viernes, 8 de diciembre de 2017

P.E.L.C.D.S. (V)


SUEÑOS



“Soñé con un cielo cubierto de cenizas… era el tiempo fantasma envejeciendo entre los crepúsculos… como canas siniestras cayendo sobre la juventud forzada del hombre.

Ardían los ecos del silencio, más allá de la comprensión…
Soñé como el mar se tragaba las ciudades y con ella se iban también los gritos, la desesperación y el miedo… calles barridas por la piel de Gea, la gente escapando entre cuerpos sin vida… todo cayendo ante la mirada llena de lágrimas de hombres, mujeres y niños.

Era la ley cósmica juzgando la obcecación.

Era el don de la naturaleza impartiendo su propia justicia.

En ese sueño yo también huía… pero no escapaba de la justicia… sobrevivía.

Soñé de nuevo con la oscuridad y la calma, con la vorágine del caos. Ahí… en ese sueño era feliz…

… y mi felicidad astral es otra utopía arrancada de la niebla que me cubre.

Soñé con iglesias abandonadas, catedrales mudas… y gritos lejanos… ¡Tan lejanos!
Calles destrozadas, nubes negras comiéndose los cielos y las estrellas… 

... mi único refugio es mi colina… hace mucho tiempo estuve bajo el hechizo de lo ya visto.

Calles pendulares masacrando las voces, la tierra abierta para devorar las mascaradas… sangre ardiente vomitada desde abajo.

… más allá de ese sueño una pesadilla… nada está más unido cuando está más separado…”

“Y palabras de Sofía que vuelan desde una lejana isla sin tiempo.
… hay nueve uvas en la viña, nueve uvas de asombro bajo la mirada centenaria de una virgen.
… y la tierra bendecida con el cetro de ella estará protegida por un tiempo mientras todo cae… valles de cristal, alamedas de sal y esperanzas de pobre.
La iglesia de los gritos colapsada por la incertidumbre.

Caín y Abel en guerra de cables.

… hay catorce hojas de carrizo aguardando otra señal, primavera austral en celo bajo el colmillo del invierno atacando.

El paso del viejo se arrastra en misterio con la tonada fúnebre en los hombros de Atlas.

Peso muerto desatado, la caja de Pandora abierta, ciegos que ven, luces y tinieblas observando el gran reloj”



Cada día es un vía crucis… no vemos sino lo que se nos permite ver.
Quiero irme lejos de lo mundano y no ver los semblantes de aquellos se susurran como aleteos enfermos de insectos.

No quiero ver la mirada de los falsos, ni las risas que a duras penas logran desencajar de sus cuencas vacías.
Quiero algo de tranquilidad espiritual.

Cada día es una tormenta lenta que nos cubre de arenas lejanas - que como óperas sin acabar - nos duermen en los palcos de un teatro vacuo y lleno de oscuridad.

¡Quiero trascender! ¡Quiero trascender!...

Deseo viajar entre las aguas hacia lo desconocido… para sanar mi alma y para sanar mi cuerpo… quiero un viaje hacia lo profundo, allí donde entre paredes duras se aparecen los guías y maestros.

Quiero recordar, quiero romper el velo. Isis debe bendecirme para escapar de mis sombras… entre espacios y Branas, entre muros eternos… alargando mi hilo de plata hacia el infinito.

El sueño o pesadilla que hemos elegido vivir desaparecen mientras escribo… puedo verlo todo desde aquí…

¡Que se abran las fauces del destino!...
¡Que me acepten los maestros del saber!...
¡Quiero detener mi tiempo fantasma para no retroceder!
¡Quiero caminar en el vórtice de lo ya concedido!
¡Isis, rompe mi velo, concédeme mi texto akásico para mi beneficio!

Quiero mi abandono total, quiero mi punto cero… para auto crearme de lo mínimo a lo Absoluto.



"... y la destrucción solo puede ser un comienzo..."