«Un día de batalla es un día de cosecha para el diablo».
(William Hooke)
I
El Negocio de la Guerra: Rusia y
Ucrania
Es
interesante que la contienda entre Rusia y Ucrania, que comenzó en febrero de
2022, aún no haya finalizado, especialmente cuando una de las promesas de
campaña de Donald Trump era que en pocos días él terminaría con dicha guerra.
Esto significa algo: puede ser que Trump no haya tomado en cuenta varios
factores, como… sus viejos aliados, que Putin no iba a ceder tan fácilmente esta
pugna para que otro se lleve los méritos, o que el presidente norteamericano no
contaba con la fuerza de toda la maquinaria que hay detrás.
El más
beneficiado con este conflicto fue, es y será Volodimir Zelenski, porque sigue
viviendo de los grandes intereses que le da mantener esta «guerra», y no es
porque sea un loco que ama la destrucción o que tenga un enorme ego bélico;
como el de Kim Jong Un; sabemos que Zelenski es un títere de la Unión Europea y
sigue los mandatos de sus dueños.
II
Un Espectáculo Mediático
Han pasado
más de 36 meses y este espectáculo mediático continúa, sin una solución a la
vista. Para entender esta situación, es importante señalar que la guerra es
conveniente para la comunidad europea y, en particular, para varios países
involucrados. Ursula von der Leyen (actual presidenta de la Comisión Europea
desde diciembre de 2019) y otros líderes, como el Canciller alemán Olaf Scholz,
Emmanuel Macron de Francia y el primer ministro del Reino Unido Rishi Sunak,
prefieren continuar regalando millones a Zelensky, ya que la maquinaria de
guerra debe seguir operando. Estos líderes tienen una razón poderosa: si no
apoyan este conflicto, tendrían que rendir cuentas a sus propios pueblos, y no
hablamos de montos menores.
III
La Inversión Monetaria y el
Descontento Ciudadano
La cantidad
de dinero invertido en esta guerra es sideral. Muchos ciudadanos europeos
comienzan a cuestionar toda esta maraña de mentiras y traiciones. Lo que está
en juego no es solo el futuro de Ucrania, sino también los intereses
financieros de países como Francia, Alemania, Italia, y Gran Bretaña, que ganan millones
gracias a la venta de material militar.
IV
Corporaciones Armamentistas y Sus
Ganancias
Entre las
principales corporaciones armamentistas europeas se encuentran:
—BAE Systems
(Reino Unido): Generó alrededor de 238 millones de euros en contratos militares
el año pasado.
—Thales
Group (Francia): Reportó ingresos de aproximadamente 16 mil millones de euros,
con una parte significativa proveniente de la defensa.
—Leonardo
S.p.A. (Italia): Ingresos de aproximadamente 14 mil millones de euros, con una
fuerte presencia en el sector armamentista.
—Rheinmetall
AG (Alemania): Registró 6.4 mil millones de euros en contratos de defensa.
Estas cifras
reflejan cómo las grandes corporaciones se benefician económicamente en tiempos
de conflicto y no piensan dejar escapar esta oportunidad de seguir desangrando
a los ciudadanos europeos, que al final son siempre los que terminan pagando
todo esto con sus impuestos.
V
La Amenaza de la Paz para los
Intereses Corporativos
Trump, quien
busca terminar con la guerra, se ha convertido en el «enemigo número uno» de la Unión Europea. Para ellos, la paz
sería perjudicial para sus bolsillos. Un mundo pacífico no beneficia a las
grandes corporaciones armamentistas ni a los contratistas que prosperan en
conflictos. En Estados Unidos, existen grandes empresas que mueven personal
(mercenarios) a otros países en guerra, operando en un marco legal donde las
leyes no aplican a sus «servicios», que prosperan a expensas
de la muerte.
Ursula von
der Leyen ya tiene las manos manchadas en el negocio de las vacunas, y ahora
suma la eterna guerra a su repertorio de intereses.
VI
Un Círculo Vicioso de Poder y Muerte
Este es un
círculo vicioso de poder y muerte. En la lucha entre los países de primer
orden, quien muerde más fuerte puede controlarlo todo. Es penoso observar cómo
el «viejo negocio de la muerte» sigue siendo más robusto y
vigente que nunca, y esto no acabará pronto.
«Solo los muertos han
visto el final de la guerra».
(Platón)
CRÉDITOS
FINALES:
Escrito por:
Jarl Asathørn.
Imagen de
portada creada con AI.
Edición
final: Jarl Asathørn.

