“Un grano de arena”
La lealtad
es como el caviar… muy pocos tiene el paladar tan entrenado para degustar ese pulso
de vida.
Es más fácil
crear nuevas sociedades que sostener algo tan ajeno al corazón de la especie rastrera
llamada hombre.
Humanidad,…
lacra siniestra sin valores.
Lealtad… un
concepto abstracto encerrado en el foso de la mente. Invaluable, incalculable, insostenible
para los maniquíes de plástico.
Una palabra
infinita y desnuda que no tiene máscaras.
He visto y
oído al mar de carbono usar este concepto, he visto su caída.
Ha pasado
tanto tiempo que los años han puesto en mis paredes hilos de nieve, y aquí mantengo
aún esa espada cúbica de los siete macro universos, el sostén que mantiene la
nada y el todo en lo ínfimo.
El felino
deambula en la tierra de Oz junto al hombre de hojalata… aún ciegos en sus
cárceles.
Soñaba con
ser rey y hoy es vasallo. Las aldeas arden… y mutilado camina entre crepúsculos
acompañado de luz, esa luz de hierro y plata que no ve por su ceguera.
La virgen no
es confiable, como Plutón no es planeta.
Se mueve
rápido la rueda entre deslealtades. Queda un poco de tiempo… tic-tac-tic-tac.
Época de
ceguera.
Época de
angustias, de tribulaciones. Sufren más los hombres por ser hombres y por su naturaleza
que castigo furtivo por matemáticas cada 3.661 años.
La lealtad
sostiene al hombre.
El desleal no tiene trono ni reino.
La mentira lo corona.
Chyren… es
el amo del felino y de las gemelas virtuosas. El fuego y el abandono serán sus mundos.
Adornados con carbón, pudiendo brillar en sus torsos ¡Diamantes!
¡Castigo
para el hombre! ¡Castigo para el hombre!... los peldaños son pocos.
La lealtad
es un grano de arena. La lealtad es juramento de dioses.
“Así ha sido
la vida. Por millones de años hemos ido hacia adelante, evolucionamos en una
serie de diminutos pasos que se incrementan y cada paso diminuto es una mejora…
debe serlo.
Supervivencia
del más apto, ¿De eso se trata todo? … si no te mueves… acabas… o te acaban.
Empezamos
con un pantano primario, y terminamos con Wagner, Hitler, Bin Laden,… y yo.
Eso lo
explica todo. Y no explica nada.
Porque no
todo evoluciona. Algunas cosas solo pasan.
Estamos
marcados por el destino en la incesante rueda de las existencias.
Nuestro
destino, una pieza musical escrita por Dios en el Valhalla.
Nuestra
evolución individual… una sinfonía inconclusa”
(Extracto de la serie Millenium - WINDIREICH MAGAZIN 2009)