Hace dos semanas conversaba con Odhinn —mi camarada— y
hablábamos de que este año va ser muy político, y esto porque yo; a principios
de enero; ya lo había manifestado en otra conversación.
Las señales, con el pasar del tiempo son inequívocas,
Trump hace de las suyas en este nuevo mandato un tanto extraño... si vemos con
detención este período nos encontramos con que esta vez se hace acompañar con
millonarios, lo que demuestra que en todos los años en que estuvo fuera del
sillón presidencial estudió, analizó y preparó este nuevo sendero al mando de
la presidencia estadounidense, hoy con tintes siniestros.
La llegada de Elon Musk, acompañando esta carrera de
Trump es bastante peculiar... Musk es un tipo narcisista, amante del show, sin
miedo al ridículo, megalómano, embobado con el poder y con el dinero... y tiene
en su sangre algo oscuro que posiblemente termine poniendo en jaque este
gobierno mediático y pomposo de Donald Trump.
Esta vez no nos encontramos con grandes cambios, o sea, de que los hay los hay, no podemos comparar a Biden con Trump, son diferentes, pero con pocos matices, ambos son pro-judaísmo y en su gobierno siempre procuran tener a su lado a muchos judíos en los puestos más importantes del gobierno, esto hace dudar a los escépticos que piensan si en definitiva gobiernan los yanquis o el Estado de Israel tras bambalinas.
La respuesta es
obvia.
Lo patético, y lo sigo afirmando, es que la extrema
derecha yanqui lo haya apoyado cuando Trump dio muestras en su anterior
gobierno de que los judíos son parte importante de su staff... y hoy todo sigue igual.
¿No se supone que la extrema derecha no ve con buenos
ojos a los judíos sionistas?
¿Cambiaron su postura?
¿Estarán más cerca de una extrema derecha progresista
que a una más radical?
Toda esta política que veremos en el mundo viene en
hartos sabores:
—Lograr el cese de la guerra entre Rusia y Ucrania.
—Lograr que ambos presidentes queden conformes con los
acuerdos que se logren.
—Lograr que Estados Unidos con Trump a la cabeza
queden satisfechos con la ganancia en este supuesto futuro acuerdo.
—Que se «abuenen» las relaciones entre EE.UU. versus
Canadá y México.
—Que esta guerra económica entre China y EE.UU. no
dañe la economía internacional.
—Que este divorcio entre la Unión Europea y EE.UU. no
termine en algo denso.
—Que los partidos políticos en Sudamérica logren sacar
del poder a una izquierda internacional que se viene con fuerza en los próximos
años, izquierda que deteriorará a los países que osen seguir eligiendo a
marxistas para la gobernación de cada nación.
—Que Noruega logre seguir al mando de Groenlandia para
que el sueño de Trump no se cumpla y no anexe a un territorio estratégico en
polo norte.
—Que la UE y la OTAN castiguen con severidad a Siria y
persiga y castigue al gobierno de turno por la matanza brutal, tortura y
violaciones de cristianos, gente inocente que hoy es carne de sacrificio para
asesinos desalmados que aman ciegamente una fe diabólica.
—Que los países europeos acaben con la invasión
musulmana y vuelvan a ser grandes otra vez.
EN CHILE:
—Que no vuelva a gobernar otro partido progresista de
izquierda.
—Que la derecha se una y logren poner algún candidato
que represente algo nuevo, y que no tenga un sabor más light con gusto a
progre-izquierdista.
—O que por fin llegue al poder un verdadero chileno
patriota, y nuestro país tome un nuevo rumbo, que ordene la casa sacando a
todos los extranjeros criminales que han llegado, que obligue a la justicia a
hacer bien su trabajo, que nos desliguemos de la OTAN, de la agenda homosexual
y de ideología de género, que tengamos fronteras seguras, que la seguridad de
las calles sea la prioridad, que fortalezca nuestra moneda y mejore la economía...
y, este es un sueño mío: que vuelva la pena de muerte, como disuasivo, un arma
legal que se pueda usar cuando sea necesario.
Sí, este será un año muy político… y lleno de crisis.
Fuente:
Shutterstock.
Edición final: Jarl Asathørn.