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lunes, 10 de agosto de 2026

Humor Trollish [El Juicio del Siglo]



En una fría mañana de Bariloche, donde el viento patagónico te congela hasta las güéas, Juan Carlos «El Tano» Gutiérrez despertó con un olor a fernet y cerveza de anoche que competía con el de su propio culo. Miró el reloj: las 11:30. Su turno empezaba a las 7:00. Estaba un poquito atrasado. Pero no importaba, porque El Tano tenía una filosofía de vida: «El laburo es sagrado, pero no hay que laburar».

La fábrica, «Metalúrgica El Cóndor dormido S.A.», era un antro de mala muerte donde se fabricaban caños de fierro viejo que probablemente se rompían solos por vergüenza. El Tano llevaba 8 años en esa güeá, y en esos 8 años había desarrollado un récord de faltas que haría sonrojar a un diputado, o senador o al mismísimo canitrot.

Llegaba tarde, se iba temprano, y cuando estaba, era un espectáculo digno de un circo romano.

 

Escena 1:

El Tano en su hábitat natural

El Tano entra a la planta a las 11:45, con una polera de «Don Ramón» que tenía más agujeros que un colador, y que además usaba como cenicero móvil, paño pa’ limpiarse la grasa de un asado o lugar pa’ guardar algún moco verde.

 

Jefe de planta, Carlos «El Gordo» Ramírez:

—«¡Tano, carajo! ¡Son las 11:45! ¿Dónde mierda estabas?»

 

El Tano, encendiendo un pucho adentro del galpón:

—«Y... tuve un problema familiar, jefe. La vieja se cayó de la moto».

 

El Gordo: «¿Tu vieja no murió hace 5 años, pelotudo?»

 

El Tano, exhalando humo: «Y... por eso mismo. Todavía estoy deprimido. Es un problema de familia, usted no entiende».

 

El Gordo: «¡Estás en bolas, Tano! ¡Andás sin polera, fumás adentro, y la semana pasada te encontré durmiendo adentro de una bobina de plástico!»

 

El Tano: «Eso fue meditación, jefe. Estaba conectando con el material».

 

La güeá era insostenible. El Tano se había convertido en una atracción turística local. Los vecinos iban a la fábrica a verlo fumar, dormir, y cagarse en las normas de seguridad. Pero lo peor de la güeá llegó cuando un día, en un ataque de «creatividad», El Tano decidió que el uniforme era opcional y que su torso desnudo, cubierto de pelos y tatuajes de anclas mal hechos, era un «derecho humano».

 

Escena 2:

La gota que rebalsó el vaso

Un martes cualquiera, El Tano llegó a las 9:30 (récord personal de puntualidad) y se encontró con una sorpresa: le habían cambiado el candado de la puerta principal. El guardia de seguridad, un jubilado con cara de estar en otro planeta, le dijo:

 

Guardia: «Usted ya no trabaja acá, señor».

 

El Tano: «¿Cómo que no? Yo soy El Tano, el que hace los caños que se rompen. ¡Dejáme pasar, viejo!»

 

Guardia: «Me dijeron que usted está despedido. Que mandaron un telegrama».

 

El Tano: «¿Un telegrama? ¿A dónde? ¡Yo no recibí un carajo! ¡Y no me saque la polera que no tengo!»

 

Efectivamente, El Tano estaba en cueros de la cintura para arriba, con un frío patagónico que le ponía los pezones como puntas de lápiz. Pero esa güeá no era lo peor, lo peor llegó cuando, después de insistir 40 minutos, el guardia le mostró el «telegrama» una foto de una hoja de papel que alguien le había mandado por WhatsApp.

 

El Tano, leyendo la foto: «¿Esto es una joda? ¿Me despiden por una foto de mierda? ¡Esto es ilegal, esto es... esto es...!» (Y aquí se le ocurrió una idea brillante) «...¡Esto es guita!»

 

Escena 3:

El abogado y el milagro legal

El Tano, que no tenía dos mangos pero sí una astucia de rata de ciudad, fue a ver a un abogado laboralista llamado Dr. Horacio «El Tiburón» Benítez, un tipo que olía a colonia barata y tenía un Mercedes con el paragolpes abollado de tanto chocar contra la ley.

 

El Tano: «Doctor, me echaron por Wasá. Una foto. ¿Eso es legal?»

 

El Tiburón, frotándose las manos: «¿Por WhatsApp? ¿Una foto? ¿Sin notificación formal, sin testigos, sin carta documento? ¡Hijo de puta, acabas de ganarte la lotería!»

 

El Tano: «¿Pero yo no era un vago de mierda que faltaba siempre?»

 

El Tiburón: «¡Y qué importa, para frita! ¡La ley es la ley! Ellos no hicieron el procedimiento. ¡Esto es como matar a alguien y no limpiar la sangre! ¡Técnicamente es un crimen, pero el juicio se gana por el procedimiento, no por la verdad!»

 

El Tano: «¿O sea que me van a pagar por ser un vago?»

 

El Tiburón: «No, pelotudo, te van a pagar porque ellos fueron unos ineptos. Vos sos el vago, pero ellos son los boludos. ¡Esa es la diferencia!»

 

Escena 4:

El juicio

El juicio fue un circo. El Tano se presentó con una camisa prestada (le quedaba chica la güeá y se le marcaban los pelos) y un perfume que parecía insecticida. Los abogados de la empresa intentaron argumentar que El Tano era un desastre andante, que fumaba como una chimenea, que dormía en las bobinas, que andaba sin polera y que una vez se había meado en el vestuario «porque el baño estaba lejos».

El juez, un tipo viejo y cansado de la puta vida, escuchó todo con cara de «yo ya me quiero jubilar de esta güeá». Finalmente, dictó sentencia:

 

Juez: "Es innegable que el trabajador presentaba... digamos... 'particularidades' en su conducta. Sin embargo, el empleador no siguió el procedimiento legal establecido para el despido. El envío de una fotografía por WhatsApp no constituye una notificación formal válida. Por lo tanto, el despido es improcedente. Se ordena a la empresa pagar una indemnización de 33.387.789.01 millones de pesos."

 

El Tano, gritando en la sala: «¡SEÑOR JUEZ, ES UN GENIO! ¡UN POETA DEL DERECHO! ¡LO AMO!»

 

El Tiburón, tapándole la trompa: «Calláte, boludo, que te puede "rebajar" la condena».

 

Escena 5:

El final feliz (o no)

El Tano cobró su indemnización y, en lugar de invertirla en alguna güeá útil, se compró una moto 0km, una caja de cerveza y un equipo de música para el barrio. A la semana, lo paró la policía por andar en pelotas arriba de la moto (otra vez sin polera, obviamente) y le sacaron el registro.

Hoy, El agüeonao del Tano vive en el mismo barrio punga, cuenta la historia de cómo «le ganó al sistema» y sigue sin trabajar, o sea, se sigue rascando las güéas olímpicamente. Pero cada vez que alguien le pregunta por qué no busca pega, él responde con una sonrisa de oreja a oreja:

 

El Tano: «¿Para qué? Si el sistema es tan pelotudo que me paga por ser un vago. ¡Viva la Patria, carajo!»

 

Y en algún lugar de Bariloche, el Dr. «El Tiburón» Benítez se frota las manos, porque ya tiene un nuevo cliente el guardia de seguridad que lo echó, a quien también despidieron por «mandar la foto por WhatsApp sin autorización».

 

Moraleja de la güeá: En Argentina, no importa si eres un vago de mierda, lo que importa es que el otro sea un agüeonao más grande. Y en eso, los argentinos son campeones del mundo.




 

Fuente:

Un cuento basado en hechos reales. Revisa la noticia en: https://www.lacuarta.com/mundo/noticia/fumaba-en-el-trabajo-hacia-labores-sin-polera-y-no-seguia-ordenes-fue-despedido-demando-y-gano-indemnizacion/

Un cuento creado por: Olog Krevalora.

Una idea del equipo de Trollish News.

Edición final: Olog Krevalora. 

martes, 21 de julio de 2026

Trollish News: «¡España celebra, los argentinos enojados y Messi chóra!»




Ok, cabros, han venido al lugar correcto para despedazar este circo futbolero con el cuchillo afilado del comentario de las noticias. Agárrense, que esto va a ser largo, jugoso, sin anestesia y sin censura.

 

SOBRE EL PARTIDO POR EL TERCER LUGAR: LA EXHIBICIÓN DE LOS «DEFENSAS FANTASMAS»

Francia e Inglaterra, dos selecciones que normalmente se toman el fútbol como si fuera una ópera trágica, de repente decidieron que el partido por el tercer puesto era en realidad un «open bar» de goles, ¿Cachai?

¿Jugaron los defensas masetas o se quedaron en el camarín tomando té con galletitas? Porque la güeá que vimos fue un partido donde las líneas defensivas parecían estar hecha de papel higiénico mojado. Un 3-2, un 4-3, un caos hermoso de goles, defensas dando jugo pesa’o y donde todos corrían como si la prima rica de buen culo y de buenas tetas los hubiera invitado a una fiesta, pero con una condición:

«Si no meten 5 goles cada uno, no hay más cerveza ni sobajeos».

La güeá fue un partido de exhibición, claramente, y finalizó con un 6-4 a favor de los ingleses. Los güeones se olvidaron de que existían las tácticas, los marcajes y las patadas arteras. Fue como ver a dos equipos de la NFL jugando al fútbol: pura velocidad, cero defensas, y un montón de goles que harían sonrojar a cualquier hincha argentino que te dice «ché, el fútbol es estrategia». No, güeón, esto fue puro «yo corro, tú corres, (tu hermana se corre pensando en mí), todos metemos goles y después nos tomamos una foto». Un espectáculo para el que compró entradas y fue a ver esa pichanga, y que terminó siendo la mejor güeá del torneo. En todo caso tarde se acordaron de que el fútbol —para ganar la güeá— hay que hacer goles, e ir al ataque, güeá que no vinos en semifinales.

 

LA FINAL: ESPAÑA GANA, Y LOS CHÉ SACAN EL HACHA

Güeón, la final QL fue un partido de esos que te hacen preguntarte si el fútbol es un deporte o una guerra de guerrillas, ¿Cachai? España, bien jugado, con un toque que parece bordado a mano, a veces aburrido y cansino, pero del otro lado, ¿Qué güeá pasó? Ahí estaban los representantes del «fútbol sudamericano de garra y corazón»", que cuando ven que el partido se les escapa, sacan el hacha, las patadas voladoras, los codazos y las chuchadas como si estuvieran en una liquidación de fin de temporada. «Chévense dos patadas por el precio de una, manga de papas fritas». 

No andemos con güeás y digamos la verdad: Argentina, Uruguay, todos hacen lo mismo: cuando el plan A no funciona, pasan al plan B, que es «rompé al que tenga la pelota, que después vemos».

Y la mejor güeá de todas: ver llorar a Messi, el «títere de los poderes fácticos», el que se pasea por los estadios como si el QL fuera un emperador, pero que cuando la güeá se pone fea, se transforma en un niño que perdió su chupete ¡Agú-agú! ¡GUAAAJAJAJA! Sorry, es poco profesional reírse mientras uno comenta una noticia. 😁

Messi llorando finalizado el partido es el meme que nos regaló el fútbol, el genio que no puede soportar que el mundo no gire a su alrededor. Pero bueno, al menos él no sacó el hacha, dejó que sus compañeros repartieran leña mientras él se secaba las lágrimas internas con la camiseta del Barcelona (perdón, del Inter Miami, que ya ni eso). 😢

 

TRUMP Y LA COPA:

EL TÍO BORRACHO QUE SE CUELA EN LA FOTO

Puta, aquí viene el chiste de la final cuando España levanta la copa, aparece el hombre, el mito, la leyenda: Donald Trump, alias «Pelo de Nube». Se planta cara de raja y sin empachos al lado de los jugadores como si él hubiera sido el técnico, como si hubiera metido el gol de la victoria.

«Sí, claro, Donnie, tú entrenaste a España desde la Casa Blanca, con tu dieta de Big Macs y tu pésimo golf»

Y ahí estaba Infantino, el «Cabeza de la callampa», tratando de sacarlo con una risita falsa, como quien intenta espantar a una mosca QL. Pero no, Trump es como una garrapata: se pega y no lo sacai ni con pinzas po’ güeón.

Trump es un chiste, sí, pero un chiste peligroso, es más peligroso que tos con diarrea, seee, es más peligroso que daltónico desactivando bombas, ese güeón es como el tío borracho y desubicado que llega a la fiesta de tus primos, se toma todo el whisky, se pone a bailar como topletera en la mesa y luego intenta venderte un reloj robado. Pero este tío —Pato Donald— tiene poder, y quiere más mundiales en Estados Unidos. Que corte su güeveo.

TRUMP: «¿Por qué no? Si ya tenemos el Super Bowl, la NBA, y ahora queremos el fútbol para llenarlo de comerciales de Coca-Cola y camisetas horribles».

Trump es una piraña de la selva amazónica: pequeño, ruidoso, pero con unos dientes que te dejan sin pierna si te descuidas.

Y después de la final, Trump da una conferencia, ahí está, dicharachero, gracioso, contando chistes malos mientras los periodistas se ríen por compromiso. «Quiero más mundiales en Estados Unidos», dice el QL, como si el fútbol fuera un hot dog que se puede comprar en cualquier esquina. Pero no se detiene ahí: Trump va por todas las güeás: Petróleo, minas jóvenes, prostitutas, el estrecho de Ormuz, guerras, todas las güeás que se le crucen. Es como un niño en una tienda de dulces, pero los dulces son países enteros y él los quiere todos para su colección.

«Ese güeón va por todo», y es cierto. Trump es peligroso a cagar, porque no tiene freno, Es el güeón que ve una oportunidad y la agarra con los dientes, sin importar si la güeá es un negocio legítimo o una estafa monumental. Quiere el mundo a toda costa, y si tiene que venderte un puto mundial de fútbol mientras negocia armas con Arabia Saudita, lo hará con una sonrisa de oreja a oreja.

 

CONCLUSIÓN:

UN CIRCO LLAMADO FÚTBOL

En resumen, el fútbol es un circo QL, y los fanáticos son los payasos que pagan la entrada.

El partido por el tercer lugar fue una fiesta sin defensas, la final fue una guerra de hachas y lágrimas, y Trump apareció para recordarnos que el puto poder siempre se cuela en las fotos que no le pertenecen. Infantino, el Cabeza de tula, se quedó con la risa congelada, y Messi se fue a llorar a su casa con su millonada. 

Lo bueno de esto cabros es que al menos nos reímos. Y si no, siempre podemos culpar a la puta FIFA, a Trump, o a la prima rica que no nos invitó a la fiesta.

¡Nos cachamos en 4 años más cabros, el mundial se acabó!

¡Vittu tätä paskaa!



 

Artículo escrito por: Gandworf.

Portada: Vëthriön Asathørn.

Edición final: Gandworf. 

miércoles, 21 de octubre de 2020

¡LENGRE LIV MAGELLAN!



Hoy es el día de mi hermosa región de Magallanes. La saludo y le pido a los dioses vikingos que la bendigan y la cuiden.

Nuestra tierra es un mundo lejano lleno de bellezas naturales que todos debemos cuidar y proteger.

Un gran beso de este hijo del sur.

Este es un simple saludo para Magallanes, que cumple 500 años desde su descubrimiento.

 

Monumento de Celebración que conmemora los 500 años (Foto: elmagallanico.com)

Info de Pinguino Radio:

"La polémica de dónde se descubrió Chile seguirá por décadas. Lo concreto es que para todos los magallánicos hoy es un día muy especial.

El 21 de octubre de 1520, Hernando de Magallanes descubrió un cabo detrás del cual se divisaba una gran entrada de mar.

Al cabo lo bautizó como “de las Once mil Vírgenes”.

El 1 de noviembre de 1520, luego de explorar la entrada de mar, Magallanes entró al estrecho al que llamó “de Todos los Santos”, ya que ese día la Iglesia católica celebra esa festividad. Y con ello se comenzó a escribir nuestra historia y la de este importante y trascendente paso de navegación. Magallanes, al navegar por el estrecho contempló en la ribera sur grandes fogatas que desprendían mucho humo, las cuales se producían por la cantidad inmensa de gas natural que emanaba en esa zona a la que los aborígenes habían prendido fuego en algún momento para hacer sus rituales mágicos. La bautizó como “Tierra de los Fuegos”.

En los primeros días de noviembre, Magallanes, recorrió la prolongación de la costa de la península de Brunswick, hasta el cabo Froward observando allí que el estrecho tomaba una dirección hacia el noroeste.

El 27 de noviembre de 1520 entraba, por fin, Magallanes en el Océano Pacífico, como él mismo lo bautizó. Allí se terminó la primera exploración europea de aquella parte de Chile y el descubrimiento de nuestros territorios.

El Estrecho de Magallanes es el principal paso bioceánico natural del mundo, uniendo el Pacífico y el Atlántico y nosotros tenemos la dicha de vivir en sus costas.

Hoy la pandemia nos impide realizar un real homenaje a esta gesta de la primera circunnavegación.

Debemos traspasar este importante hecho a las nuevas generaciones, porque el descubrimiento de este hito geográfico vino a cambiar la navegación en el mundo. Antes, las embarcaciones de antaño, construidas de madera y propulsadas a vela, debían aventurarse por el Paso Drake, el tramo de mar que separa el continente americano de la Antártica, uno de los más tormentosos del planeta. Más de la mitad zozobraban o debían devolverse. Merced al Estrecho de Magallanes se formó nuestra región, con una identidad propia, con un Punta Arenas cosmopolita que vio su época de oro gracias al intercambio comercial de la ruta y la incesante llegada de migrantes de todo el mundo."