos jugadores con derecho a mover fichas. Que corten el güeveo.

Pero cuidado con la güeá: los mapas, en la historia, han sido peligrosos, no porque cambien la puta realidad —no lo hacen—, sino porque revelan intenciones mariconas y siniestras... y las intenciones, cuando se repiten lo suficiente, se convierten en política... y la política, cuando la ejerce alguien sin frenos, medio ‘trastorner’ y con poder, se convierte en tragedia. 

Por ahora, riámonos de la güeá, riámonos del mapa, del Golfo de América, del gobernador Trudeau (izquierdista HDP), del canal recuperado en la imaginación, riámonos porque es la única güeá que nos queda mientras el Emperador Naranja sigue coloreando el mundo con lapicitos de colores desde su despacho oval, pero riámonos con un ojo abierto, porque los que hoy pintan mapas, mañana quieren firmar tratados, y pasado mañana, invadir países.

Para finalizar, cabros, si algún día ven que en ‘Google Maps’ que la Patagonia aparece como «South American Extension of Greater America»... no digan que no se los advertimos. Hay que ser güeones, pero nunca tanto.






 

Escrito por: Olog Krevalora.

Portada: V.D.M. Creada con AI.

Edición final: Olog Krevalora. 

Rezyklon present: «The Approach of Spring»



LA LLEGADA DE LA PRIMAVERA 

«El frío amargo y el aullido de la ventisca;

un velo invernal cubre las colinas,

ocultando bajo su corteza helada

tranquilos manantiales de agua cristalina.

 

Todo yace congelado, el viento ruge,

y el cielo está cubierto por una bruma gris;

pero las nubes se abrirán, el sol atravesará el cielo,

y la última escarcha caerá de los árboles.

 

Las ventiscas ya se han calmado,

la helada ya no ruge con tanta fuerza;

se escucha el tímido sonido del agua al gotear,

anunciando las tormentas salvajes de mayo.

 

Los bosques respirarán después del letargo invernal,

los rayos del sol caerán sobre la tierra,

una ligera lluvia pasará despreocupada,

y jóvenes arroyos nacerán entre la espesura.

 

Todo pasa en el ciclo de la vida;

la primavera reemplaza el frío del invierno.

El canto de los pájaros disipa el gélido aullido de la ventisca,

llevando calor al mundo.

 

Todo pasa en el ciclo de la vida;

la primavera reemplaza el frío del invierno.

El canto de los pájaros disipa el gélido aullido de la ventisca,

llevando calor al mundo».

 

Escrita por: Elderwind. (Álbum: The Magic of Nature. Publicado: 2012)

Portada: V.D.M. Creada con AI.

Edición final: Vëthriön Asathørn. 

martes, 8 de septiembre de 2026

Sala de Autopsias Sociales [Trump and the gringo delirium]




TRUMP Y EL DELIRIO GRINGO

Hablar de Donald Trump es, quizás, uno de los ejercicios más agotadores del periodismo contemporáneo, y no porque el tipo sea complejo —al contrario, es de una simplicidad casi preocupante—, sino porque produce disparates a una velocidad industrial, como si tuviera una fábrica interna dedicada exclusivamente a excretar pensamientos enfermos con la convicción de un profeta iluminado por lámparas de bronceado. Uno intenta seguirle el ritmo, tomar nota, analizar… y para cuando termina de procesar una imbecilidad, el hombre ya soltó tres más en ‘Truth Social’, dos en una rueda de prensa y una durante un almuerzo con algún jeque.

 

El museo de las promesas rotas

Repasemos, porque el catálogo ya da para exhibición itinerante.

Primero fue Groenlandia, aquella idea magnífica, casi napoleónica, de anexar una isla enorme llena de hielo porque sí, porque se le antojó, porque suena bonito en el mapa. El sueño, previsiblemente, se congeló —permítanme la talla fácil, se lo debo al lector— y quedó archivado en la carpeta de «ocurrencias imperiales que no prosperaron». Dinamarca respiró aliviada, Groenlandia siguió existiendo sin él, y Trump pasó a la siguiente locura sin siquiera pedir disculpas por haber sugerido comprar un país como quien compra un condominio en Miami.

Después vino la promesa estrella: «Yo detengo la guerra entre Ucrania y Rusia en 24 horas». Un clásico. Han pasado bastantes más horas que esas, y lo único que se ha detenido es su credibilidad en materia diplomática. Putin lo escucha, le sonríe cínicamente, y sigue haciendo lo que le da la gana. Zelenski lo escucha, le sonríe forzadamente, y sigue pidiendo armas y dólares. Y Trump, entretanto, sigue anunciando que «está muy cerca» de un acuerdo, con esa cara de vendedor de electrodomésticos usados que le sale tan natural.

Con Irán, más de lo mismo. Iba a caer, iba a arrodillarse, iba a implorar clemencia, y, sin embargo, ahí sigue Irán, tan campante, jugando ajedrez mientras Trump juega a las damas chinas y pierde. Da la impresión —y esto es lo tragicómico— de que no puede ganarle de ninguna manera, y aun así sigue amenazando como el matón del recreo que promete pelear «después de clases» y nunca aparece. 

Y ahora, la joyita más reciente: quiere rebautizar el estado de Nuevo México como «Nueva América». Porque claro, ¿para qué respetar la historia, la geografía, la identidad de millones de personas, si uno puede simplemente sacarle punta al ego con un nombre nuevo? Es la misma lógica del Golfo de México convertido en «Golfo de América». Pronto veremos «Océano Atlántico del atlante Trump», «Océano del Pacífico Trump» y «Sol de las Américas MAGA».

No se rían, que todo es posible.

Todo esto, además, ocurre en medio de una crisis de credibilidad monumental —no sé si del pueblo gringo entero, pero desde luego de la clase política que se supone lo enfrenta. Porque la oposición demócrata, seamos honestos, ha sido tan brillante en su estrategia que logró perderle a un tipo con 34 cargos penales, dos juicios políticos y un intento de golpe blando encima. Aplausos. Por favor, todos de pie.

 

El delirio no es solo suyo, es de todo un país

Y aquí llegamos al meollo del asunto, al cuesco del durazno, porque sería demasiado cómodo culpar solo a Trump. El hombre es el síntoma, no la enfermedad. El delirio es colectivo, es cultural, es estructural. Estados Unidos lleva décadas —siglos, en realidad— viviendo en una burbuja esquizoide donde «América» es sinónimo de «nosotros» y punto, se acabó. El continente entero, esos 35 millones de kilómetros cuadrados que van desde Alaska hasta Tierra del Fuego, no existe en su imaginario más que como patio trasero o zona de la que llegan inmigrantes molestos.

Hagan la prueba... vayan a Kansas, a Ohio, a cualquier pueblito de Texas, y díganle a un local: «Yo también soy americano, soy de Chile» o «soy de Colombia», la cara que va a poner ese señor será digna de estudio antropológico. Va a mirarte como si le hubieras dicho que el sol es cuadrado. «¿americano tú? Pero si tú eres… mexicano, o algo así». Porque para el gringo promedio, «americano» es una nacionalidad exclusiva, patentada, registrada en la oficina de marcas de Washington. Los demás somos «sudamericanos», «latinos», «hispanos», o «tercermundistas», cualquier cosa menos americanos. El continente entero le fue expropiado semánticamente a 600 millones de personas, y nadie parece haberse dado cuenta —o peor, a nadie parece importarle una shit.

Y no es broma, no es exageración de columnista pesado o resentido. Lo de los gringos es una ignorancia de manual escolar. Un pueblo del «primer mundo» que no sabe ubicar a Ucrania en el mapa pero opina con firmeza sobre la guerra, que no distingue entre Irak e Irán pero cree que hay que bombardearlos a los dos por si acaso, que piensa que África es un país y que en Europa se habla «europeo». Los datos de las encuestas educativas son un festival del bochorno: un porcentaje escalofriante de estadounidenses adultos no puede señalar su propio estado en un mapa mudo. Y, aun así, se sienten con la autoridad moral de decirle al resto del mundo cómo vivir, cómo votar, cómo gobernarse.

Es un pueblo que casi no cuestiona, que aplaude robóticamente cualquier estupidez que salga de la boca de sus políticos siempre que venga envuelta en bandera y acompañada de un «God bless America».

Trump dice que hay que comprar Groenlandia y la mitad del país aplaude, dice que Canadá debería ser el estado 51 y la mitad del país aplaude, dice que va a poner aranceles del 200% y arruinar la economía global y la mitad del país aplaude. Uno ya no sabe si reír o preparar el búnker.

 

El paralelo incómodo

Y aquí va la comparación que a más de uno le va a doler, pero hay que hacerla: uno termina con la incómoda sensación de que no existe una diferencia tan abismal entre el pueblo norcoreano, sumido en una ignorancia impuesta por la dictadura, y el pueblo estadounidense, sumido en una ignorancia autoinducida por el consumo, el entretenimiento y una educación pública que en muchos estados es un chiste de mal gusto.

Sí, ya sé, van a saltar los puristas: «¡Pero en Estados Unidos hay libertad de prensa, hay universidades top, hay Nobel!». Correcto. Existen. Y, sin embargo, la masa, el ciudadano promedio, el que decide elecciones, vive en una realidad paralela alimentada por Fox News, TikTok y sermones dominicales. Un norcoreano cree que Kim Jong-un inventó la hamburguesa porque no le queda otra. Un estadounidense cree que Estados Unidos ganó la Segunda Guerra Mundial él solito porque prefiere creerlo. La diferencia es de origen, no de resultado, ¿Cachan la idea?

 

Cierre sin moraleja

Trump seguirá diciendo barbaridades, va a proponer cambiarle el nombre a la Luna, a rebautizar el Amazonas, a invadir Panamá otra vez, a comprar la Antártida (siempre y cuando Argentina no la reclame como suya antes). Y su pueblo, en buena parte, seguirá aplaudiendo... porque el problema nunca fue solamente él, el problema es el ecosistema que lo produjo, lo eligió, lo reeligió, y lo trata como profeta.

 

Mientras tanto, desde el resto del continente —desde esta «otra América» que existe, aunque a ellos les cueste aceptarlo— nos toca mirar el espectáculo con una mezcla de indignación, risa nerviosa y ese pequeño consuelo de saber que, al menos, nosotros sí sabemos dónde queda Groenlandia.



 

Escrito por: Vëthriön Asathørn y el Dream Team de Trollish News.

Portada diseñada por: Vëthriön Asathørn.

Edición final: Vëthriön Asathørn. 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Rezyklon presenta: «Forest of Disease»

 


BOSQUE DE LA ENFERMEDAD

 

«En el corazón de reyes caídos,

donde la luz jamás se ha visto,

un lugar con demonios violentos,

y que ya no es lo que parece.

No hay nada sin culpa,

esta tierra que ellos construyeron,

una sombra que lo llenará todo,

con la sangre que se ha derramado.

 

El frío y escarpado bosque de la enfermedad,

árboles caídos, desgarrados por ladrones.

Camino en silencio, para no ser visto,

sigo el sendero que me recibe,

llevándome cada vez más profundo.

Señales de miedo, el momento se acerca,

la oscuridad desgarra, voces de desesperación.

(Estoy atormentado por el...)

 

El frío y escarpado bosque de la enfermedad,

árboles caídos, desgarrados por ladrones.

Camino en silencio, para no ser visto,

sigo el sendero que me recibe,

llevándome cada vez más profundo.

Señales de miedo, el momento se acerca,

la oscuridad desgarra, voces de desesperación.

(Estoy atormentado por el...)

 

Camino bajo el viento que aúlla,

a través de la oscuridad que he visto.

Ya no siento absolutamente nada,

y he caído junto con el pecado.

Las estrellas aún siguen brillando,

por las tristezas de mi sueño.

El cielo está lleno de dolor,

tormento y miseria.

 

En el corazón de reyes caídos,

donde la luz jamás se ha visto,

un lugar con demonios violentos,

y que ya no es lo que parece.

No hay nada sin culpa,

esta tierra que ellos construyeron,

una sombra que lo llenará todo,

con la sangre que se ha derramado».

 

Líricas de: Frozen Dreams.

Portada: V.D.M.

Edición final:

domingo, 6 de septiembre de 2026

Humor Trollish... ¡Tiqui-tiqui-tiii!



¡Hullo kaikille! Llegó septiembre, el mes patrio... y llegó con algunos dolores de cabeza... seee, esos argentinos güeones —no la mayoría del pueblo— sino los políticos vittuperkeles... que siguen güeviando con el Estrecho de Magallanes, ¡que paren de gozar!... bueno, pero... no quiero hablar de esos ‘eatshiters’... hoy les traje memes y chistes para que se entretengan un rato. Comencemos.

 

EL YERNO

Un tipo llega a su casa y su hija adolescente le dice que tiene algo importante que contarle:

– Papá, estoy embarazada.

– ¡Puta la güeá, tenías que cagarla!

– Y no es todo papá, el padre es un americano negro.

– ¡Qué mierda he hecho yo para que me pase esta güeá!

 

De repente se oye en la calle el rugir del potente motor de un Ferrari, se asoman y ven a un negro salir del auto, toca en la puerta y entra en el domicilio: 

– Buenas, mi nombre es Patrick y soy el que ha dejado embarazada a su hija. Pero no se preocupe pues voy a hacerme cargo de la criatura.

Soy un importante empresario. Sólo por ser usted mi «suegro» le ingresaré un millón de euros en su cuenta corriente.

En cuanto al futuro bebé, si es niño se llamará Patrick como yo y lo haré heredero de mi cadena de hoteles, si es niña se llamará Alicia, como su madre, y heredará mi cadena de peluquerías y si por alguna razón, que no quiera Dios, no nace

 

Y el padre interrumpe al negro diciendo:

—¡Bueno, no hay drama! Te sigues revolcando con mi hija y se acabó la güeá. 😁

 

NIÑO EN EL BAR

Un hombre va a un bar, y dice con voz seria y emputecido:

– ¡Deme una cerveza, o sino!

 

Y el camarero asustado lo interrumpe:

– Ok, tranquilo, aquí la tiene.

 

Después llega un niño pequeño y le dice al camarero:

– ¿Me puede servir una coca cola?

– ¡No!, responde el camarero.

 

Al día siguiente llega otra vez el hombre del día anterior y le vuelve a decir:

– ¡Deme una cerveza, o sino!

 

Y el camarero le vuelve a decir asustado:

– Ok, relájese, aquí la tiene.

 

Después vuelve a llegar el mismo niño del día anterior, y no le da la coca cola, cuando la pide.

Al otro día, vuelve a llegar el hombre, y le repite lo mismo, el camarero asustado se la pone corriendo.

Después llega el niño, y le dice con una voz suave y un poco tembleque:

– ¡Deme una coca cola o sino!

 

El camarero lo interrumpe, y le dice:

– O si no, ¿Qué pendejito?

 

Y el niño asustado le dice:

– O sino una Pepsi. 😄

 

GALITA CURIOSA

Un día llega Galita, la prima de cinco años de Pepito, donde su papá y le pregunta:

– Papi, papi, ¿qué es pene?

 

El papá de Galita se pone nervioso, pero le explica con una enciclopedia y todo la anatomía y funciones del pene.

 

Al final le pregunta a su hijita:

– Galita, ¿Dónde escuchaste esa palabra?

 

La niña inocentemente le responde:

– En la iglesia, el padre nos dijo que teníamos que orar mucho para que el alma no pene. 😀

 






































Fuentes:

chistesbromasymas.com

wallpapers.com

MemeandoHumor.

HumorViral

Edición final: Vëthriön Asathørn.