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martes, 14 de abril de 2026

Sala de Autopsias Sociales [Abrazos y no balazos]



PERÚ: EL ARTE DE ELEGIR AL PRÓXIMO DETENIDO Y APLAUDIR MIENTRAS TANTO

Hay países que escriben su historia con esfuerzo, aciertos y errores. Y luego está Perú, que parece haber optado por escribir la suya como una saga experimental donde cada capítulo intenta superar al anterior… en versión comedia del absurdo.

Si alguien quisiera explicar la política peruana a un extraterrestre, tendría que empezar con una advertencia: «esto no es ficción, aunque lo parezca, aunque todo indique que debería serlo».

Perú no elige presidentes, Perú hace casting, un casting permanente, masivo, casi ritual, donde desfilan personajes cada vez más extraños, con promesas infladas, discursos reciclados y esa confianza inquebrantable que solo tiene quien sabe que no será juzgado por lo que dice… sino olvidado por lo que hace.

El formato es brillante, hay que reconocerlo, ni Hollywood ha logrado una fórmula tan efectiva.

Y lo más impresionante no es el espectáculo… es la audiencia. Porque el público peruano no solo mira, participa, vota, se emociona, defiende, se pelea… y cuando todo termina exactamente como siempre termina… se sorprende… otra vez, como si el final no estuviera escrito desde el primer capítulo.

Aquí no hay curva de aprendizaje, hay un bucle, un bucle tan perfecto que debería ser estudiado en laboratorios especializados de la conducta:

¿Cómo una sociedad logra ignorar su propia experiencia con tanta disciplina?

Porque lo de la política peruana ya no es una crisis. No es una mala racha, ni siquiera es corrupción estructural —eso sería demasiado convencional. Lo de Perú es una especie de performance colectiva donde el poder se convierte en una antesala judicial, y la presidencia en un curioso trámite previo al eventual arresto.

Uno empieza a sospechar que el verdadero requisito para gobernar en Perú no es la capacidad, ni la visión (que es corta y escasa), ni siquiera la honestidad (¿la hay?) … sino la resistencia a una futura orden de detención.

Y lo más fascinante —porque hay que reconocerle algo a este fenómeno— es su consistencia. Perú ha logrado lo que pocos países: institucionalizar la decepción, convertirla en rutina y hacerla predecible.

 

El proceso es casi científico:

1. Aparece un candidato con promesas grandilocuentes.

2. Se presenta como el «diferente», el «outsider tipo Trump», el «esta vez sí».

3. Gana apoyo apelando a la indignación del momento (si el enojo es contra Chile, mucho mejor).

4. Llega al poder.

5. Sorpresa: no era diferente.

6. Termina investigado, acusado o directamente detenido.

7. El ciclo se reinicia… con entusiasmo renovado.

 

Es una máquina perfecta de luserismo. Un carrusel político donde nadie parece marearse, aunque dé vueltas sobre el mismo eje oxidado.

Pero claro, señalar solo a los políticos sería demasiado cómodo. Ellos, al final del día, hacen lo que saben hacer: prometer, seducir, improvisar. El verdadero misterio —el núcleo del problema— está en otra parte.

El electorado… ese ente colectivo que, elección tras elección, parece sufrir una especie de amnesia selectiva, una desconexión casi poética con el pasado reciente, como si cada proceso electoral fuera el primero, como si nada hubiera ocurrido antes.

Y entonces ocurre lo inevitable: el escenario se repite, pero con nuevos actores y viejos guiones.

 

Ahora entra en escena el izquierdista Ricardo Belmont, otro nombre, otra promesa, otro capítulo, otra rata de barco pesquero soñando a ser nutria.

Y entonces lanza su propuesta estrella: enfrentar al crimen organizado con «abrazos y no balazos», ¿Qué me dicen?

Imaginen la escena: organizaciones criminales complejas, armadas, financiadas, sicópatas con redes internacionales… deteniéndose un momento para reflexionar ante la «calidez de un abrazo maternal estatal».

«Muchachos, bajemos las armas. Nos están ofreciendo afecto».

Es casi poético, ¿Cierto?

O delirante… es esa extraña sensación de déjà vu que recorre toda América Latina cuando escucha frases recicladas con entusiasmo de estreno.

Porque esa idea ya fue probada, y no precisamente con resultados que inviten a repetirla como si fuera una receta secreta de éxito. Pero aquí estamos, otra vez, como si el problema hubiera sido la ejecución… o quizás la calidad de los abrazos.

Tal vez esta vez sí funcionen. Tal vez el crimen organizado, conmovido por la ternura institucional peruana, decida reflexionar, abandonar sus actividades, entregar sus armas, formar un círculo de diálogo y pedir perdón. Porque todos sabemos que lo único que separa a una red criminal de alto nivel de la redención… es un buen abrazo.

Es difícil decidir qué resulta más impresionante: la propuesta en sí o la seriedad con la que se presenta, esa convicción casi mística de que las palabras, por sí solas, pueden reescribir realidades complejas, como si gobernar fuera una cuestión de slogans bien entonados y no de decisiones duras.

Pero lo verdaderamente inquietante no es que alguien diga eso, es que haya peruanos tontos quienes lo escuchen… y lo consideren razonable.

Ahí es donde la ironía deja de ser graciosa y empieza a volverse incómoda.

Porque Perú no es un país sin recursos, ni sin historia, ni sin capacidad… es un país atrapado en una dinámica donde el discurso fácil tiene más peso que la experiencia, donde la indignación momentánea reemplaza al análisis, y donde el pasado se borra justo a tiempo para volver a cometer los mismos errores.

Una y otra vez.

Como si hubiera una necesidad casi emocional de creer, de apostar por el siguiente salvador chanta, de pensar que esta vez será distinto, aunque todo indique lo contrario.

Y mientras tanto, la política incaica sigue su curso. Los candidatos cambian de rostro, pero no de libreto. Las promesas evolucionan en forma, pero no en contenido. Y el desenlace… bueno, ese ya viene con spoiler incluido.

Investigación. Escándalo. Caída.

Repetir.

Quizás lo más honesto sería transparentarlo desde el inicio. Incluir en la papeleta electoral peruana una advertencia simple y directa a toda esa panda de burros:

«Este cargo podría derivar en procesos judiciales. Votar bajo su propio riesgo».

Al menos así habría coherencia.

Pero no. Se sigue jugando este juego de ilusiones donde todos fingen sorpresa al final, como si nadie hubiera visto venir lo inevitable.

Y en medio de todo esto, aparece la frase mágica:

«Abrazos y no balazos» … un eslogan tan suave que casi adormece. Tan inocente que parece diseñado para no incomodar a nadie… excepto a la realidad. Un slogan para peli de Disney.

Porque la realidad —esa incómoda, terca y poco sentimental— no suele responder bien a los abrazos cuando está armada, organizada y financiada.

Pero claro, siempre existe la esperanza.

La esperanza de que esta vez sí funcione.

La esperanza de que este candidato sí sea distinto.

La esperanza de que este ciclo, por fin, se rompa.

Una esperanza que, curiosamente, se renueva cada vez… justo antes de volver a fallar.

Y así, Perú sigue avanzando.

No hacia adelante, ni hacia atrás… sino en círculos, perfectos, elegantes, inevitables.

Como un reloj que no marca la hora… pero nunca deja de girar.

 

Realizado por: El Dream Team de Trollish News.

Diseño final de la portada: Vëthriön Asathørn.

Edición final: Vëthriön Asathørn. 

sábado, 29 de julio de 2023

Trollish News: «Caso Lencería» (Secuela de horror de Caso Fundaciones)





CASO FUNDACIONES: SECUELAS DE TERROR

Cuando uno mira pelis de terror, y sobre todo si son buenas, uno espera que salga otra, una secuela que le haga el peso a la primera, y hay muy pocas que logran ese objetivo... en nuestro terruño la peli invernal de terror que están dando es: «FUNDACIONES MACABRAS», y es una producción de Proctor's producciones y de Merluzoid entertainment.

Y llega otra secuela de esta película de espanto, y que ya podríamos postularla para un Oscar, sííí, hay que ir por todo, como lo hacen los güeones del gobierno.

La continuación que están dando se llama: «LENCERIA MORTAL» y en ella la protagonista es la excandidata a alcaldesa de Concepción, Camila Polizzi Fonceca.

Esta sinvergüenza habría transferido fondos públicos a su círculo cercano.

Para ser preciso con la güeá: se apuntó a una asignación por $250 millones que entregó el gobierno regional del Bío Bío a la «fundación En ti», bajo la premisa de intervenir una multicancha del barrio norte de concepción, y hay que sumar que este dinero también era para otras güeás.

¿Dónde está el problema? - según los antecedentes, esta mina caradura y que tiene cara de ser como leona para el kyrpä, canalizó $93.5 millones a una OTEC, que es un organismo técnico de capacitación, y este organismo había sido recién adquirido por su macho que la cepilla duro y que se llama Sebastián Polanco Torres, quien además fue jefe de sus campañas. Y aquí, al igual que pasó con el güeveo de Antofagasta, las minas le pasan el dinero del pueblo a sus parejas... y todo por amor... amor al dinero, al sexo y al caraderajismo.

Pero, esto no queda solamente en esto, noooo, el güeveo sigue, según se destapó, parte de las platas asignadas se utilizaron en la compra de lencería y restaurantes. ¡Nada de güeás! ¡Se compraron calzones y gastaron dinero en comidas bacanes en restoranes! ¿Qué me dicen? ¡La desfachatez es ilimitada!

¿Qué dijeron algunos güeones de nuestra política?:

«Entregar 250 millones de pesos para financiar la compra de ropa interior de quienes pertenecen a esas organizaciones no solo es indebido, sino que francamente es una picantería». (Eric Aedo - DC)

 «Esto no puede y no debe quedar en la impunidad, aquí se debe aplicar el máximo rigor de la ley a las autoridades que firmaron para entregarle estos recursos a estas fundaciones que se concertaron para robarle los recursos que le pertenecen a todos los chilenos”. (Sergio Bobadilla - UDI)

 


Pero, ¿Quién es esta güeona caradura?

Es una 'perrrkele' conocida en Concepción, de 34 años, tiene cara de ser buena para el catre, con solo cachar las fotos puedo asegurar que es una depredadora del 'kikkeli', estudió psicología pero no terminó su carrera, ya que como era buena para kyrpä, se embarazó y no sacó su carrera. Actualmente tiene 2 hijas.

Ella se considera autodidacta, hizo cursos de música, teatro, estudió con Alí Babá, e incursionó en otras disciplinas, y tiene un pasado como modelo.

Su «fama» surgió en el 2019, cuando realizó videos de sátira política en sus redes sociales, onda «stand up comedy». Bueno, ahora vamos a cachar si se va a reír cuando alguien haga sátiras de su caradurismo.

«En 2021 postuló a la alcaldía de Concepción como independiente con cupo del Frente Amplio y Comunes.

En la elección obtuvo 6.559 votos, un 8,28% del padrón total, que fue la cuarta mayoría y no salió electa.

Más tarde postuló a diputada por el Partido Radical en la coalición Nuevo Pacto Social, aunque también fracasó.

Desde el 2022 trabaja en Barrio Norte, que busca mayor seguridad y recuperación de espacios».

Y hablando de esa fundación, cuyo nombre es «En ti», es, al parecer, una fundación más falsa que ‘vittu’ de transexual. 😁

Como ven estas secuelas de la película de horror del momento son de un nivel cada vez más escabroso… solo falta que alguien haya desviado dineros a una fundación de travestis y payasos maracos. 

Para finalizar este mini comentario de la noticia del momento… igual está «fokeable» la güeona ‘ryökäle’, cara de raja… sííí, se cacha a leguas que te agarra en la cama y te desintegra el kyrpä… debe ser como vampira para la crema de hombre y como tonta para el cepilleo de 4 perillas. Sííí... esa galla te agarra , te cachea rico y deja tu cuchuflí en silla de ruedas por lo menos 1 mes. 

Para el güeonaje caliente que me lee… les dejo este gif de las fotos de arriba.


Hyvästit kaikille

¡Vittu tätä paskaa!

 

¿De qué se tratará la secuela que viene?

Al parecer esta función no acabará pronto.

 

 


 


 

 

 

 

 

Fuentes informativas:

lahora.cl

lacuarta.com