DELCY
RODRÍGUEZ:
¡LA
SHE-HULK DE LA DIPLOMACIA VENEZOLANA QUE CASI SE ARRANCA LA ROPA EN VIVO!
Intro
Güeón... hay conferencias de prensa
que pasan sin pena ni gloria, y algunas son más fomes que la chucha. Otras son
más largas que eructo de jirafa. Hay otras donde el periodista hace una
pregunta, el político responde, todos se dan la mano y cada cual se va para la
casa.
Y después está esa categoría
especial donde uno siente que en cualquier momento alguien va a gritar:
«¡Que suene la campana!
¡Que comience el Royal Rumble diplomático!»
Porque esa güeá fue más o menos lo
que ocurrió cuando la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez,
enfrentó las preguntas de periodistas internacionales sobre la respuesta del
gobierno tras los sismos que afectaron al país.
La tensión QL era tan evidente que
faltaba la música de fondo de una película de acción.
II
Resulta, cabros, que la presidenta
encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, esa figura política que parece haber
salido de un reality show de supervivencia indígena, nos regaló una joyita
digna de ser enmarcada en el Museo del Humor Político Internacional. Resulta
que esta güeona —la pirigüín del petróleo— se puso más nerviosa que perro en
cancha de golf cuando los periodistas le preguntaron por la lentitud de la
ayuda gubernamental tras los sismos y ella decidió que ya era hora de dar una
lección de «transparencia» a los medios internacionales.
Primero: Era una pregunta legítima.
Una pregunta esperable.
Una pregunta que, al parecer, cayó
con la delicadeza de un elefante lanzado desde un décimo piso. Porque apenas
terminó de hablar la periodista, la expresión de Delcy Rodríguez pasó del
clásico «escucho atentamente» al famoso rostro universal de:
«¿En serio me vas a preguntar esa
güeá?»
Era esa cara que todos conocemos...
La misma que pone el profesor cuando
un alumno pregunta si la prueba tiene nota.
La misma que pone tu mamá cuando
rompes un vaso y le dices cara de raja: «se cayó solo».
La misma que pone el cajero cuando
alguien paga una botella de agua con un billete de 20 lucas.
La misma que pone tu pareja cuando
suena el celu a las 3 de la mañana.
Pero la güeá que ocurrió fue más
parecido a una pelea de cantina que a una conferencia de prensa. Resulta que
«Delcy La Fea» llegó con la cara más seria que Álvaro Ballero viendo a su exmujer
bailando con otro güeón, y con una actitud que gritaba:
«Hoy vengo a repartir mierda, no a
recogerla»
III
Retomemos la idea: todo comenzó
cuando la corresponsal de El País de España, con una calma que solo tienen los
que saben que tienen un as bajo la manga, le preguntó si era verdad que el
Estado había estado más ausente que el sol en invierno durante las primeras 72
horas.
¡Chuuu, y ahí quedó la cagá!
«Señora Rodríguez, ¿por qué el
gobierno tardó más de 72 horas en responder al sismo?»
La feúcha Rodríguez, que ya venía
con el caracho hasta el piso (como quien dice, con la paciencia más gastada que
zapatilla de corredor africano de maratón), soltó una perlita digna de un
manual de cómo no hacer política:
«¡Cómo se atreven a decir eso! ¡Desplegamos
4.000 funcionarios en las primeras 24 horas!»
Y claro, uno que no es güeón se
pregunta:
¿4.000 funcionarios para qué güeá?
¿Para tomar café, para hacerse
selfis en las zonas afectadas, o para contar cuántas piedras había en los
escombros?
Pero la mejor güeá estaba por venir.
Cuando la periodista insistió con preguntas más incómodas que una espinilla en
el culo, la mandataria se puso más roja que un tomate en un concurso de belleza
y soltó la otra joya del día:
«Todo esto tiene que ver con las matrices
que se elaboraron en laboratorios»
¡Ah, claro! ¡Linda la güeá! Porque
cuando la gente se queda sin techo, sin comida y sin esperanza, la culpa es de
«los laboratorios».
¿Serán los mismos laboratorios que
inventaron la excusa perfecta para no hacer nada?
Uno se pregunta:
¿Qué laboratorios maracos son esos?
¿Los de la NASA?
¿Los de la Universidad de la Vida?
¿O los laboratorios de la
imaginación de la guarén Rodríguez? Porque la única matriz que se elaboró ahí
fue la de la excusa más güeona que he escuchado en mi vida. ¡Hasta un niño de
kínder sabe que cuando hay un terremoto, lo primero que se hace es ayudar a la
gente, no echarles la culpa a los extraterrestres po’ güeón!
Es una frase lúser que ya parece tener
membresía permanente en el diccionario político zurdo latinoamericano. Porque
cuando aparece esa expresión QL, uno sabe que el debate abandonó el planeta
Tierra y entró en la dimensión desconocida donde todo puede ser culpa de:
• laboratorios;
• campañas orquestadas por el
enemigo;
• operaciones de los anticomunachos;
• narrativas falsas;
• conspiraciones;
• algoritmos;
• Mercurio retrógrado;
• o, si la conferencia dura mucho,
probablemente también del cambio climático.
Es una explicación tan variable que
sirve para casi cualquier güeá.
Se cortó la luz = Una matriz.
Hay tacos = Una matriz.
Se quemó el asado = Claramente una
matriz.
El perro se comió la tarea =
Laboratorios internacionales.
IV
Lo más entretenido fue el lenguaje
corporal de la vieja ratonil, porque, siendo honestos, uno puede bajar el
volumen del video y aun así entender perfectamente que el ambiente estaba más
tenso que Wi-Fi en estadio lleno. Los periodistas seguían preguntando. Ella
seguía respondiendo. Y el intercambio parecía avanzar con la armonía de dos
gatos peleando dentro de una bolsa.
Uno casi esperaba que apareciera un árbitro levantando un cartel de:
«Última advertencia»
Nivel de estrés: «No me hagan otra pregunta QL»
Dicen que el rostro es el espejo del
alma. Bueno... si eso es cierto, en esa conferencia el espejo estaba diciendo:
«¡Por favor, terminemos rápido con
esta güeá!»
Había momentos en que la expresión
parecía estar funcionando con combustible de alto octanaje, no porque hubiera
gritos ni un escándalo nuclear, sino porque la tensión se podía cortar con
cuchillo. Era esa energía QL que todos hemos visto alguna vez:
Cuando el jefe dice: «¿podemos conversar un momento?».
Cuando el profesor entrega las
pruebas mirando fijamente al curso.
O cuando alguien dice en una reunión
familiar: «Yo no quería sacar
este tema, pero...»
¿Cachai? ¡Y todos saben que se acabó
la paz po' güeón!
Luego, empezó a bufar como un toro
cuando lo están capando, se le cachaban las venas del cuello tan infladas que parecía
que iba a explotar como un globo de cumpleaños. Y lo mejor de toda la güeá: a
ratos, cuando hablaba, le salía un hilito de baba por la comisura de los
labios, como si estuviera a punto de babearse de la rabia. ¡Era un espectáculo
digno de un circo romano!... lo dijo con tanto emputecimiento que parecía que se
iba a tragar el micrófono.
Y yo pensaba:
«Ya po’ güeona fea, cálmate, que el
micrófono no tiene la culpa de que estés más nerviosa que un chancho en un
matadero».
La bicharraca Rodríguez estaba más
emputecida que una gallina en un gallinero de gatos po’ güeón, se le veía en el
caracho que quería mandar todo a la concha su madre, pero se contenía como peo
en casa de los suegros, porque sabía que las cámaras estaban grabando todo el
güeveo. ¡UUUUHHH! La adrenalina le corría por las venas como si hubiera tomado
diez tazas de café expreso mezclada con la cáspita del diablo. Nooo, la viejuja
estuvo a dos doritos de transformarse en She-Hulk y empezar a lanzar micrófonos
como si fueran martillos de Thor po' güeón.
Pero dejando de lado el güeveo...
¡¡LA CARA!!
¡UUUUUUHHHH!
Cabros... la adrenalina andaba
haciendo freestyle por sus venas.
La única güeá que le faltó fue
sacarse la chaqueta, subirse las mangas y decir:
«¡A ver, periodista chucha tu madre,
ven y dímelo a la cara si eres tan valiente!»
Pero no, la vieja bruja se contuvo,
aunque sus ojos decían:
«Te voy a hacer un hoyo en la cabeza
con la mirada mamagüeo»
Yo sé que no me creen... pero la
Delcy Rodríguez empezó a temblar jévi. No era un temblor de frío, nop, era un
temblor de puro enchuchamiento contenido, nivel nuclear. Se le pusieron los
ojos más rojos que un semáforo en alto, incluso más rojos que culo de mandril, y por un momento, les juro güeón... que
vi cómo se le empezaban a poner verdes las manos. Y no estoy güeviando. 😁
Imagínense la escena: la ratonil
Rodríguez, con la chaqueta a punto de reventarse por los músculos que no tenía,
levantándose de la silla y diciendo:
«¡Váyanse todos a la concha su madre!»
Bueno, no pasó, pero hubiera sido la
raja ver esa güeá.
EL
FINAL APOTEÓSICO:
CUANDO
CASI SE AGARRA A COMBOS
La rueda de prensa terminó como
empezó: con la Rodríguez más emputecida que Hulk viendo como su mina lo gorrea.
Se levantó de la silla con tanta violencia que la silla casi se cae, y mientras
se iba, se escuchó un murmullo entre los periodistas:
«¡UUUUHHH! La galla estaba re enojá,
estuvo a dos doritos de mandarnos a la cárcel de sus opositores»
LA
MORALEJA DE ESTA HISTORIA GÜONA ES CLARA:
En Venezuela, cuando un terremoto
sacude la tierra, el gobierno «humanoide» de Delcy Rodríguez también se
sacude... pero para echarle la culpa a los «laboratorios» y a las «matrices».
Porque claro, si la gente está durmiendo en la calle, es culpa de la oposición,
del imperialismo, de los extraterrestres, del yeti, de los reptilianos
yankis... de todos... menos de la ineficiencia gubernamental de los zurdos
conchas de su madre.
Así que ya saben, pueblo veneco: si
algún día les tiembla de nuevo el piso, no esperen ayuda rápida del gobierno.
Mejor preparen su propia mochila de emergencia con agua, comida, y un buen
libro de chistes para reírse de la situación mientras esperan que los 4.000
funcionarios lleguen... en las próximas 72 horas... o quizás nunca.
Y recuerden: si ven a Delcy
Rodríguez en la calle, corran… porque si la pillan de mal humor, podría transformarse
en She-Hulk y mandarlos a todos a la concha de su madre.
¡Chao pescao, y que la fuerza del güeveo los acompañe!
TODA
EXPRESIÓN VERTIDA EN ESTE ARTÍCULO TROLLISH ES CULPA DE LAS MATRICES Y LABORATORIOS.
Escrito por: Gandworf.
Portada de: El Dream Team de Trollish News.
Edición final: Gandworf.


.gif)
.gif)