domingo, 10 de diciembre de 2017

La Esfera Vikinga del Espíritu Ancestral



“Un grano de arena”

La lealtad es como el caviar… muy pocos tiene el paladar tan entrenado para degustar ese pulso de vida.

Es más fácil crear nuevas sociedades que sostener algo tan ajeno al corazón de la especie rastrera llamada hombre.

Humanidad,… lacra siniestra sin valores.

Lealtad… un concepto abstracto encerrado en el foso de la mente. Invaluable, incalculable, insostenible para los maniquíes de plástico.
Una palabra infinita y desnuda que no tiene máscaras.
He visto y oído al mar de carbono usar este concepto, he visto su caída.

Ha pasado tanto tiempo que los años han puesto en mis paredes hilos de nieve, y aquí mantengo aún esa espada cúbica de los siete macro universos, el sostén que mantiene la nada y el todo en lo ínfimo.

El felino deambula en la tierra de Oz junto al hombre de hojalata… aún ciegos en sus cárceles.

Soñaba con ser rey y hoy es vasallo. Las aldeas arden… y mutilado camina entre crepúsculos acompañado de luz, esa luz de hierro y plata que no ve por su ceguera.

La virgen no es confiable, como Plutón no es planeta.
Se mueve rápido la rueda entre deslealtades. Queda un poco de tiempo… tic-tac-tic-tac.

Época de ceguera.

Época de angustias, de tribulaciones. Sufren más los hombres por ser hombres y por su naturaleza que castigo furtivo por matemáticas cada 3.661 años.

La lealtad sostiene al hombre. 
El desleal no tiene trono ni reino. 
La mentira lo corona.

Chyren… es el amo del felino y de las gemelas virtuosas. El fuego y el abandono serán sus mundos. Adornados con carbón, pudiendo brillar en sus torsos ¡Diamantes!

¡Castigo para el hombre! ¡Castigo para el hombre!... los peldaños son pocos.

La lealtad es un grano de arena. La lealtad es juramento de dioses.

“Así ha sido la vida. Por millones de años hemos ido hacia adelante, evolucionamos en una serie de diminutos pasos que se incrementan y cada paso diminuto es una mejora… debe serlo.
Supervivencia del más apto, ¿De eso se trata todo? … si no te mueves… acabas… o te acaban.
Empezamos con un pantano primario, y terminamos con Wagner, Hitler, Bin Laden,… y yo.
Eso lo explica todo. Y no explica nada.
Porque no todo evoluciona. Algunas cosas solo pasan.
Estamos marcados por el destino en la incesante rueda de las existencias.
Nuestro destino, una pieza musical escrita por Dios en el Valhalla.
Nuestra evolución individual… una sinfonía inconclusa”


(Extracto de la serie Millenium - WINDIREICH MAGAZIN 2009)