Mostrando las entradas con la etiqueta Humor. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Humor. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de julio de 2026

Trollish News [Kast: El gobierno de la mala cuea]




El Gobierno de Kast:

La Mala Cuea Hecha Presidencia

Escrito por Olog Krevalora: Un observador con hielo en las venas, un vodka amargo en la mano y una pluma bien afilada.

 

Intro

Miren, cabros, si hay algo que merece un monumento a la resiliencia (o a la mala cuea cósmica) es el gobierno de José Antonio Kast. Porque, seamos sinceros con la güeá, el hombre llegó al poder con la misión de «ordenar la casa», y la única güeá que ha logrado es que a la casa se le prenda fuego, se le inunde, y encima le roben el televisor. No es un gobierno, es una teleserie de terror producida por Netflix y escrita por un guionista que odia a Chile.

 

El Legado del «Barbón Comunista»

 (O cómo Boric dejó la caja fuerte vacía y se fumó el último pucho verde)

La primera güeá que se encontró Kast al llegar a La Moneda fue una sorpresa digna de un chiste malo: las arcas fiscales estaban más vacías que la cabeza de un influencer en horario estelar, y todos cachamos al tiro la jugada... el «Barba de la zorra» de Gabriel Boric, ese güeoncito que hablaba de «derechos sociales» y se tomaba fotos con la guitarra, dejó el país en la ruina. ¿Casualidad? No, cabritos, esa güeá se llama mariconada política con todas sus letras. Fue una venganza premeditada, onda: «Toma, Kast, gobierna con esto, que te van a salir canas verdes».

Y le salieron. Y se le cayeron algunas.

 

La Guerra del Petróleo:

Cuando Trump e Irán se Pelean por un chorro de aceite y Chile paga el pato

Justo cuando Kast estaba aprendiendo a firmar decretos sin mancharse, llega la joyita de la geopolítica: la crisis del Estrecho de Ormuz. El «pelo de nube» de Trump (que parece un algodón de azúcar con rabia) y los «viejos barbones pederastas de Irán» (como los llamó un sabio bloguero) se agarran a combos y a chuchadas por el control del petróleo. ¿El resultado? Todas las güeás suben de precio: el pan, la bencina, los condones que uso al mayoreo, hasta el chicle que te compras en el almacén de la esquina, y todo por culpa de un puñado de locos vittuperkeles que juegan a la guerra con tanques de juguete. Kast, desde su escritorio, solo atina a decir: «Pero si yo solo quería bajar los impuestos, güeón».

Todo por culpa de una panda de enfermos de mierda.

 

El Quilombo Ministerial

(O cómo Kast eligió a sus güeones con un dado trucado)

Luego vino el desfile de ministros que parecía un casting de «Bailando por un Sueño» pero en versión fracaso. Tipos que no llegaban al trabajo, otros que entraban y se iban al tiro, secretarios de Estado que confundían «seguridad nacional» con «irse de carrete un viernes», un quilombo de marca mayor.

¿Mal ojo? ¿Mala cuea? No, simplemente Kast tiene un talento especial para elegir a los güeones más incompetentes del directorio, es como si tuviera un radar para detectar a la persona menos indicada para cada cargo:

—«¿Tú sabes de economía?»

—«No, pero tengo un primo que vende completos».

—«¡Contratado!»

—¿Tú sabes como ser vocera de gobierno?

—«No, pero improvisando se aprende, además soy seca para el karaoke»

—«¡Contratada!»

 

Las Promesas Incumplidas:

Seguridad, Fronteras y Otras Mentiras Piadosas

«Vamos a poner orden en la frontera», dijo Kast. «Vamos a devolver la seguridad a las calles», prometió. ¿Y qué güeá tenemos? La misma delincuencia de siempre, pero con más memes. Las fronteras siguen siendo un colador por donde entra de todo, desde venezolanos feos hasta aliens aburridos. Y la gente, que votó por él con la esperanza de un cambio, ahora solo atina a rascarse la cabeza y preguntar:

—«¿Y la mano dura, jefe?».

 

El Frente de Mal Tiempo: Cuando Chile se convierte en Venecia (Pero sin turistas y con caleta de barro)

Y para rematar la güeá, la naturaleza se puso en modo «odio a Kast». Un frente de mal tiempo que azotó el norte, centro y sur del país, dejando casas inundadas, puentes caídos y a todos con el agua hasta el cogote. ¿El resultado? Un gastadero futuro de plata monumental para reconstruir todo: casas, puentes, carreteras... y mientras tanto, el ministro de Hacienda llora en una esquina mientras cuenta los billetes mojados. Mala cuea otra vez, pero de la gruesa.

Con tanto barro, humedad y gérmenes que habitan en el agua sucia no se espanten si más de alguno termine con: «culo de pantano».

 

La Hocico de Tarro de Mara Sedini:

El Golpe Final

Y cuando ya creíamos que la güeá no podía empeorar más, aparece Mara Sedini, la mujer que, con una sonrisa extremadamente blanca de «yo no fui», y una lengua más afilada que un cuchillo, hizo bolsa al gobierno de Kast en un dos por tres. Escándalos, filtraciones, declaraciones que parecían sacadas de una teleserie de las 8. La oposición (comunistas ‘aka-huoras) se frotaban las manos, los memes explotaron, y Kast solo atinó a mirar al techo y preguntarse:

—«¿En qué momento me cambiaron la vida por un capítulo de 'El Marginal'?».

 

El Apocalipsis que Falta:

Meteorito, Volcanes y Zombis

La única güeá que falta, cabros, es que caiga un meteorito en Santiago, que los volcanes se activen en modo «apocalipsis jurásico» y que una horda de zombis llegue a comerse a todos los güeones que quedan. Porque, seamos sinceros con el güeveo, con la mala cuea que arrastra Kast, no me extrañaría que mañana amanezcamos con el Apocalipsis en vivo y en directo:

—«Señor presidente, los zombis están en la puerta de La Moneda».

—«Diles que vuelvan mañana, que hoy tengo reunión con el FMI».

 

Conclusión de la güeá:

El Gobierno de Kast es un Chiste Cósmico

Así que ya saben, cabros, si alguien les pregunta cómo va el gobierno de Kast, díganle que va como el pico, pero con estilo, que la mala cuea no es un accidente, es una tradición chilena, y que mientras tanto, nosotros, los mortales, solo podemos reírnos para no llorar, comprar pan con la bencina más cara de la historia y esperar que el próximo meteorito caiga en otra parte.

 

¡Salud, Chile! Que la fuerza te acompañe, Kast La vai a necesitar caleta. Y dile al güeonaje que te acompaña en esta desventura que dejen de dar tanto jugo, que paren de gozar.

Nos vemos.



 

Artículo escrito por: Olog Krevalora.

Portada diseñada por: Vëthriön Asathørn. Creada con AI.

Edición final: Olog Krevalora.

martes, 21 de julio de 2026

Trollish News: «¡España celebra, los argentinos enojados y Messi chóra!»




Ok, cabros, han venido al lugar correcto para despedazar este circo futbolero con el cuchillo afilado del comentario de las noticias. Agárrense, que esto va a ser largo, jugoso, sin anestesia y sin censura.

 

SOBRE EL PARTIDO POR EL TERCER LUGAR: LA EXHIBICIÓN DE LOS «DEFENSAS FANTASMAS»

Francia e Inglaterra, dos selecciones que normalmente se toman el fútbol como si fuera una ópera trágica, de repente decidieron que el partido por el tercer puesto era en realidad un «open bar» de goles, ¿Cachai?

¿Jugaron los defensas masetas o se quedaron en el camarín tomando té con galletitas? Porque la güeá que vimos fue un partido donde las líneas defensivas parecían estar hecha de papel higiénico mojado. Un 3-2, un 4-3, un caos hermoso de goles, defensas dando jugo pesa’o y donde todos corrían como si la prima rica de buen culo y de buenas tetas los hubiera invitado a una fiesta, pero con una condición:

«Si no meten 5 goles cada uno, no hay más cerveza ni sobajeos».

La güeá fue un partido de exhibición, claramente, y finalizó con un 6-4 a favor de los ingleses. Los güeones se olvidaron de que existían las tácticas, los marcajes y las patadas arteras. Fue como ver a dos equipos de la NFL jugando al fútbol: pura velocidad, cero defensas, y un montón de goles que harían sonrojar a cualquier hincha argentino que te dice «ché, el fútbol es estrategia». No, güeón, esto fue puro «yo corro, tú corres, (tu hermana se corre pensando en mí), todos metemos goles y después nos tomamos una foto». Un espectáculo para el que compró entradas y fue a ver esa pichanga, y que terminó siendo la mejor güeá del torneo. En todo caso tarde se acordaron de que el fútbol —para ganar la güeá— hay que hacer goles, e ir al ataque, güeá que no vinos en semifinales.

 

LA FINAL: ESPAÑA GANA, Y LOS CHÉ SACAN EL HACHA

Güeón, la final QL fue un partido de esos que te hacen preguntarte si el fútbol es un deporte o una guerra de guerrillas, ¿Cachai? España, bien jugado, con un toque que parece bordado a mano, a veces aburrido y cansino, pero del otro lado, ¿Qué güeá pasó? Ahí estaban los representantes del «fútbol sudamericano de garra y corazón»", que cuando ven que el partido se les escapa, sacan el hacha, las patadas voladoras, los codazos y las chuchadas como si estuvieran en una liquidación de fin de temporada. «Chévense dos patadas por el precio de una, manga de papas fritas». 

No andemos con güeás y digamos la verdad: Argentina, Uruguay, todos hacen lo mismo: cuando el plan A no funciona, pasan al plan B, que es «rompé al que tenga la pelota, que después vemos».

Y la mejor güeá de todas: ver llorar a Messi, el «títere de los poderes fácticos», el que se pasea por los estadios como si el QL fuera un emperador, pero que cuando la güeá se pone fea, se transforma en un niño que perdió su chupete ¡Agú-agú! ¡GUAAAJAJAJA! Sorry, es poco profesional reírse mientras uno comenta una noticia. 😁

Messi llorando finalizado el partido es el meme que nos regaló el fútbol, el genio que no puede soportar que el mundo no gire a su alrededor. Pero bueno, al menos él no sacó el hacha, dejó que sus compañeros repartieran leña mientras él se secaba las lágrimas internas con la camiseta del Barcelona (perdón, del Inter Miami, que ya ni eso). 😢

 

TRUMP Y LA COPA:

EL TÍO BORRACHO QUE SE CUELA EN LA FOTO

Puta, aquí viene el chiste de la final cuando España levanta la copa, aparece el hombre, el mito, la leyenda: Donald Trump, alias «Pelo de Nube». Se planta cara de raja y sin empachos al lado de los jugadores como si él hubiera sido el técnico, como si hubiera metido el gol de la victoria.

«Sí, claro, Donnie, tú entrenaste a España desde la Casa Blanca, con tu dieta de Big Macs y tu pésimo golf»

Y ahí estaba Infantino, el «Cabeza de la callampa», tratando de sacarlo con una risita falsa, como quien intenta espantar a una mosca QL. Pero no, Trump es como una garrapata: se pega y no lo sacai ni con pinzas po’ güeón.

Trump es un chiste, sí, pero un chiste peligroso, es más peligroso que tos con diarrea, seee, es más peligroso que daltónico desactivando bombas, ese güeón es como el tío borracho y desubicado que llega a la fiesta de tus primos, se toma todo el whisky, se pone a bailar como topletera en la mesa y luego intenta venderte un reloj robado. Pero este tío —Pato Donald— tiene poder, y quiere más mundiales en Estados Unidos. Que corte su güeveo.

TRUMP: «¿Por qué no? Si ya tenemos el Super Bowl, la NBA, y ahora queremos el fútbol para llenarlo de comerciales de Coca-Cola y camisetas horribles».

Trump es una piraña de la selva amazónica: pequeño, ruidoso, pero con unos dientes que te dejan sin pierna si te descuidas.

Y después de la final, Trump da una conferencia, ahí está, dicharachero, gracioso, contando chistes malos mientras los periodistas se ríen por compromiso. «Quiero más mundiales en Estados Unidos», dice el QL, como si el fútbol fuera un hot dog que se puede comprar en cualquier esquina. Pero no se detiene ahí: Trump va por todas las güeás: Petróleo, minas jóvenes, prostitutas, el estrecho de Ormuz, guerras, todas las güeás que se le crucen. Es como un niño en una tienda de dulces, pero los dulces son países enteros y él los quiere todos para su colección.

«Ese güeón va por todo», y es cierto. Trump es peligroso a cagar, porque no tiene freno, Es el güeón que ve una oportunidad y la agarra con los dientes, sin importar si la güeá es un negocio legítimo o una estafa monumental. Quiere el mundo a toda costa, y si tiene que venderte un puto mundial de fútbol mientras negocia armas con Arabia Saudita, lo hará con una sonrisa de oreja a oreja.

 

CONCLUSIÓN:

UN CIRCO LLAMADO FÚTBOL

En resumen, el fútbol es un circo QL, y los fanáticos son los payasos que pagan la entrada.

El partido por el tercer lugar fue una fiesta sin defensas, la final fue una guerra de hachas y lágrimas, y Trump apareció para recordarnos que el puto poder siempre se cuela en las fotos que no le pertenecen. Infantino, el Cabeza de tula, se quedó con la risa congelada, y Messi se fue a llorar a su casa con su millonada. 

Lo bueno de esto cabros es que al menos nos reímos. Y si no, siempre podemos culpar a la puta FIFA, a Trump, o a la prima rica que no nos invitó a la fiesta.

¡Nos cachamos en 4 años más cabros, el mundial se acabó!

¡Vittu tätä paskaa!



 

Artículo escrito por: Gandworf.

Portada: Vëthriön Asathørn.

Edición final: Gandworf. 

viernes, 17 de julio de 2026

Trollish News [Semifinal entre Francia (0) y España (2) / Mundial 2026]



Cabros, había una vez un partido de fútbol... Bueno, en realidad había un equipo que creía que estaba en un partido de fútbol, y otro equipo que sí sabía que estaba en una semifinal de un Mundial, Pero Francia, la campeona del mundo, la todopoderosa, la que tiene más talento que un circo con tres pistas, decidió que el fútbol es un deporte de observación... que correr es para los pobres, que sudar es para los güeones que no tienen patrocinadores, que el honor deportivo es un concepto más viejo que la chucha, como usar mapa de papel o pagar en efectivo.

Si yo no cachara nada de fútbol —y créanme, a veces desearía no cachar ni una güeá para no sufrir— y me sentara a ver esa semifinal entre Francia y España, habría llegado a una conclusión lógica: España estaba jugando contra Somalia, o contra Wakanda, o contra cualquier país africano que recién está aprendiendo qué güeá es un arco y que sus jugadores corren porque no tienen otra güeá que hacer. Porque España movía la pelota como si estuviera en una práctica, con la tranquilidad del que sabe que el rival no le va a hacer ni cosquillas. Y Francia caminaba. Literalmente, caminaba. Como si estuvieran en un desfile de moda, como si recién se estuvieran levantando un domingo en la tarde con caña... no en una semifinal mundialista.

Sí, hay que hociconear las güeás como son.

¿Dónde rechucha quedó la garra francesa?

¿Dónde mierda quedó el orgullo?

¿Dónde quedó esa chispa perkele que hace que un jugador se rompa el alma por una camiseta? No, no. Los jugadores franceses estaban más preocupados por no arrugarse los pantalones cortos que por ganar el partido. Mbappé, el niño prodigio, el que iba a ser el nuevo rey del fútbol, parecía un fantasma. Michael Olise, el guerrero, parecía un oficinista un lunes por la mañana, Ousmane Dembélé estaba más lento que una patada en la Luna... y el resto, bueno, el resto de güeonaje estaba ahí porque alguien tenía que llenar los 11 puestos en la cancha.

Pero no nos engañemos con la güeá, esto no es culpa de los jugadores, es culpa de la historia, de la migración, de la globalización, de todo esa mierda que los políticos llaman «diversidad» y que en el fútbol se traduce como «jugadores que no sienten la camiseta porque la camiseta no es suya».

 

EL GRAN DEBATE:

¿POR QUÉ LOS AFRICANOS NO JUEGAN POR ÁFRICA?

Ahora viene lo bueno de esta güeá. Lo que nadie quiere decir porque suena fea la güeá, porque es incómoda la güeá, porque huele a política incorrecta. Pero acá en Trollish News no nos callamos ni con un soborno de la FIFA.

La mayoría de los países europeos tienen en sus filas futboleras a africanos o descendientes de africanos... y no es que sean malos jugadores los güeones, al contrario: algunos son cracks pero hay un detalle: se ponen una camiseta que no sienten como propia. Juegan por Francia, por Inglaterra, por Bélgica, por Países Bajos, por Alemania, por el que pague mejor, y no es que los culpe, el fútbol es un negocio, y si te ofrecen fama, dinero, y la chance de ganar un Mundial, ¿Quién dice que no?

Pero la pregunta güeona del millón es:

¿Por qué no defienden a los países de sus padres o de sus abuelos?

¿Les da vergüenza?

¿Saben que con equipos menores no ganarían ni una güeá?

¿O es que prefieren ser el «negrito» que alegra la fiesta europea antes que el héroe de una nación que los necesita?

Ahí está la médula del hueso, porque si eres Mbappé, hijo de camerunés y argelina, podrías estar jugando por Camerún o por Argelia, pero no, prefieres Francia.

¿Por qué? Porque Francia te da plata, te da exposición, te da una vidriera mundial... y porque, seamos honestos, Camerún no va a ganar un Mundial en los próximos 50 años, Argelia tampoco. Y si eres un futbolista de élite, no quieres pasar tu carrera en la oscuridad de las eliminatorias africanas, perdiendo en cuartos de final contra Senegal o Marruecos.

Y entonces, ¿Qué güeá pasa? Que los países africanos se quedan sin sus mejores jugadores, y los países europeos se llenan de talento que no siente la camiseta. Y cuando llega una semifinal del Mundial, esos jugadores caminan la cancha porque, en el fondo, no les importa. No es su lucha. No es su historia. Es solo un trabajo.

 

LA CULPA ES DE LA INMIGRACIÓN (Y DE LOS QUE LA PERMITIERON)

Y ahora viene lo que muchos llamarán «discurso de odio» pero que acá llamamos «realidad». La culpa es de la inmigración y de todos aquellos vittuperkeles que han permitido que países otrora grandes hoy no sean más que sombras de lo que fueron.

Francia, la Francia de Zidane, de Platini, de Thuram, de Henry, de los galos que sudaban la camiseta azul como si les fuera la vida en ello, hoy es un equipo de mercenarios, de jugadores que nacieron en Francia pero que tienen el corazón en África. O que nacieron en África pero que se criaron en Francia. O que no saben bien dónde chucha están, pero cobran en caleta de euros.

Y no es que sean malos jugadores, al contrario, son talentosos, pero el talento sin orgullo es como un auto sin bencina: se ve bonito, pero no va a ningún lado. Y entonces, cuando llega una semifinal del Mundial, y Francia se enfrenta a España, y España juega como si estuviera en un entrenamiento, y Francia camina como si estuviera en un retiro espiritual, uno se pregunta:

¿Dónde mierda quedó el honor?

¿Dónde quedó la garra?

¿Dónde quedó esa güeá que llaman «amor propio»?

La respuesta es simple: se lo llevó la inmigración, o más bien, la falta de integración... porque cuando un jugador no siente la camiseta, no corre. Y cuando no corre, pierde. Y cuando pierde, el país entero se decepciona. Pero la decepción no es de ellos, es nuestra, por creer que todavía existe el fútbol romántico, el fútbol de la patria, el fútbol de los que mueren por la camiseta. Pura mierda romántica.

Vean esto:


 

EL FUTURO:

¿EQUIPOS MULTINACIONALES O SELECCIONES NACIONALES?

Y ahora, la pregunta final:

¿Hacia dónde va el fútbol? Porque si Francia, con todo su talento africano- europeo, no puede ganar una semifinal contra España, ¿Qué esperanza tienen los países «puros»?

¿Qué esperanza tiene Uruguay, con sus 3 millones de habitantes?

¿Qué esperanza tiene Chile, con su fútbol mediocre?

¿Qué sueño tiene Bolivia, con su fútbol de quinta categoría?

¿Qué esperanza tiene Argentina, que depende de que Messi no se jubile?

Cabros, el fútbol se está convirtiendo en un deporte de empresas multinacionales disfrazadas de selecciones nacionales. Y los hinchas, los pobres hinchas que pagan la entrada como santos güeones, que compran la camiseta, que gritan hasta quedarse sin voz, son los únicos que todavía creen en la patria.

Pero los jugadores no. Los jugadores creen en el dinero. Y no los culpo. El fútbol es un negocio. Pero entonces, dejemos de llamarlo «deporte», llamémoslo «espectáculo»... y dejemos de esperar que los jugadores perkeles sientan la camiseta... porque no la sienten, nunca la sintieron. Y probablemente nunca la sentirán.

 

EPÍLOGO:

LA DECEPCIÓN ES NUESTRA, NO DE ELLOS

Al final del día, cabros, la decepción es nuestra... porque nosotros, los hinchas, los que vemos fútbol con el corazón en la mano, esperamos que los jugadores sientan lo mismo que nosotros. Pero no es así. Ellos están ahí por la plata, por la fama, por el reconocimiento. Y nosotros estamos ahí porque amamos el fútbol.

Y mientras ellos arrastran las bolas en la cancha en una semifinal del Mundial, nosotros nos preguntamos:

¿Valió la pena esta güeá?

¿Valió la pena haber invertido tiempo, emociones, esperanzas en un equipo que no siente la camiseta?

La respuesta es no. Pero seguimos viendo, seguimos esperando, seguimos creyendo que algún día, un equipo va a correr por nosotros, por nuestra bandera, por nuestra historia.

Y mientras tanto, Francia pierde, España gana, y el fútbol sigue siendo el mismo circo de siempre.



 

 

TROLLISH NEWS — SECCIÓN: «CARTAS AL DIRECTOR»

«NOS VENDIERON HUMO, CON HUMO DE TABACO AFRICANO»

 

Director y columnista: Olog Krevalora

Estimados lectores:

Recibimos una avalancha de cartas de hinchas franceses que aún no se recuperan de la siesta que se mandó su selección en la semifinal contra España. Y como acá no censuramos ni las chuchadas ni las malas ideas, les compartimos las mejores (o peores, según cómo se mire el güeveo).

 

Atentamente,

Olog Krevalora

Director de Trollish News

 

CARTA N°1:

«MBAPPÉ, LA PRÓXIMA VEZ ANDA A LA CANCHA EN PANTUFLAS»

Remitente: Jean-Pierre D., Marsella

Señor Olog Krevalora:

Le escribo con el corazón hecho puré y la bilis al máximo. El martes 14 vi a Francia jugar como si hubieran firmado un pacto de no agresión con España. Vi a Ousmane Dembélé caminar más que un turista en el Louvre. Vi a Olise perdido como un niño en un supermercado. Vi a Mbappé con la mirada perdida como si estuviera con dolor de estómago, y vi al resto de la selección haciendo lo que mejor saben hacer: nada.

Pero déjeme decirle algo, y que me perdone la corrección política: si usted junta a 11 jugadores que tienen el corazón en África, pero la cuenta bancaria en Francia, el resultado es este. Caminan porque no sienten la camiseta. La sienten como un uniforme de trabajo, no como una bandera.

Y no es que sean malos jugadores, ojo. Son cracks. Pero los cracks sin orgullo son como los croissants sin mantequilla: se ven bien, pero no saben a nada.

Así que, señor Olog, le pido que le publique esta carta para que el mundo sepa que no todos los franceses estamos contentos con tener una selección que parece la ONU, pero juega como la Liga de los Desempleados.

 

Atentamente,

Jean-Pierre D., hincha arrepentido

 

CARTA N°2:

«SI VAN A CAMINAR, QUE AL MENOS PAGUEN LA ENTRADA»

Remitente: Marie-Claire L., Lyon

Querido Olog Krevalora:

El martes, mientras veía el partido, mi marido me dijo: «Cariño, parece que Francia está jugando un partido de exhibición». Y yo le respondí: «No, amor, parece que están jugando un partido de jubilados».

Y es que no puede ser. No puede ser que un equipo con el talento de Francia se parezca más a un desfile de modelos que a un equipo de fútbol. Mbappé, que debería ser el heredero de Pelé y Maradona, parecía el heredero de un sillón reclinable.

Pero lo peor no es que hayan perdido. Lo peor es que ni siquiera intentaron ganar. Y eso, señor Krevalora, es imperdonable.

Y ya sé que algunos dirán que soy racista por señalar que la mayoría de los jugadores son de origen africano. Pero no es racismo, es la realidad. Si usted le paga a un jugador para que juegue por Francia, pero él se siente más identificado con su país de origen, ¿qué espera? ¿Que corra como un poseso? No, va a caminar como un funcionario público.

Así que, señor Olog, le propongo a mi selección que, para el próximo partido, juegue con pantuflas y bata de baño. Total, el resultado va a ser el mismo.

 

Atentamente,

Marie-Claire L., hincha decepcionada

 

CARTA N°3:

«FRANCIA NO MERECE UNA SELECCIÓN, MERECE UN CENTRO COMERCIAL»

Remitente: Pierre B., París

Estimado Olog Krevalora:

El día 14 de julio entendí por qué el fútbol francés está como está: porque tenemos una selección que parece un catálogo de la diversidad, pero juega como un catálogo de muebles. Están ahí, quietos, decorativos, pero no sirven para nada.

Y no es que esté en contra de la inmigración, ojo. Al contrario, creo que la inmigración ha enriquecido a Francia. Pero también ha creado una generación de jugadores que no sienten la camiseta. Y eso, en una semifinal del Mundial, se paga caro.

Porque cuando usted ve a España jugar, ve a 11 jugadores que saben lo que quieren. Y cuando ve a Francia jugar, ve a 11 jugadores que no saben ni dónde están parados.

Así que, señor Krevalora, le pido que le publique esta carta para que la FIFA, la FFF, y todos los que mandan en el fútbol francés sepan que estamos hasta la coronilla de tener una selección que parece un centro comercial: llena de tiendas caras, pero vacía de alma.

 

Atentamente,

Pierre B., hincha indignado

 

CARTA N°4:

«EL ÚNICO QUE CORRIÓ ANOCHE FUE EL ÁRBITRO»

Remitente: Antoine L., Niza

Señor Olog Krevalora:

El martes 14 vi el partido con unos amigos. Al final, hicimos una apuesta: ¿quién había corrido más en la cancha? ¿Mbappé o el recogepelotas? Ganó el recogepelotas.

Y es que no puede ser. No puede ser que un equipo profesional, en una semifinal del Mundial, tenga menos energía que un perro viejo en verano. Y no es que sean malos jugadores, es que no les importa. Y ya sé que algunos dirán que es injusto generalizar, que hay jugadores que sí sienten la camiseta. Pero esa noche, no vi a ninguno, vi a 11 jugadores que parecían estar de vacaciones.

Así que, señor Olog, le pido que le publique esta carta para que el mundo sepa que los hinchas franceses no somos tontos. Sabemos cuándo nos están tomando el pelo. Y esa noche, nos tomaron el pelo, nos hicieron un nudo, y nos dejaron colgados.

Gracias por sus asertivos comentarios y críticas descarnadas.

 

Atentamente,

Antoine L., hincha furioso

 

RESPUESTA DEL DIRECTOR: OLOG KREVALORA

Estimados lectores:

He leído sus cartas con atención, y debo decir que comparto su emputecimiento. Pero también debo decir que me río de su ingenuidad.

¿De verdad esperaban que un equipo de mercenarios, que juega por plata y no por orgullo, corriera como si les fuera la vida?

El fútbol moderno es así: los jugadores van donde hay plata, no donde hay patria. Y si ustedes creen que eso va a cambiar, están más perdidos que un esquimal en el desierto de Atacama.

Así que, queridos hinchas franceses, les recomiendo que se compren un paquete de pañuelos desechables y se preparen para más decepciones. Porque mientras el fútbol sea un negocio, los jugadores van a caminar la cancha. Y ustedes van a seguir pagando la entrada.

 

Atentamente, Olog Krevalora

Director de Trollish News



 

Artículo escrito por: Olog Krevalora.

Portada: Olog Krevalora.

Edición final: Olog Krevalora.

  

miércoles, 8 de julio de 2026

Humor Trollish... invernal sin nieve pero con las patas heladas :D

 


LA APUESTA

En el bar local estaban tan seguros de que su camarero era el hombre más fuerte de los alrededores, que apostaron un millón de pesos.

El camarero apretará un limón hasta exprimir todo su jugo en un vaso y le dará el limón (ya exprimido) a otra persona. Cualquiera que pueda sacar una gota más de jugo que el camarero gana la apuesta.

Muchas personas lo intentaron durante un tiempo (levantadores de pesas, estibadores, etc.) pero nadie consiguió extraer una gota más del limón.

Un día, un güeón flaco —falto de cazuelas— entra en el bar, vestido con un traje de poliéster y portando gafas de pasta gruesas. Dice con una voz chirriante:

—«Me gustaría probar la apuesta».

 

Después de calmar su risa, el camarero acepta, coge un limón y lo exprime. Luego entrega los restos arrugados al hombrecito.

Pero la risa de la multitud se torna en total silencio cuando el hombrecito aprieta el puño alrededor del limón y caen seis gotas en el vaso.

 

A medida que la multitud aplaude, el camarero paga el millón de pesos, y le pregunta al hombrecito:

—«¿Qué güeá hace para ganarse la vida? ¿Es usted un leñador o acaso un ex levantador de pesas?».

 

El güeón flacuchento respondió:

—«Trabajo para el Departamento de Impuestos del Gobierno». 😁

 

EVOLUCIÓN

El siguiente documento muestra la evolución de un hombre durante una semana sin su mujer. El perro fue quien peor lo pasó de los dos.

 

Lunes

Me he quedado solo en casa. Mi mujer está ausente toda la semana. Es un cambio que me viene de perlas. Presiento que el perro y yo lo vamos a pasar en grande. He preparado un riguroso programa de actividades, y sé exactamente a qué hora me levantaré, cuánto tardaré en ducharme y arreglarme, y cuánto en preparar el desayuno.

También he calculado el número total de horas que me llevará lavar los platos, hacer la limpieza, sacar a pasear al perro, ir de compras y cocinar. Ha sido una grata sorpresa darme cuenta de que me queda mucho tiempo para hacer lo que quiera. No sé por qué las mujeres hacen que el trabajo doméstico parezca tan complicado, cuando en realidad es mínimo el tiempo que hay que dedicarle... TODO ES CUESTIÓN DE SABER ORGANIZARSE.

A la hora de la cena me he servido un bistec y le he dado otro al perro. Puse en la mesa un bonito mantel, una vela y un florero con rosas para crear un ambiente agradable. El perro ha comido paté acompañado de una ración de exquisitas verduras. De postre le serví galletas. Yo tomé un poco de vino y me fumé un habano. ¡¡No me había sentido tan a gusto en mucho tiempo!!

 

Martes

Repaso mi programa: creo que necesita algunos ajustes menores. Le he explicado al perro que, desde luego, no todos los días son de fiesta, así que no debe esperar paté y bistec a diario, ni que le sirva cada comida en tres tazones, pues tendría más loza que lavar.

En el desayuno me he dado cuenta de que el zumo de naranja hecho en casa tiene un inconveniente: hay que lavar el exprimidor cada vez que se usa. Una solución es preparar zumo para dos días, así la frecuencia se reduce a la mitad. También he averiguado que las salchichas pueden calentarse junto con la sopa, lo cual representa una olla menos que lavar.

Definitivamente, no pienso pasar la aspiradora todos los días, como quería mi mujer. Pasarla cada tres días es más que suficiente. La clave está en usar zapatillas para estar en casa y limpiarle las patas al perro. Por lo demás, me encuentro de maravilla.

 

Miércoles

Empiezo a creer que los quehaceres domésticos llevan más tiempo del que me había imaginado.

Tendré que reconsiderar mi estrategia.

Primer paso: he salido por un poco de comida para llevar; así no perderé tanto tiempo cocinando. No debe tardar uno más en preparar la comida que en comérsela.

Hacer la cama es otro problema añadido: primero hay que levantarse, luego ventilar la habitación y luego extender sábanas y mantas. ¡Un cacho! Creo que no es necesario hacer la cama todos los días y menos si voy a acostarme en ella todas las noches. Es una tarea sin sentido.

Ya no preparo nada especial ni complicado para el perro. Le he comprado alimento enlatado para mascotas. Puso cara de asco, pero de nada le servirá. Si yo tengo que conformarme con comida preparada, él también puede hacerlo.

 

Jueves

¡No más zumo de naranja! ¿Cómo puede ensuciar tanto una fruta güeona que parece tan inocente? ¡Es increíble! ¡Inconcebible! De hoy en adelante compraré zumo embotellado, listo para beber.

Descubrimiento: he conseguido salir de la cama sin desarreglar casi las sábanas; después sólo he tenido que alisar un poco la colcha con las manos. Desde luego, hacer esto requiere práctica y no puede moverse uno mucho mientras duerme. Tengo la espalda dolorida, pero una ducha caliente me dejará como nuevo.

He dejado de afeitarme todos los días, pues me parece un desperdicio de tiempo; además, así gano unos minutos muy valiosos que mi mujer nunca pierde porque a ella no le sale barba ni bigote.

Descubrimiento: es absurdo usar un plato limpio en cada comida. Lavar los platos tan a menudo empieza a destrozarme los nervios. El perro también puede comer en un solo tazón: al fin y al cabo, no es más que un animal.

Nota: he llegado a la conclusión de que no hace falta pasar la aspiradora más que una vez a la semana. Salchichas en la comida y en la cena.

 

Viernes

¡No quiero saber ni una güeá de zumo de frutas! Las botellas de mierda pesan muchísimo. Otro hallazgo: las salchichas saben bien por la mañana, son asquerosas en la comida y son insufribles en la cena. Comerlas más de dos días seguidos me puede causar náuseas y diarrea.

Le he comprado alimento seco al perro. Es tan nutritivo como el enlatado y no ensucia tanto el tazón de mierda. Me he dado cuenta de que se puede comer la sopa directamente de la olla. Sabe igual y no hace falta usar sopera ni cucharón. ¡Por fin dejaré de sentirme como una máquina lavaplatos!

He decidido no fregar más el suelo de la cocina. Esta tarea, al igual que hacer la cama, me ponía los nervios de punta. Nota: Tendría que prescindir de las latas: el abrelatas se ensucia caleta.

 

Sábado

¿Qué objeto tiene desvestirse por la noche si a la mañana siguiente hay que vestirse otra vez? Yo prefiero dedicar ese tiempo a dormir un poco más. También he dejado de usar sábanas y mantas, lo que me ahorra el trabajo de hacer la cama.

El perro dejó caer migajas y lo reté. ¿Qué onda? ¿Acaso se cree que soy su empleado? (¡Qué curiosa la güeá!, de pronto me doy cuenta de que mi mujer a veces me habla así...).

Hoy toca afeitarme, pero no tengo la menor gana de hacer esa güeá. Estoy con los nervios hechos mierda.

El desayuno consistirá en algo que no haya que desenvolver, abrir, rebanar, untar, cocer o mezclar. Todas esas güeás me emputecen.

Plan: Tomar la comida directamente de la bolsa, sin platos, ni cubiertos, manteles ni demás güeás raras. Me duelen un poco las encías, tal vez sea por la falta de frutas que no he vuelto a comprar porque pesan caleta. ¿Será acaso la primera señal de escorbuto?

La bruja de mi mujer me ha llamado por teléfono por la tarde y me ha preguntado si había limpiado las ventanas y la ropa. Yo solté una carcajada histérica y le dije que no tenía tiempo para esas güeás.

Hay un desperfecto en el baño: el desagüe está atascado de espagueti, pero no me preocupa mucho la güeá porque he dejado de ducharme, cuando huela a zorrillo me baño.

Nota: el perro y yo comemos juntos, directamente del refrigerador y tenemos que hacerlo a toda prisa, para que la puerta no esté abierta mucho tiempo.

 

Domingo

El perro y yo nos quedamos en la cama viendo la tele donde aparece güeonaje comiendo toda clase de manjares ricos. A los dos se nos hizo agua la trompa. Estamos más débiles que la chucha y de mal humor.

Esta mañana he comido algo del tazón del perro. A ninguno de los dos nos ha gustado la güeá. Hoy sí tendré que ducharme, afeitarme, peinarme, prepararle algo de comer al perro, sacarlo a pasear, lavar las güeás, arreglar la casa, ir de compras y hacer varias otras güeás, pero estoy hecho una piltrafa de mierda.

Siento como que me caigo y que se me empaña la vista. El perro ha dejado de menear la cola.

En un supremo esfuerzo de conservación, hemos salido casi arrastras en busca de un restaurante.

Encontramos uno cerca y estuvimos allí más de una hora, comiendo viandas exquisitas en distintos platos. Después nos hospedamos en un hotel.

El cuarto está limpio, arreglado y es muy acogedor. He encontrado la solución perfecta para mantener la casa impecable.

Me pregunto si a mi esposa alguna vez se le ha ocurrido hacer esta misma güeá. 😂

 

VIUDA GUARDANDO LUTO

Hacía 5 años que una mujer había perdido a su marido y todavía seguía de luto como si fuese ayer.

Su hija le pidió que por favor saliera con alguien para que se distrajera.

La hija le presentó a un tipo.

Inmediatamente de conocerse se cayeron muy bien y, después de 6 meses, el tipo la invitó a pasar el fin de semana con él.

Llegó el sábado y se fueron a un lugar alejado muy romántico.

El tipo la llevó a pasear y la atendió muy bien.

Ella quedó encantada, pero resulta que cuando llegó la noche se fueron a un hotel. Ahí él empezó a acariciarla y a quitarle la ropa.

 

Ella le dijo:

–«Déjame ponerme cómoda», y se fue al baño.

 

Cuando salió, iba desnuda, pero con un calzón negro.

 

Él le preguntó:

—«¿Por qué te quedaste con el calzón?»

 

A lo que ella contestó:

—«Mis pechos puedes acariciar, mi cuerpo puedes explorar, pero aquí abajo no lo puedes tocar, estoy de luto».

 

– «Bueno» –el tipo pensó– «a lo mejor es prematuro. Mejor espero a mañana».

 

Al día siguiente pasó lo mismo y el tipo al ver que se le estaba acabando el fin de semana le dijo:

—«Me voy a poner cómodo». Cuando salió del baño, el tipo salió todo excitado con un condón negro.

 

Ella, curiosa y sorprendida, le preguntó:

—¿Por qué tienes ese condón negro?

 

A lo que él le contestó:

—Porque esta noche quiero compartir tu dolor, voy a entrar a darte el pésame... 🍌🍑👅💗

 

 







































 

Fuentes:

chistes.yavendras.com

El mundo de los memes

Puro Sarcasmo

La mayoría de los memes han sido mejorados y alguno editado.

Edición final: Vëthriön Asathørn.