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miércoles, 12 de marzo de 2025

Rezyklon presenta: «Abducciones I»

 


«ME VIERON FLOTAR POR LA VENTANA»: LA HISTORIA DE LA AMA DE CASA QUE AFIRMÓ HABER SIDO SECUESTRADA POR EXTRATERRESTRES



«Me vieron flotar por la ventana, yendo hacia arriba bajo un rayo de luz», asegura Linda Napolitano, la ama de casa neoyorquina madre de dos chicos que denunció haber sido abducida por un platillo volador en pleno Nueva York y haber sido sometida a experimentos. 'Abducción extraterrestre en Manhattan', título del documental que Netflix estrenado el 2024, basado «en una historia real», compartirá entrevistas realizadas a Linda, la mujer de la que habló todo Estados Unidos a finales de los 80s cuando denunció el hecho.

 

Cuándo la gente te escucha ¿te llaman loca?, le preguntaron en un programa de radio:

—«Escucha... Me gustaría estar demente. Al menos eso tiene tratamiento».

 

El caso cobró tanta relevancia y fue tan creíble que publicaron su experiencia no solo los medios especializados en ufología, sino también los tradicionales. La razón es que fue considerado el caso de abducción más importante del siglo por un solo motivo: aparecieron 23 testigos del hecho. Personas que la vieron flotando en el cielo. «Creí que era una película, de efectos especiales», comentó uno. La serie pretende reconstruir la historia real detrás de uno de los mayores misterios de la mano de Linda, 35 años después.

 


El de la plataforma de streaming no es el primer documental dedicado al tema. Otro bajo el nombre 'La abducción alienígena del siglo' fue estrenado en 2022 por Abduction Studios y su temática va más allá de una mujer convencida de haber sido secuestrada por un ovni en medio de la noche. Intervienen personajes misteriosos, que la persiguen, intentan matarla.

 

El documental comienza con un episodio previo a la «abducción». En abril de 1989 el ufólogo Budd Hopkins recibió una carta de la mujer neoyorquina, que vivía en un piso 12 del Lower East Side. Le contaba que había notado un bulto cerca de su nariz y que tras haber sido sometida a exámenes le habían dicho que había sido operada en su infancia. Algo que ella no recordaba ni entendía que fuera así.

 

Luego de esta correspondencia, Hopkins la invitó a su oficina, donde hablaron más de una hora, pero sin abordar el tema de la supuesta operación de la que no tenía registro. Luego fue invitada a unas sesiones grupales de apoyo en casos de abducción que daba el especialista. En esas rondas, Linda se limitó a escuchar historias de luces en el cielo, seres de otros mundos y objetos implantados en sus cuerpos.

Todavía no había mucho para contar.

 

Por poco tiempo.

 

El 30 de noviembre de 1989 era una noche fresca de finales de otoño. Linda había dado las buenas noches a sus dos hijos pequeños y se dispuso a dormir junto a su esposo.

 


Pasadas las 3 de la mañana, la mujer contó haberse despertado con una extraña sensación. Que alguien la observaba. Sintió que había alguien a los pies de su cama. Miró para todos lados y vio un cuerpo en la oscuridad de la habitación. «Una pequeña criatura de cuerpo esquelético, con una cabeza grande, con ojos completamente negros», describió. Un ser 1,20 metros de altura que efectivamente la estaba mirando. La mujer, que naturalmente entró en pánico, relató que intentó despertar a su marido, pero en su mente escuchó un «cállate». Tal vez un mensaje telepático, imaginó.

 

Al darse cuenta de que no podía emitir ningún sonido, se sintió presa en su propio cuerpo. Sus ojos y boca estaban bloqueados con algo similar a una sábana blanca, que intentaba despegarse, también infructuosamente. Sentía el cuerpo entumecido de pies a cabeza. Estaba paralizada. Luego ese velo se desvaneció y comenzó a ver un destello de luz azul que crecía al entrar por su ventana. Una luz que inundó su cuarto y se la llevó. Linda contó en sucesivas entrevistas detalles del secuestro extraterrestre.

Que su cuerpo se levantó en una posición fetal y comenzó a flotar hacia el lugar en que se originaba ese haz de luz. En sus descripciones narró cómo una fuerza invisible le hizo atravesar el vidrio y las rejas del exterior. Se vio flotando a 50 metros sobre el suelo, sobre la ciudad de Nueva York, con sus luces y vio el puente de Brooklyn.

 


La mujer que usó el pseudónimo Linda Cortile detalló que levitó en compañía de la criatura gris que vio junto a otras dos más hacia una nave espacial, sin ventanas, llena de luces de colores, que flotaba sobre su cabeza. Con esa misma luz azul viajó por un largo pasillo de la nave que poco después despegó.

Luego se encontró dentro de una habitación, recostada sobre una mesa blanca, donde estaban estas mismas criaturas.

 

En medio de los gritos de desesperación, la ama de casa explicó que con algo similar a un arma le dispararon un objeto pequeño en su fosa nasal izquierda. Y de inmediato, se desmayó. Luego abrió los ojos, y se encontró nuevamente en su cama. Eran las cinco de la mañana. En ese momento, pensó que se había tratado de una horrible pesadilla.

 


Pero durante el día llegaron los recuerdos de los seres de otro mundo y se comunicó con el ufólogo, quien le dio sesiones de hipnosis regresiva, en el que volvió a revivir la experiencia de levitación hacia la nave.

 

Hopkins, un artista plástico que tras ver un platillo volador se obsesionó con la existencia de vida extraterrestre, se dedicó a investigar más de 300 casos de abducción que le permitieron establecer patrones de comportamientos de quienes le escribían. En base a los relatos durante la hipnosis, el ufólogo creyó en ella.

 

El caso se volvió más interesante cuando el llamado «gurú de las abducciones extraterrestres» recibió una carta firmada por dos agentes de seguridad, Richard y Dan, quienes decían: «No podemos vivir con nosotros mismos», por el hecho de no haber contado lo que habían visto. Ambos confesaron que habían visto tres «figuras extrañas» junto a una «mujer joven con una bata blanca» flotando a través de la ventana de un departamento, que luego fue transportada a un platillo volador.

 


Estos dos agentes de seguridad que no dieron su apellido, le pidieron contactar a Linda porque estaban preocupados por ella. Esa noche, en ese auto había un tercer hombre que le habría escrito a Hopkins también, un líder mundial, quien se negó a hablar. Se cree que fue Javier Pérez de Cuéllar, quien era secretario general de las Naciones Unidas en 1989. Ese dato volvió el caso cada vez más interesante.

Las charlas brindadas por Linda y Budd eran multitudinarias y según los relatos el público la amaba y le creía todo.

 

«Tienes que ser un sociópata o un genio para cometer un engaño como este», expresó linda Napolitano en el trailer, quien luego de la abducción se volvió paranoica «no solo por los extraterrestres» y temió por su vida.

 

La primera temporada que presentó en Netflix cuenta con la documentación de la tercera esposa de Budd Hopkins, la directora de cine y escritora Carol Rainey, quien se había mudado a Nueva York para hacer una película sobre el fenómeno de las abducciones extraterrestres. La pareja compartía fascinación por la temática.


 

Con el libro 'Witnessed: True Story of the Brooklyn Bridge Abduction', escrito por Hopkins en 1997 creía que podía dejar evidencias sobre las abducciones. Como en los documentales, ofrece detalles del inexplicable objeto metálico implantado en su cuerpo, los testigos independientes que aseguraron haberla visto flotar en el cielo de Nueva York y todo lo que pudo constatar. Budd Hopkins es autor también de 'Missing Time e Intruders'.

 

El ufólogo murió el 21 de agosto de 2011. Sus obras de arte se encuentran en colecciones del Museo Metropolitano de Arte y el Museo de Arte Moderno, ambos en la ciudad de Nueva York; la Galería de Arte Corcoran en Washington D.C.; y el Museo Británico de Londres, Inglaterra. Un artista con una vocación similar a la del pintor y escultor argentino Benjamín Solari Parravicini, quien contó haber sido secuestrado por extraterrestres en el Obelisco y contó su experiencia, arriesgándose a que lo trataran de loco.

 

 

 

Fuente:

Infobae.com

Edición final: V.D.M.

jueves, 17 de agosto de 2023

Exijo una explicación de la güeá: «Un concentrado llamado Polizzi, que da mucho jugo»

 






A estas alturas uno ya no sabe que decir respecto al caso «fundaciones»... y tampoco sobre el care'rajismo de Camila Polizzi, que ha estado en la mira de los medios y ya se le ha visto más seguido y menos tapada... y en este ping-pong de dimes y diretes, de acusaciones que van y otras que vuelven, en medio de tanta «victima» que tienen, hasta el momento, unas conductas bastante reprochables, se hace parte la PDI, la fiscalía, etc.

Hoy, al menos, o ayer, creo, fueron allanados los domicilios de la Polizzi, en busca de computadores o laptops, papeles y otras cosas para la investigación que se está llevando a cabo. A mi parecer, todo esto se hizo un poquitín tarde, porque, con toda el agua sucia y maloliente que ha pasado bajo este puente de corrupción, deben quedar pocazas pruebas para incriminar o acusar a alguien... tal vez,… no tal vez, seguramente, ya no deben quedar evidencias concretas de los delitos que se cometieron o,

¿Ustedes creen que la Camila y sus secuaces ya hace tiempo que se deshicieron de cualquier prueba incriminatoria? y aquí cabe una pregunta:

¿Por qué la fiscalía se tardó tanto en recabar pruebas y lo hacen semanas tarde cuando ya no debe quedar un atisbo de corrupción en papeles o computadores?

Y, ante los requerimientos de la prensa, Polizzi se mantiene con una leve sonrisa, con la cara inmutable, como sabiendo que no hay nada en su contra, o posiblemente esté muy segura que ella es inocente, ante lo cual nosotros decimos que no es así.

Cuando le preguntan sobre los audios ella prefiere no hablar de eso y sigue sosteniendo con firmeza rocosa de gárgola demoníaca que es víctima, ahora, del gobernador del Bío Bío Rodrigo Díaz.

En el intertanto su ex pareja; Sebastián Polanco; pierde la compostura ante una periodista y la insulta, como sintiéndose agravado por tanta pregunta «maliciosa y malintencionada» cuando él también es víctima de los caprichos y dictámenes de Camila Polizzi.

Este jueguito de echarse la culpa unos a otros es un acto vil y despreciable de desviar la atención a otras cosas, de alargar en demasía todo el asunto, y una cobardía de marca mayor el no aceptar sus responsabilidades en las desapariciones de millones de pesos, dineros que le pertenecen a todos los chilenos, y que ellos usaron para sus propósitos caprichosos de corrupción. 

Camila Polizzi niega TODO lo que se le acusa, todo… para ella las grabaciones no son importantes ni tampoco incriminatorias, niega de plano la compra de lencería, según dijo… eso también es una falacia… tampoco contrató a esa fundación, y no hizo nada reñido con la ley. Como vemos, pasado el tiempo… todo se va diluyendo, la historia, las pruebas, los dineros, las acusaciones y todo emerge como un complot de todos contra todos, cada uno buscando pruebas que lo saque de este entuerto en el que están acogotados y ahogados hasta el tuétano.

¿Logrará la fiscalía acreditar el dolo en este caso por parte de Polizzi y secuaces?

¿Encontrarán pruebas?

¿Pagarán con cárcel?

¿Cuánto tiempo pasará hasta que se acuse formalmente a los implicados?

¿Serán 2, 3 años?

¿Qué pasó con el primer caso en Antofagasta?

¿Karen Oliva volverá al ruedo de los acusados por corrupción y esta vez pagará como corresponde?

¿Alguien se acuerda de Karen Oliva, por ejemplo?



Todo esto que pasa con Camila y asociados «cuatreriles» ¿se convertirá en otro «olivazo» que se desvanecerá en el tiempo?



Siguiendo con el caso:

Los audios conocidos fueron entregados por Matías Godoy, audios grabados por él y que luego, en un harakiri de conciencia o cobardía, los fue a entregar al ministerio público como una especie de auto denuncia, tal vez sabiendo que todo esto se iba a dar a conocer y tal vez pensó que haciendo estas grabaciones zafaría o recibiría un castigo menos duro por parte de la justicia.

En esas grabaciones queda claro que tanto como Polizzi y Polanco «estaban al tanto de los alcances del posible fraude al fisco. Y en el caso de Godoy, de su implicancia como representante legal de la OTEC que firmó con la Fundación En Ti».

 


¿Cachemos algo de los dichosos audios?

«Evidentemente nunca pensamos, yo nunca pensé que iba a quedar la cagá con el tema de las fundaciones y ahora están todos perseguidos y quieren ver las güeás hechas (...) Hay que hacer una ceremonia de cierre donde se le entregue un cartón a alguien, que diga ‘capacitado’. ‘Capacitación de...’ no sé, de seguridad ciudadana, de mi barrio no sé qué güeá, de lo que sea”, dice Camila Polizzi.

 

«Yo estoy tratando de que seamos vivos. De que no nos pase lo que les pasó a los otros güeones. Eso significa que cuando vaya una güeona del GORE a pararse a una cancha, la cancha no puede estar pelá. Tiene que estar pintá, tiene que estar la güeá de la cámara, tiene que estar la luz, ¿cachai?”, agregó.

 

«Yo pienso que con los cinco millones que hay en la tarjeta no alcanza para hacer lo que hay que hacer... que las luces, las cámaras y la güeá (...) Transfiero toda la plata (de la fundación) a la cuenta de la OTEC, tú te quedas con la cuenta de la OTEC, se hace lo que hay que hacer, y después, de lo que quede, conversamos si quieres dividirlo, cómo nos vamos a ir... eso después ¿Me entendís?», se oye señalar a Camila.


Pero según ella… es una dulce e inocente paloma.

Hoy ya nadie se asombra de todos estos casos que aparecen y aparecen. Y cada vez se conocen más antecedentes del desvío de dineros a fundaciones de dudosa reputación, o de políticos del gobierno actual, cercanos a Gabriel Boric, que a sabiendas movieron dineros a fundaciones en las cuales habían sido parte…

¿Se habrá convertido la corrupción en un deporte nacional?

¡EXIJO AL MENOS UNA EXPLICACIÓN COHERENTE DE TODO ESTE ENTRAMADO DE PODREDUMBRE POLÍTICA!

O SEA, ¡EXIJO UNA EXPLICACIÓN DE LA GÜEÁ!













Fuentes:

Meganoticias.cl

Otras fuentes que se me olvidaron.