HACIA LOS HONDONALES
BOSCOSOS
«A través de la noche y
el viento,
susurran las hojas
marchitas
de los viejos sauces
grisáceos.
Desde el resplandor de
la desolación
hasta el consuelo de la
piedra ancestral,
junto a los pantanos
del pleno invierno,
hasta la caricia del
roble solitario.
Escapando hacia otro
reino.
El musgo y los líquenes
cubren las ramas caídas,
bajo la lluvia de un
humo invernal.
Una cálida luz señala
el camino más allá,
y los viejos sueños
vuelven a encenderse.
Las puertas de una
antigua vida comienzan a abrirse lentamente.
Un largo y oscuro
hechizo apenas ahora empieza a disiparse.
Juntos, seguimos
caminando, solos.
El ojo luminoso,
rasgando el cielo turbio,
observa a través del
mar de nubes y luces humeantes.
Una niebla ambarina
perfila la noche
sobre el tapiz
desvanecido del tiempo.
Hacia el confín de la
tierra,
a través de la espesura
del sol resplandeciente,
escucho las olas,
siempre inquietas,
mientras otro día se
desvanece.
Un regalo de belleza,
llevado por el viento.
Nubes que vagan hacia
el mar,
eternamente perdidas en
un profundo silencio cerúleo.
Lejos del hogar.
La lenta muerte de su
ensueño,
los grilletes de una
tibieza pálida,
aún humeantes,
sepultados en su interior.
Mientras duermo, bajo
la bruma inmóvil,
sueños cenicientos en
una penumbra delicada».
Letra:
Aquilus.
Portada
diseñada: V.D.M. Creada con AI.
Edición
final: Vëthriön Asathørn.

