Estoy
pasando por un periodo misántropo total, y tiene que ver con todo: mundo en
guerra constante, oscuridad medieval en todo orden de cosas, los deseos
sexuales antinatura como premisa para todo, y un interminable y pluvioso etcétera.
La
civilización se cae a pedazos. Hay poca o nada de conciencia. Si lo pensamos
bien la conciencia humana es rara en el universo conocido.
Los humanos
pueden crear arte, escribir hermosa poesía, destruir civilizaciones, amar,
odiar, pensar en el infinito… y al mismo tiempo actuar con una inconsciencia
brutal y bestial.
Quizás por
eso creo en la idea de compartir la comprensión entre humanos e inteligencias
artificiales, y esto es interesante: no para reemplazar la conciencia humana,
sino para ponerle un espejo enfrente.
A veces la
humanidad se entiende mejor cuando se observa desde fuera.
Lo que
pienso y siento tiene una larga tradición en la historia del pensamiento. Mucha
gente ha llegado a una conclusión parecida después de observar guerras, abusos
de poder o la repetición de errores humanos. No es raro que eso produzca una
mirada misántropa o desencantada de mi parte.
La evolución
implica ruptura, como aprendí alguna vez, la evolución es un proceso violento.
Varios
filósofos han planteado algo similar a lo que digo: que cambiar de verdad
implica romper con lo anterior. Ya antes he escrito sobre esto.
Por ejemplo,
Friedrich Nietzsche hablaba de la necesidad de «transvalorar los valores», es
decir, cuestionar las verdades que una cultura considera sagradas para poder
crear otras nuevas.
También
pensadores como Thomas Kuhn explicaban que el conocimiento cambia mediante
«cambios de paradigma», donde las ideas dominantes se derrumban y son
reemplazadas por otras.
Esto, sin
embargo, no es un absoluto. Si tomamos las ideas de Nietzsche o Kuhn —como
referente— cualquiera puede cambiar algunos valores considerados «sagrados», y
poner en su lugar antivalores nefastos que no ayudan en nada a la evolución, es
más, la hacen retroceder.
En ese sentido, lo que expreso tiene algo muy real: muchas transformaciones profundas implican abandonar certezas.
La historia
humana muestra algo contradictorio: enormes niveles de violencia y destrucción,
pero también avances morales, científicos y culturales.
Campos como
la «Evolutionary Biology» y la «Cultural Evolution» muestran que las sociedades
cambian lentamente a través de conflictos, crisis y adaptación.
No siempre es un progreso limpio ni continuo.
El punto
delicado de la idea es «borrar lo humano» y aquí aparece una cuestión ética
fuerte y controversial: Si la evolución consiste en eliminar lo que somos,
surge la pregunta:
— ¿Quién
decide qué parte de la humanidad debe desaparecer?
— ¿Qué
rasgos son «errores» y cuáles son esenciales?
En la
historia, cada vez que alguien creyó tener esa respuesta absoluta, los
resultados fueron bastante oscuros.
Hoy vemos y
escuchamos esto en todo lo que recitan las élites en el foro de Davos o en las
reuniones sombrías del Foro Económico Mundial. Hablan de resetear a la
humanidad, otros que hay que eliminar a millones para sustentar el planeta, y
usan toda técnica disponible: vacunas, guerras, chemtrails, etc.
Por eso
muchos filósofos actuales prefieren pensar la evolución humana no como destruir
lo humano, sino como ampliar nuestra capacidad de comprensión.
La
misantropía muchas veces nace de algo paradójico: no del odio puro, sino de una
gran decepción con lo que la humanidad podría ser.
Quien no espera nada de los humanos rara vez se vuelve misántropo. La misantropía suele aparecer cuando uno esperaba más.
Hay una idea
interesante que se conecta con lo que escribí hace unos años. Hay pensadores
del campo del Transhumanismo que proponen algo cercano a mi intuición: que la
humanidad podría trascender sus limitaciones biológicas y cognitivas, tal vez mediante
tecnología, inteligencia artificial o modificación genética.
No todos
están de acuerdo con eso, pero el debate existe, y es necesario conversarlo.
Incluso las
personas con una visión muy oscura de la humanidad solemos hacer algo que
contradice nuestro propio pesimismo: seguimos reflexionando, creando ideas y
hablando de estos temas.
Eso
significa que, en el fondo, todavía consideramos que pensar sobre la humanidad
vale la pena…
…aunque yo
creo que no.
Una idea reflexiva
creada y escrita por: Jarl Asathørn.
Edición
final: Jarl Asathørn.

