martes, 3 de noviembre de 2026

Sala de Autopsias Sociales [O Grande Tour da Rata Brazuca]





EL GRAN TOUR DE LA RATA BRAZUCA

(Más rápido que Usain Bolt, más rápido que Flash con diarrea - El manual de escape

de Flávio Bolsonaro)

Cabros, hay que reconocer una cosa: Flávio Bolsonaro ha dominado el arte del «desaparecido táctico», mientras que la gente común usa ‘Google Maps’ para llegar al supermercado, Flávio parece haber usado un mapa de rutas de escape diseñado por el mismísimo Maquiavelo, pero con la elegancia de alguien que huye en pijama porque sabe que el timbre de la puerta suena a orden de arresto.

¿Por qué ese güeón escapó como una rata de barco? Bueno, empecemos por la premisa básica de la justicia... generalmente, la gente inocente no suele contratar un jet privado para abandonar su patria justo cuando las investigaciones empiezan a oler a queso rancio. Si eres inocente, te quedas, gritas: «¡estoy siendo perseguido!» y haces un directo en Instagram. Pero cuando el pánico supera al ego, uno tiende a buscar cielos más amigables.

¿Cuentas pendientes?

¿Sobornos?

¿Algún pequeño «descuento» en la ley a cambio de unos cuantos millones en *cuentas offshore?

[*En inglés, en un sentido literal “offshore” significa “costa afuera”, sin embargo, en lo que a finanzas respecta, se denomina “offshore” a aquellos recursos o bienes que son enviados a otros países, generalmente, paraísos fiscales, ya sea para ahorro o inversión].

 

¡Por favor! Llamar a esa güeá «corrupción» es un insulto a la tradición. Digamos que Flávio simplemente tenía una relación demasiado íntima con el flujo de capitales no declarados. Fue un acto de amor hacia el dinero... no quería que el Estado se interpusiera entre él y sus ahorros. Al fin y al cabo, en la cosmogonía de los Bolsonaro, el dinero público es como un buffet libre: el güeón que llegue primero y tenga la mano más larga, se sirve la mejor parte.

Y aquí entra el «Club de los Protectores del Caos»... no podemos olvidar la generosa mano de Donald Trump, porque la güeá es obvia, ¿qué es un imperio global si no tiene un pequeño catálogo de títeres sudamericanos para adornar el jardín? Trump, el maestro del «arte del trato» (y del arte de evadir responsabilidades), probablemente vio en Flávio un espejo, ¿Cachai?, alguien que entiende que la ley es más bien una güeá opcional cuando tienes el apellido correcto, para Trump, Flávio no es un fugitivo, es un «colaborador estratégico en la lucha contra el mal», donde el «mal» es cualquier juez maricón que se atreva a pedir un estado de cuenta bancario.

Y luego tenemos a Javier Milei... ¡Fufff! El agüeonao cagao de la cabeza que cree que el libre mercado puede solucionar hasta el mal aliento. Milei, en su frenesí por limpiar la «casta» (aunque parece que solo quiere cambiar una casta por otra que use cuero y grite más fuerte), se convierte en el refugio perfecto. Güeon, es fascinante ver cómo la derecha actual protege a líderes cuestionables con una ferocidad casi religiosa, «No importa una mierda que haya robado, ¡pero mira cómo odia al socialismo!». Es el equivalente político a decir: «Sí, mi perro muerde niños, pero es un perro muy patriota». Milei, en su afán de ser el «Messi de la libertad», parece haber olvidado que la libertad de movimiento para los corruptos no es liberalismo, es simplemente impunidad con branding moderno. Que pare de gozar.

Pero lo más chistoso de este circo es el discurso, mientras Flávio y sus protectores se refugian en el extranjero, nos venden el cuento de la «persecución política», es el guion clásico de la güeá: «Güeón, no me arrestan por robar güeás, me arrestan porque soy un defensor de los valores familiares». Es una jugada maestra de *«gaslighting» colectivo po' güeón, convencen al electorado lúser de que el robo de millones es un detalle menor comparado con el «crimen» de ser conservador. Si robar fuera un valor familiar, los Bolsonaro serían los santos patronos de la generosidad... peeero... hacia sus propias cuentas en Suiza po' güeón.

*[Hacer luz de gas, del inglés gaslighting, es una expresión que hace referencia a un tipo de maltrato emocional en el que una persona manipula a otra para que esta dude de sus percepciones y cuestione su propia realidad].

 

Al final del día, uno llega a una conclusión devastadora, que a mí me emputece (porque los izquierdista me caen como el hoyo), la derecha y la izquierda de hoy parecen haber sido paridas por el mismo eje de basura HDP de la política mundial, es el mismo asqueroso ADN de codicia, solo que cambia el color de la corbata y el eslogan del tuit. Se han vuelto espejos deformantes, mientras unos roban gritando «¡Justicia Social!» y crean ministerios para gestionar la pobreza mientras se llenan los bolsillos, otros lo hacen gritando «¡Libertad!» mientras privatizan hasta el aire y huyen en jets privados cuando la justicia les toca el hombro.

Cabros, estamos ante una simbiosis perfecta de mediocridad y malicia... el repugnante «eje del mal» ha sido reemplazado por el «eje de la conveniencia», no importa la ideología, mientras el flujo de efectivo sea constante y los aliados sean lo suficientemente ingenuos y agüeonaos (o corruptos) para abrirles la puerta del aeropuerto.

 

Flávio —lúser y cobarde— no huyó de la justicia; simplemente se mudó a un lugar donde el sarcasmo es la moneda oficial y la impunidad es el deporte nacional. ¡Buen viaje, ratita! Que el viento sople a favor de tus cuentas bancarias y que el jet sea lo suficientemente rápido como para dejar atrás la decencia, que es lo único que nunca supiste manejar.

Uno sospecha ¿Cachai?... peeeero, la sospecha no necesariamente significa culpabilidad... pero cuando el río suena...





«Crítica social con guantes de látex y cuchillo afilado».

 

Escrito por: Olog Krevalora.

Portada diseñada por: Olog Krevalora. Creada con AI.

Edición final: Olog Krevalora.

Fuente de información extra: Wikipedia.