domingo, 1 de marzo de 2026

Casi un Edithorial [Guerra en Medio Oriente]



INTRO

No es de extrañar que esta civilización sea peligrosa, que el mundo en sí es una gran telaraña que tiene atrapada a una especie que nació para ser gobernada, es como si desde nuestra infancia como protoespecie hubiéramos sido diseñados para la esclavitud, hasta que uno de esos seudo dioses rompe los esquemas y nos da algo extra, esa fuerza abstracta que no nos ha servido mucho, es más, no nos ha servido para nada, podemos debatir al respecto, pero los hechos hablan por sí solos.

 

CADENAS

Cada juguete que se crea nos encierra en prisiones: celulares, tecnología en general, comida enlatada, alimentos llenos de químicos, carne muerta sin que tengas que salir a cazarla, etc.... y para redondear le agregamos otro aliño a esta bazofia, religión, un concepto monopólico y monoteísta, según en la región del mundo donde vivas.

Religiones por doquier, de todos los sabores, pero controladas por muchos poderes diabólicos: catolicismo apostólico Romano, Satanismo, judaísmo, Islamismo, budismo, y otra vez otro largo etc. Y quienes están detrás son los de siempre, las élites y los sionistas, que si sumamos… es lo mismo.

 

UNA VERDAD INCÓMODA

Naces, te enseñan basura, te llenan la cabeza de un conocimiento falso, te educan para ser estúpido y así pasas toda tu niñez entre libros llenos de inmundicia, luego en tu adolescencia luchas entre las hormonas, los deseos, la libertad, la anarquía y un montón de idioteces que te hacen invulnerable, sin embargo, no eres más que otro idiota que ha creído cada coma y cada punto de lo que te han enseñado, ¿No es irónico? Ir al colegio creyendo que vas a aprender y terminas siendo un burro diseñado para creer cuanta mierda te escupen en la cara, cuestionas todo, pero no cuestionas lo más importante… la verdad, y así, entre mentiras, imbecilidades, sexo, excesos y rebeldía has perdido casi la mitad de tu vida estudiando, y la libertad que buscas se sigue desvaneciendo ante tus ojos, ante tu ceguera.

Luego trabajas como bestia, porque así te han diseñado, que trabajes para que el sistema que tanto amas te vapulee, te dé un puto número y luego te deseche como si fueras un pedazo de mierda.

Ya de viejo tienes unos 10 años para estar tranquilo y disfrutar a duras penas algo de la libertad que te quitaron. Recibes una pensión miserable y con suerte viajas, entre cojeras, píldoras para el dolor y te mueres creyendo que la vida es color de rosa.

Entremedio los monstruos que dominan el mundo nos regalan cada tanto unas guerras.

 

MEDIO ORIENTE

Hablar de esta región del mundo es siempre con alarmas, y es que en esta zona se concentra toda la rabia, el odio, los gobiernos teocráticos, los pederastas con biblias santas en las manos,… pero son serpientes que escupen veneno, seres rastreros que no respetan nada y a nadie, aquí se originan todos los males del mundo, y es que, entre ellos, razas viejas de la Tierra, comulgan desde otrora con las matanzas, las ambiciones de suelos santos, y un odio ancestral de tribus y dioses que amaban y aman la sangre, dioses: Alá, Jehová o el nombre que tengan… dioses siniestros, celosos, salvajes que les pedían a sus esclavos espirituales sacrificios para demostrarles el infinito amor hacia ellos, y esto se mantiene hasta el día de hoy.

Comienza este mes entre bombardeos y curiosamente los nombres se repiten: Estados Unidos, Israel, Irán…

Y Trump sigue en esta «cruzada» de convertir a países nefastos en países que comulguen con sus intereses, ojo, no veo con malos ojos lo que hace, y menos con naciones que son teocráticamente ponzoñosas y nefastas para el destino del mundo, o con países que sean izquierdistas… lo que hace Trump no es nada santo, es ambición y todo en pos de que su propio país se transforme en la nación más grande y poderosa de la Tierra, y eso, al menos es cuestionable, porque a nadie le conviene que haya una nación imperialista y dictatorial que ladre más fuerte que los demás, el equilibrio debe ser conforme a la paz del mundo y no para disfrazar democracias falsas cuando son dictaduras.

La guerra nunca será algo bueno porque los únicos que pierden son los inocentes.

 

MIENTRAS TANTO…

Chile está a las puertas de cambiar de mandatario, de pasar de una izquierda inoperante a un gobierno de derecha que ojalá logre enmendar el rumbo de los destinos de la Patria. Que pase de un gobierno de improvisaciones a un gobierno que haga bien las cosas.

En sus manos, Kast, tiene la gran oportunidad de demostrar que si se hace bien la pega se pueden lograr avances en todo orden de cosas. De paso, borrarán toda posibilidad de que otro gobierno zurdo sea el futuro en las urnas.

En Perú, ya están investigando a Dina Boluarte —exmandataria— por hechos reñidos con la probidad.

¿Encontrarán algo oscuro?

¿Será otro presidente incaico con las manos sucias?

Esa novela se escribirá pronto.

 

«La guerra existirá hasta ese lejano día en que el objeto de conciencia —el poeta, el filósofo, el científico, el artista, el campesino que siembra paz en la tierra— goce de la misma reputación y prestigio que el guerrero en la actualidad. (John. F Kennedy)

 

Porque hoy, aún, glorificamos al que empuña la espada antes que al que teje palabras de entendimiento; al que conquista territorios antes que al que cultiva jardines en el alma ajena. La historia ha sido escrita con la tinta de los vencedores en batalla, pero rara vez con la de quienes, en silencio, han tendido puentes entre lo que nos divide.

La guerra persiste porque seguimos midiendo el valor de un pueblo por su capacidad de destrucción, y no por su habilidad para crear, sanar o imaginar. El día en que el héroe sea quien desarma conflictos con la sabiduría de un diálogo, quien alimenta en lugar de saquear, quien educa en vez de adoctrinar, ese día la humanidad habrá dado un paso hacia su verdadera madurez. Pero ese día está lejos: requiere desmontar siglos de mitos que ensalzan la violencia como virtud, y construir otros nuevos donde la vulnerabilidad sea fortaleza, donde la empatía sea estrategia, y donde la paz no sea la ausencia de guerra, sino la presencia activa de justicia, equidad y memoria.

Hasta entonces, la guerra seguirá siendo el lenguaje de quienes no han aprendido a escuchar, y el prestigio del guerrero, el reflejo de una civilización que aún confunde poder con grandeza».

 

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